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Resalta que los informales son una abrumadora mayoría

"Nos va rompiendo como pueblo" advierte Grabois sobre la segmentación del mercado laboral 

 Del análisis que el dirigente y militante hizo en NORTE sobresale el capítulo económico donde marca que con ordenar la macroeconomía no alcanza, porque quedan los problemas de tierra, vivienda y distribución de la masa salarial sin atender.  

"Con ordenar la macroeconomía no alcanza", sostiene Juan Grabois, líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y referente del Frente Patria Grande. Así, resalta que, con igual grado de urgencia, es necesario atender problemas de vivienda, tierra y de distribución de la masa salarial al interior de la clase trabajadora, ya que coexisten tres clases de trabajadores: los registrados formales en el sector privado, los del sector público y un sector informal, de la economía popular, donde se ubican también los monotributistas, en una disgregación que "nos va rompiendo como pueblo". 

Durante su paso por NORTE, previo a encabezar la Asamblea por un Desarrollo Integral para una Argentina Humana y Federal junto al ministro del Interior, Wado De Pedro, el dirigente habló sobre la realidad del mercado laboral argentino, donde son mayoría los trabajadores informales, marcando en esa línea que esa situación se profundiza en provincias como Chaco. 

Los salarios pierden, pero más pierden los informales 

"Si fuera un problema de precios y salarios, sería más fácil de resolver", sostiene Grabois cuando analiza una de las cuestiones centrales de la economía argentina: la evolución de los precios reflejada en la inflación. 

En esa línea, considera que el mecanismo de las paritarias sigue siendo efectivo. "Si uno ve la carrera precios-salarios, efectivamente ganaron los precios, pero los salarios no perdieron tanto. Y es triste lo que voy a decir, pero no perdieron tanto comparando con otros que están incluidos en la gran masa de trabajadores informales y monotributistas, que en esta provincia son muchos más que los asalariados registrados. Ellos no tienen paritarias ni absolutamente ningún mecanismo de recomposición. Esos trabajadores perdieron más del 23% (en comparación con la inflación), o sea más del doble que los asalariados del Estado", expone. Así, resalta que no existen "mecanismos de compensación para el sector informal en una situación inflacionaria". 

En materia macroeconómica, el dirigente se toma un tiempo más para el análisis: "Un aspecto crucial es que esto pasó siempre, con Alfonsín, con el fin del menemismo, con el período de transición de De La Rúa, con el fin de macrismo y ahora: las crisis asociadas a los ciclos de endeudamiento, que son bastante cíclicas en Argentina. Significa que no tenemos dólares, y los pocos que tenemos los debemos destinar, según el pésimo acuerdo que firmó (Martín) Guzmán con el FMI, al pago de esa deuda". 

"Además de la inflación, tenemos un problema de estancamiento de la economía. Hace seis o siete meses hubo un festival de importaciones y ahora hay un torniquete a las importaciones de insumos industriales necesarios para la producción. También el consumo, en algunos rubros, se frena y en otros no porque se da la paradoja de que, como la gente sabe que el peso no vale, no ahorra y gasta. Entonces, eso hace que haya algún nivel de consumo más interesante del que cabría en esta situación", analizó. 

En esa línea, marcó la pérdida de la capacidad de ahorro de las familias, producto también del proceso inflacionario, dejando fuera a "una pequeña fracción de la Argentina, que será de un 2% que vive en dólares, porque laburan para afuera o porque exportan y dejan los dólares afuera". 

Junto a ese análisis, Grabois también cuestionó a la gran cantidad de impuestos y tributos nacionales, provinciales y municipales. "Si se lo compara a nivel internacional, no es tanto el volumen impositivo sino la cantidad de impuestos", advirtió, hablando en este sentido de las miles de exenciones impositivas que se fueron estableciendo para algunos sectores y que representan hoy un 2,5% del PBI. 

"Todos esos son aspectos macro que creo se van a ordenar, a la larga o a la corta. Y esa es una condición necesaria para la estabilidad macroeconómica, que ya la tuvimos en gran parte de los años de Menem, y durante los años de kirchnerismo. Hoy no lo tenemos, lo vamos a resolver, pero con ordenar la macroeconomía no alcanza, porque no resolvés el problema de la vivienda, de la tierra, y no resolvés la ecuación de la distribución de la masa salarial como total del PBI y de esa masa salarial al interior de la clase trabajadora, porque hay trabajadores clase A, B y C, y eso nos va rompiendo como pueblo", reflexionó. 

Así, insistió en la necesidad de ordenar el mercado laboral en tres sectores: un sector público eficiente, un sector privado competitivo y un sector popular comunitario digno, reconocido con un salario mínimo garantizado, obra social y otros derechos. "Ese es un modelo de tres partes en el que todavía no hay una síntesis dentro del Frente de Todos. Son debates que están todavía abiertos", cerró. 

 

En la carrera precios-salarios, ganaron los precios, pero los salarios formales no perdieron tanto como los trabajadores informales y monotributistas.

 

"Cuando no hay un proyecto civilizado, empiezan las disputas"

Otro tema de análisis fue la profundización de la "grieta" en Argentina, que ha generado en el último tiempo hechos de violencia y hasta un intento de asesinato contra la vicepresidenta de la Nación. 

"Trato de no creer en el excepcionalismo argentino. En Brasil, existe una polarización mucho más fuerte de la que existe acá, y más violenta. Suecia, que fue la cuna de la socialdemocracia de los países con mayor índice de desarrollo humano, tiene un gobierno de derecha con un componente de extrema derecha que son los demócratas suecos, filo-nazis, con una sociedad totalmente partida. En Italia ganó Georgia Meloni (de un partido de extrema derecha) fue elegida primera ministra. Y en Estados Unidos, Trump versus Biden, también con una sociedad partida. ¿Entonces el problema es Cristina y Macri? No. El problema es que, cuando no hay un proyecto civilizado, empiezan las disputas. Cuando el sistema hegemónico no resuelve, empieza a haber disputas y polarizaciones, y en algún momento se va a ver en alguna de ellas en la perspectiva de transformación. Entonces, por derecha o por izquierda va a haber una disputa, pero no es un problema de la Argentina", planteó. 

(Foto ilustrativa)

De esa manera, consideró que la grieta "es un problema objetivo de la situación material, social, histórica, cultural que está atravesando la humanidad en este momento". 

En esa línea y a modo de cierre, resaltó que es más "fácil" el diálogo político en el ámbito de las generaciones sub-40, incluso con la denominada extrema derecha en Argentina, representada por "los libertarios". Y aquí marca una diferencia: "Acá no son tan de extrema derecha. Son fenómenos distintos, es como una forma de expresar frustraciones. Yo hablo con los pibes que tienen 25 o 30 años y no tienen esa pedagogía de la crueldad que tienen otros, que quieren matar a los pobres y a los zurdos. Tienen formas de expresar sus frustraciones de clase media descendente que no tiene perspectiva de movilidad social, y a quienes alguien les dice que la culpa de todo eso la tienen peronchos y los que están abajo". 

"Hasta que no haya un proyecto que resuelva los problemas reales de la gente, va a seguir habiendo polarización, va a seguir habiendo grieta y va a seguir existiendo la peor de las grietas que es la que existe entre los integrados y los excluidos", cerró.