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Brasil venció 2-0 a Serbia en su estreno en el Mundial de Qatar 2022

Con autoridad, buen fútbol y dos goles de Richarlison (un golazo), el Scratch arrancó su participación en la Copa del Mundo. Neymar salió lesionado.

Richarlison y la perla del partido, para poner el 2-0 definitivo.

Neymar, Vinicius, Richarlison. El gol se veía venir. Neymar, Vinicius, Richarlison. Brasil era una ráfaga furiosa que atacaba a Serbia por todos lados. Neymar, Vinicius, Richarlison. La armó el 10 arrastrando marcas, metiéndose con decisión en el área, la heredó el 20 con un remate picante que tapó el arquero con rebote y la resolvió el 9, ahí donde tenía que estar. Neymar, Vinicius, Richarlison.

Así, con esa fórmula, abrió el partido Brasil. Para hacer estallar a su gente. Para hacer explotar el Lusail, el mismo estadio en el que Argentina cayó en su debut contra Arabia Saudita. Para sellar un 2-0 en un debut sin sobresaltos. Sí, la alegría por ahora es brasileña... 

La previa estuvo muy cargada de esa rivalidad, ahora potenciada por el Mundial. Después de la final de la Copa América, parece haberse agigantado la sed de revancha de los hinchas de la Canarinha, que justo en el mismo escenario del golpazo histórico de la Selección gritaron por México y hasta por el equipo saudí. Con ese antecedente, entonces, Brasil tenía que hacer valer su chapa ante la dura Serbia. Y de arranque, le costó.

Le costó, sobre todo, sacarle el candado al esquema de cinco defensores y cuatro volantes que le preparó su rival. Orden, presión, roce físico. Correr y meter. La fórmula saudí que complicó a Argentina, la receta nipona del batacazo ante Alemania, puso en aprietos a Brasil en el primer tiempo. No encontró cómo entrar el equipo de Tite, al punto que la jugada más peligrosa fue un córner olímpico de Ney, que casi se le mete a Milinkovic-Savic. Pero esa resistencia sólo duró eso, un rato. 

Joya de Richarlison, para sellar la victoria de Brasil.

En el segundo tiempo, todo cambió. Brasil fue otro de cuerpo, alma y espíritu. Y se lo devoró. Desde el inicio, volcó todo su juego sobre la izquierda y sometió una y otra vez a Serbia. Ya había olor a 1-0 desde mucho antes, porque primero se lo perdió Rafinha, luego Neymar y después Alex Sandro, quien reventó el palo. Hasta que apareció la fórmula. Y apareció dos veces. Porque tras el primero de Richarlison, 11 minutos después Vinicius volvió a buscar al 9, quien con una acrobacia en el aire metió una tijera para un golazo de esos que este Mundial recordará.

Con el 2-0, Tite empezó a cuidar jugadores, sabiendo que el Mundial, sobre todo con esta intensidad física, no permite ventajas (si lo sabrá Argentina). En apenas un ratito, entraron Fred, Rodrygo, Gabriel Jesús y Antony y salieron Paquetá, Vinicius, Richarlison y Neymar (tocado en el tobillo, lo que no deja de ser una preocupación). Así dejó la cancha esa fórmula mágica que desató el carnaval en el mismo estadio y con la misma capacidad (88.103 personas, ¿una fija?) donde nuestra Selección vivió una pesadilla.

Neymar Jr. salió lesionado. Preocupación en el Scratch.

En el final, con la ventaja y ya sin resistencia serbia, Brasil fue Brasil. Sí, tocó, se floreó, hizo delirar a sus hinchas y provocó que Milinkovic-Savic se revolcara una y otra vez, evitando la goleada de su equipo. Terminó pateando 20 tiros al arco y pegando otro tiro en el palo. Tremendo.

La Canarinha no sufrió nada, Alisson casi no trabajó y terminó la primera fecha de fase de grupos a pura batucada, cantando ole en las tribunas del Lusail, con un triunfo que ilusiona en la búsqueda de la Sexta, aunque con la inquietud de saber qué pasará con Ney y su maldición mundialista...

Fuente: Olé.