Erradicar la poliomielitis
El mundo está más cerca de vencer a la poliomielitis, pero la prédica de los grupos antivacunas hizo que muchos padres dejaran de vacunar a sus hijos, generando un descenso en la cobertura de la inmunización infantil a nivel global. Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) los mensajes contra las vacunas produjeron un aumento de brotes de la enfermedad en países que llevaban varias décadas sin registrar ningún caso.
A través de un comunicado, Unicef advirtió que la propagación de la poliomielitis a escala mundial es una dura realidad que debe recordar a toda la población que, hasta que no desaparezcan todas las formas de poliomielitis, los niños y niñas de todos los países siguen en peligro. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también llamó la atención de la comunidad internacional sobre brotes epidémicos de otras enfermedades que estaban cerca de ser erradicadas del mundo, como la difteria y el sarampión. En ese sentido, el organismo calificó a los grupos antivacunas como una de las principales amenazas para los sistemas de salud. En septiembre pasado el Estado de Nueva York declaró la emergencia de su sistema de salud por un brote de polio. Según los especialistas, el brote se produjo por la caída en las tasas de vacunación contra esa enfermedad.
La prédica de los grupos antivacunas adquirió mayor relevancia durante la pandemia de Covid 19. A través de marchas por las calles y de la difusión de información falsa en redes sociales las personas que forman parte de estos movimientos lograron infundir temor con teorías conspirativas y comentarios negativos hacia las vacunas. Para la Organización Mundial de la Salud los brotes de sarampión que provocaron más de 140.000 muertes en todo el mundo en 2019 estuvieron estrechamente relacionados con estos mensajes y la decisión de muchas personas de no sumarse a las campañas de vacunación.
Unicef observa que, para eliminar por completo la poliomielitis, cada niño de cada familia debe estar vacunado. Uno de los desafíos más grandes que enfrentan las campañas de inmunización es poder llegar a niños que viven en zonas aisladas y también contrarrestar la información falsa de los grupos antivacunas que infunden temor en algunas familias. Cabe recordar que la poliomielitis es una enfermedad que no tiene cura, pero la vacuna es capaz de proteger a los niños vacunados de por vida. Pero mientras sigan registrándose grupos de personas infectadas por poliovirus, sigue existiendo el riesgo de que la enfermedad se propague en las poblaciones no inmunizadas. Es que se trata de una enfermedad muy transmisible (causada por los poliovirus) que puede llegar a ser grave. Afecta con mayor frecuencia a lactantes y menores de 5 años. Se transmite principalmente por el consumo de sustancias contaminadas con el virus y por contacto directo con personas que pueden contagiar la enfermedad. Algunos casos son leves; otros son mucho más graves y causan discapacidades físicas permanentes.
La gran mayoría de las infecciones por poliovirus no muestran síntomas, pero diez de cada cien infectados pueden presentar síntomas similares a los de la gripe. En uno de cada doscientos casos el virus puede afectar partes del sistema nervioso, ocasionando la parálisis permanente en piernas o brazos.
La comunidad internacional lleva más de dos siglos beneficiándose de la eficacia de las vacunas. Después del agua que es apta para consumo humano, la vacunación es la intervención de salud pública que más ha logrado reducir las muertes por enfermedades en todo el mundo. Las vacunas, además, permitieron que la esperanza de vida promedio a nivel global haya mejorado en forma notable (en el año 1900 era de casi 40 años y hoy está por encima de los 77). Esa mejora fue posible en gran medida gracias a la disponibilidad de agua potable en las ciudades y también en zonas rurales, a una mayor conciencia de la población sobre los hábitos de higiene y también, por supuesto, al acceso universal a las vacunas.
Tal como se pudo comprobar con la pandemia de Covid 19, en la medida en que es mayor el número de personas que se vacuna, mayores son las probabilidades de prevenir la propagación de una enfermedad, formando un escudo que protege a quienes no han desarrollado la inmunidad o no pueden ser vacunados.










