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Declaraciones del expresidente del Senasa Bernardo Cané

"El productor ganadero está bajo la lona"

SÁENZ PEÑA (Agencia).- En la ganadería argentina el productor "está bajo la lona" como consecuencia de la sequía, los precios que se estancaron y la baja del consumo, no pudiendo siquiera acceder a compensar, en el caso de la producción mixta, con la caja de la agricultura por la pérdida de las cosechas.

"Lo peor es cuando se dan muchos factores adversos a la vez: no hubo cosecha fina y está complicada la gruesa y también la ganadería", afirmó el consultor Bernardo Cané. Si a un productor le va mal con los granos pero le va bien con la carne, compensa o a la inversa, pero este año tenemos el rendimiento de las producciones en contra porque, si bien los precios en los comodities son buenos, al productor le llega el treinta o cuarenta por ciento de lo que la misma mercadería vale en Paraguay, Brasil o Uruguay", explicó en diálogo con Agroperfiles Radio que se mite por FM Uncaus.

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Desde Las Lomitas, Formosa, donde lidera un trabajo de desarrollo ganadero, Bernardo Cané habló sobre la situación de la ganadería argentina.

La falta del físico es lo más difícil "porque nunca en la historia ha pasado que hemos tenido trigo, como nosotros en Lincoln, y se lo dimos de comer a las vacas". "Falta el volumen, nos perdimos una cosecha que es con la que se financia a la gruesa, lo que concluye en un panorama complejo que se agudiza con el soplete de las altas temperaturas", acotó.

"En las épocas de bonanza el argentino debería pensar en las previsiones, porque pasa el río Pilcomayo, el Bermejo o el Paraná y a metros se mueren animales de sed y eso es crueldad, falta de planificación", advirtió.

CLIMA IMPIADOSO

En las evaluaciones de final de año de la ganadería argentina "es necesario dividir el análisis en dos o tres secciones". "En las consideraciones, uno de los aspectos, el clima, es inamovible y no depende de nosotros". "Estamos soportando una situación de sequía por prevalencia, por tercer año consecutivo, del fenómeno La Niña y temperaturas muy elevadas que, si bien son de la época, tienen un efecto soplete, con el agravante de las lluvias que faltan", indicó Bernardo Cané.

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“Hubo una merma grosera del stock ya que no se observa disminución de vientres, pero sí habrá menos terneros hasta 2024”, señaló con un dejo de optimismo el expresidente del Senasa.

En el análisis del comportamiento del tiempo se espera que "sea irrepetible porque la cosecha fina de trigo en la zona central está perdida, con cultivos muy postergados en la campaña gruesa y hacienda que debió ser trasladada". "Desde el punto de vista climático está todo mal y la ganadería siente el impacto, desde la visión de los precios, dependiendo las categorías, los valores llegan a ser más bajos que hace un año", resumió el ex presidente del Senasa.

PRECIOS RETRASADOS

El ganadero tiene, según el análisis de Cané, que afrontar cotizaciones en el mercado ganadero que no le favorecen "y eso es una segunda alerta". "Los que compraron terneros de invernada en su momento se encuentran que hoy están más bajas las categorías porque la carne no ha subido en los últimos seis meses", refirió.

"Los precios de la ganadería en todas las categorías están para atrás en valores absolutos, porque se está igual o más bajo que hace un año, mientras que en servicios, combustibles y otros insumos la inflación es del noventa por ciento", sintetizó.

BAJO CONSUMO

La "tercera alerta" es la caída en el consumo, "aunque hasta Reyes serán unos días con un poco de fortalecimiento en los pedidos de los mostradores, lo que es una situación muy temporaria". "La Argentina debe esforzarse para tratar de sacar la mayor cantidad de carne fuera del país y cobrarla en dólares, lo que implica mejores valores, por eso creemos que ya es hora de que se saquen las restricciones a los siete cortes y permitir la salida de los varios miles de toneladas que todavía hay en las cámaras", consideró Bernardo Cané.

En este contexto, destacó que "la temática específica del precio de la carne que paga el consumidor en Argentina está hiperpolitizado, porque nadie se queja cuando suben los cigarrillos, la cerveza o la pizza". "El productor no es el formador de precios, es el último orejón del tarro y eso queda evidenciado cuando en el 2019 se comenzó con la furia de la venta de vacas a China, pero el ganadero ni se enteró y los frigoríficos arrasaron las categorías generando problemas serios de bienestar animal", destacó.

CAMBIOS DE HÁBITOS

En la sumatoria de kilos de "todas las carnes", la Argentina sigue teniendo uno de los consumos más altos del mundo. "El consumo de carne vacuna disminuyó a uno de los niveles más bajos de la historia: 45 kilos por ciudadano, pero aunque tengamos un cuarenta por ciento de pobreza tenemos 112 kilos de consumo de proteínas rojas, lo que significa que la diferencia fue suplida por cerdo y pollo", especificó.

"La retracción en el consumo de vacuno está relacionado con el precio, pero los valores en origen están iguales que hace un año y la marcación en el mostrador lleva adicionados la inflación, el costo de los salarios y los servicios", decía Bernardo Cané.

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