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Acuerdo por daños del cambio climático

La conferencia del clima de las Naciones Unidas aprobó ayer la creación de un fondo para financiar pérdidas y daños para los países más vulnerables que sufren un debilitamiento de sus economías por el cambio climático.

Pero la compensación no alcanzará a todos los países en desarrollo y tampoco hay demasiado optimismo frente al grado de compromiso que podrían asumir las naciones más industrializadas, que son, justamente, las más contaminantes.

En rigor, la discusión sobre las pérdidas y daños ocasionados por el cambio climático es un reclamo planteado por la mayoría de los países del Sur que no es nuevo. Lleva varios años en carpeta, pero el debate sobre el asunto fue postergado una y otra vez por la resistencia que ofrecían los países más ricos para abordar el tema en las cumbres del clima.

En esta 27° edición de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 27), que se celebró en Egipto, finalmente se logró incluir la creación de un fondo para financiar pérdidas y daños. Y uno de los actores que más insistió con este asunto en el encuentro fue el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (Gflac), que presentó una serie de objetivos que se deben alcanzar para tener acuerdos suficientes que garanticen un financiamiento equitativo, suficiente y sostenible que asegure una transición justa para la región.

Otro de los temas abordados fue el de las metas que se deben cumplir antes del año 2030, tomando en cuenta los compromisos que los Estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas tienen que alcanzar en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, adoptada en septiembre de 2015.

La ONU remarcó a los líderes que participaron en la cumbre que deben ser conscientes de los límites que tienen los habitantes del planeta para adaptarse a los impactos del cambio climático, como las sequías prolongadas, fuertes tormentas e inundaciones cada vez más frecuentes y severas. Pero el compromiso de crear un fondo destinado a las naciones más afectadas para que puedan hacer frente a las pérdidas y daños que genera el cambio climático por ahora solo quedó plasmado en el papel. Habrá que ver hasta dónde llega la voluntad de los países más contaminantes.

En ese sentido, muchos especialistas hicieron notar que, por ejemplo, no se aprobó en este encuentro un llamamiento para eliminar en forma progresiva el uso de los combustibles fósiles, principales responsables del calentamiento. Cabe recordar que la Unión Europea y países como Estados Unidos, China, India, Rusia y Japón figuran en la lista de las economías industrializadas más contaminantes. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, las actividades humanas son las principales causantes del cambio climático.

Este grupo, que fue creado por la Organización Meteorológica Mundial y la agencia para el Medio Ambiente de la ONU con el objetivo de proporcionar a la comunidad internacional una fuente objetiva de información científica, recordó que fenómenos extremos vinculados con el clima, como el derretimiento de hielos en el Ártico o el récord de temperatura registrado el año pasado en el desierto de Mojave, en California, Estados Unidos, donde los termómetros marcaron 54,4º C, son claras señales de la amenaza que se cierne sobre el planeta.

En uno de los documentos con información clave sobre el cambio climático, el grupo de especialistas concluye que los acelerados procesos de industrialización y deforestación que se observan en algunas regiones del planeta, sumados a las tareas agrícolas en gran escala, han incrementado en forma notable la emisión de gases de efecto invernadero en la atmósfera, principalmente en los países más ricos y con mayor extensión territorial, que son los que tienen además las matrices energéticas más contaminantes, ya que dependen en gran parte del carbón mineral, el combustible fósil que emite más dióxido de carbono, que es el principal gas de efecto invernadero.

La comunidad internacional debe actuar sin demoras para reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, ya que está comprobado que esta concentración está directamente relacionada con la temperatura media mundial de la Tierra y con los estragos que genera la crisis climática y que, según algunas organizaciones ambientalistas, se presentarán con más intensidad en el futuro.