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Que no falten bulones

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El mate caliente hace mal al estómago, lo sé. Pero me gusta así, que queme la lengua y con bastante azúcar. Bien dulce. Es la única manera de pasar este frío. Si hasta los árboles se amargan cuando llega el invierno. Para eso sirve el mate hirviendo. También para alejarla de mis pensamientos. 

Dicen que el planeta se calienta, ¡ja! Que vengan un par de julios a este pueblo de mierda a ver si siguen pensando eso. Calor era el de antes, ese que te mareaba en plena pesca o cocinando un asado. Ahora solo me quedan los amargos, el frío y algún que otro bizcocho. Y esta ventana engañapichanga que me muestra un mundo ajeno. 

Miren, ahí recién cae Luis a su casa. Son las 7.13, capaz discutieron con su esposa, de otra forma no se explica qué carajo hacía en la calle con este tiempo. Es un tipo raro. 

Cuando mañana venga el del reparto tengo que pedirle arandelas, bulones, tornillos y un par de válvulas para inodoro. La gente caga y se apura en rajar del baño, por eso rompen todo. Mejor para mí. Luis tiene pinta de ser uno de esos. Seguro y disfruta del bidet. 

Otro día de mierda, casi las doce y no vendí nada. Por eso este pueblo se hunde. Porque la gente es tacaña y si algo se rompe no lo cambian, le meten cinta o un trapo y listo. Total, ¡que se funda el viejo choto de la ferretería! Ya van a venir a pedirme algún cosito. Sí, acá tenés tu cosito para el coso ¿Cuánto cuesta? Mil ochocientos pesos ¿En la ciudad sale la mitad? Y bueno, andá hasta allá entonces ¡Mira vos! Vas a gastar más de mil ochocientos si te vas a buscarlo. ¡No sabés cuánta pena me da! Pero si te lo rebajo pierdo guita. Bueno, hagamos esto: porque sos vos te lo dejo en mil seiscientos. Así abrocharé a uno tras otro.

¡Matecito calentito para el viejo! ¡Cómo te extraño, viejita! Aprieta y aprieta el ofri, pero no me voy a quedar a gamba. Siempre acá, firme desde las siete hace cuarenta años. 

¡Epa! ¿De nuevo? Miralo vos a Luisito, volvió a dormir afuera. Semejante piratón había sido ¿Habrá viajado ella o se rajó a la puta y lo dejó solo? Ma sí, qué me importa, bastante tengo con lo mío. Solo espero que vengan temprano el de la obra a llevar su pedido y el proveedor, porque no hay más bulones. Nunca me había pasado eso de quedarme sin bulones. Pero los tiempos cambian, si hasta el vecino parece que anda de malas.

La caja famélica, anhelante 

No, querida, a mí no me reclames; hago lo que puedo. Ya te dije que en este pueblo son todos una manga de hijos de puta. Si querés, tengo estos cheques de pago diferido. Es que la obra no maneja efectivo. Y sí, a mí también me duele. Mirá, me encantaría convidarte unos mates o algo que coman las de tu tipo. ¡No! Guita no, cualquier cosa menos eso. En sesenta días recién y rogá que estos tengan fondos, que si no quedamos culo arriba para todo el campeonato ¿Qué te da risa? Guacha de mierda, a vos te gustará quedar culito al aire, yo: macho. Bancame que se enfrió el agua, ya vuelvo.

Tres días de demora tiene el proveedor. Lo lamento, mi cielo, me parece que te llenaré recién el lunes. Hoy no hice amargos, me enfríe anoche y tengo miedo de que me caiga peor. ¡Sí! Puse las frazadas gruesas. Pero es que heló, ¿cómo pretendes que supiera eso? ¡Dejate de joder, me tenés cansado! No hablemos más hasta la tarde.

Hola, perdón por lo de esta mañana, reaccioné mal, no tenés la culpa de que me haya enfriado. Escuchá, no te imaginás, o sí: Luis llegó otra vez de madrugón. No lo espié, lo vi de pedo después que discutimos. Te repito que ese trama algo, no sé qué, pero no me cierra para nada. El tema es que nunca lo agarro cuando sale, solo cuando vuelve ¿Me viste cara de adivino? No haré eso, anda vos si sos tan curiosa. Cierto, no podes. Aguantate entonces, ya sabremos o no. Pero te aseguro que cambió: anda ojeroso y con barba desprolija; tiene los ojos nublados ¿Qué cómo sé? Porque se los vi ¡Sí puedo verlos desde acá! ¡Sí que puedo! Lo conozco hace años. Le leo el alma a cien metros si quiero. Andate a cagar, no entendés nada. 

Lunes, falta un montón para que se vaya el frío. Ahora incluso está peor, ni el agua se mantiene caliente. Creo que voy a cerrar todo y me mando a mudar. Si me viera la viejita, tirado en la silleta como un pelotudo, con dos cheques pagadios en el bolsillo, sin bulones, con un proveedor falluto y muerto de frío. Ella me hubiera arrancado a patadas. Pero no está más. Por algo ha de ser. Sí, algún motivo habrá. Siempre hay uno. Me gustaría saber cuál es el de Luis que otra vez llega de madrugada a su casa.

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El arte de tapa

El dibujo, inspirado en los relatos del libro, fue realizado por Gabriela Vacca en lápiz grafito de gradaciones que van desde el H9 al B10: "Por estas características, los pies que aparecen en la obra son los del autor. Y los de ella. Y podrían ser los tuyos, lector, cuando enfrentes estas páginas", dijo la artista.

Sobre el autor

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Resistencia (1980). Periodista. Publicó los libros "Tragadero. Cuentos y relatos" (2020) y "Es inútil que corras" (2022) bajo el sello de Editorial ConTexto. Integró las antologías de la SADE en 2018 y 2022.

Trabajó en diarios (entre ellos NORTE entre 2006 y 2008), radios y sitios web. Fue docente universitario. Actualmente se dedica a la comunicación institucional.

Integró distintas formaciones de hard rock como guitarrista e incursionó en el teatro. Escribió la obra breve "Cicatrices", estrenada en 2021.

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