Señora de las cuatro décadas
Viene de un pasado violento, colmado de dolor, de incomprensiones. Sin valor ni derechos.

Ella, va a cumplir 40 años, seguramente llena de aprendizaje y de acciones que le han dado la experiencia a esta señora de las cuatro décadas. Con ella, vas a poder elegir a quién te gobierne, vas a poder comer, vas a poder educarte, y vas a poder curarte.
‘Vamos a vivir en libertad. De eso, no quepa duda. Como tampoco debe caber duda de que esa libertad va a servir para construir, para crear, para producir, para trabajar, para reclamar justicia, para sostener ideas, para organizarse en defensa de los intereses y los derechos legítimos del pueblo todo y de cada sector en particular.
En suma, para vivir mejor... la democracia es un valor aún más alto que el de una mera forma de legitimidad del poder, porque con la democracia no solo se vota, sino que también se come, se educa y se cura‘. Con estas palabras en su asunción como primer presidente democrático luego de la última dictadura militar, ante la Asamblea Legislativa en 1983, Raúl Alfonsín dejó estos postulados del sistema político que nos rige en la Argentina.
TREINTA Y NUEVE AÑOS
Treinta y nueve años después de este discurso memorable, aunque siempre, decididamente siempre, defenderemos el sistema democrático como herramienta política de gobierno, tenemos la obligación moral de decir que con la democracia no se ha educado, no se ha curado, no se ha comido como corresponde, no se ha hecho justicia como debería ser: para todos.
La libertad que el pueblo argentino supo conseguir, aún no alcanzó para construir, para crear, para producir, para trabajar, para reclamar justicia, para sostener ideas como debería ser.
Tenemos una Argentina dividida en mil pedazos, y solo por unos días nos une el futbol con la selección argentina que la viene peleando en Catar. No logramos que la educación sea el caballito principal de las políticas de gobierno, porque con educación es posible pensar en el desarrollo de una república.
NI COMIDA NI TECHO
Hay pobreza y desocupación en el país que produce leche, miel, carnes, que produce algodón y lanas para el abrigo. Argentina produce alimentos para animales que alimentan en otros países a 400 millones de personas.
Sin embargo, un informe de la UCA 2022 dice que 43,1% de los argentinos son pobres y sin subsidios del Estado llegarían a ser 50%. Eso implica que son cerca de 17 millones los argentinos pobres de acuerdo con el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.
¿Por qué? ¿Quién tiene las respuestas a semejante cuadro de situación? ¿Por qué la democracia no ha contribuido a resolver el problema de la educación y el hambre en la Argentina? ¿Tan difícil es?, ¿o tan difícil la hace la casta política que vive en una burbuja, como se viene observando en la Legislatura chaqueña, donde los intereses personales y partidarios se imponen sobre lo colectivo?
¿Y qué de la libertad de producir más? ¿Se limitará todo al discurso efusivo, pero en la práctica se empujará a la desinversión privada, como ocurre con el debate que se da por el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, donde hay sectores que demonizan todo lo que sea actividad productiva de puertas para afuera pero nadie sabe que sucede puertas adentro?
¿Y ENTONCES?
‘A esto lo tenemos cambiar participando todos en política, dejémonos de dormir y participemos‘, arengó un joven días atrás en una mesa de amigos cuando leían en las redes sociales acerca de lo que se gasta en la Legislatura chaqueña siendo la jurisdicción con la mayor cantidad de empleados por legislador, 63. Pero no es solo esto.
La sociedad siente que hay una gran deuda en la que también la oposición juega un rol de preponderancia, más allá que en estos tiempos políticos que se avecinan saldrán a gritar a los cuatro vientos su descontento. La Argentina está herida. Y la clase política no quiere darse cuenta, porque prefiere seguir en la burbuja de los privilegios.
Sin embargo, la sociedad comienza a dar señales de mayor interés por las cosas del día a día, de lo que le compete como país, como provincia. Apostemos a que el fenómeno de ‘El Niño‘, como lo llaman en climatología, aparezca en la política argentina. Pero no dejemos de sostener que el principio del cambio es la educación.
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