Mamás que buscan
Marta Pérez nació hace 68 años en el Chaco, pero actualmente vive en la localidad de González Catán, provincia de Buenos Aires. Su rostro es uno de los rostros de la campaña "Mamás que buscan" que lanzó la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para poner en agenda la problemática de las madres que buscan a hijas e hijos que no llegaron a conocer porque los separaron de ellas al nacer en clínicas clandestinas.
Esta madre chaqueña busca a su hija o hijo nacido en el año 1968 en un consultorio no habilitado de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Desde entonces no ha pasado ni un solo día sin pensar en ese bebé al que no pudo ver ni tocar porque, según su testimonio, la partera que se apropió del pequeño ni siquiera dejó que lo vea. Los años pasaron y nunca pudo olvidar esa situación traumática. Tampoco el nombre de la mujer que la asistió en parto. Por eso fue que en 2015 prestó especial atención a las noticias sobre la condena que dictó el Tribunal Oral Federal 5 de San Martín condenando a una ex jefa de obstetricia del Hospital de González Catán a siete años de prisión por "sustraer, ocultar y suprimir la identidad" de tres bebés entre 1969 y 1978.
Hoy, a través de la campaña "Mamás que buscan", Marta Pérez convoca a otras madres que padecieron una situación similar a no bajar los brazos y continuar con la búsqueda de sus hijos. "Los chicos las necesitan", dice. "No hay rencor, sólo amor", agrega.
En nuestro país, cuando se conocen hechos relacionados con la apropiación de niños se tiende a pensar, casi en forma automática, en la práctica cruel que fue sistemática durante la última dictadura cívico militar, que consistió en el secuestro de hijos de detenidos y desaparecidos. Se estima que entre los años 1976 y 1983 la dictadura secuestró cerca de 500 bebés que fueron separados de sus familias y apropiados bajo otra identidad. Sin embargo, ese grave delito registra antecedentes antes y después del último período no democrático que sufrió la Argentina. Pero a diferencia de otras épocas, en la actualidad existen técnicas que permiten establecer con precisión el vínculo biológico entre las personas. Para ser más precisos, fue recién en los años 80 cuando el análisis de las huellas genéticas impresas en el ADN ofreció al sistema judicial pruebas irrefutables a favor de las familias biológicas. Antes de ese avance, el único elemento disponible era la similitud en el aspecto físico.
Con la recuperación de la democracia en 1983 y el intenso trabajo que se realizó en los años siguientes para dar con el paradero de los niños apropiados durante la dictadura, muchas personas se acercaron a los organismos de Derechos Humanos ante la sospecha de ser hijos de desaparecidos. La creación de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad permitió avanzar en la búsqueda, pero como se observó que muchos casos no tenían relación directa con las atrocidades cometidas durante la dictadura, se resolvió que ese organismo amplíe sus alcances y asuma la tarea de atender la problemática de la búsqueda de identidad de origen biológico ligada a la apropiación de niños y niñas no vinculada a delitos de lesa humanidad.
La campaña "Mamás que buscan" también saca a luz otras historias similares a las de Marta, la madre chaqueña que nunca olvidó al bebé que le quitaron. Una de ellas es la historia de Ester Hublich, de 68 años, que vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: en 1974 concurrió a una maternidad para realizar el trabajo de parto, pero en lugar de llevarla a la sala donde eran atendidas otras mujeres, fue trasladada a una habitación pequeña con la presencia de un médico y una enfermera. Allí le dijeron que su hijo había nacido muerto. Sin embargo, nunca le entregaron ningún certificado. Cuando volvió a la maternidad a verificar lo sucedido, los médicos solo dijeron que el cuerpo había sido cremado. Luego de conocer el testimonio de madres que habían pasado por la misma situación, decidió volver a la maternidad, 37 años después, para buscar algún dato que confirme que su hijo había nacido fallecido. Pero todo lo que encontró fueron documentos plagados de irregularidades. "Yo buscaba un bebé muerto y como no lo encontré, ahora lo busco vivo", dice en el video que difunde la campaña "Mamás que buscan".
La comunidad chaqueña, por supuesto, debe sumarse y colaborar con la búsqueda de estas madres.










