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Robos de meteoritos, un flagelo que preocupa

El meteorito robado que fue hallado la semana pasada oculto en una vivienda de San Bernardo confirma la importancia de fortalecer las medidas de protección de estos cuerpos celestes, que son bienes patrimoniales de la provincia, frente a las constantes amenazas del tráfico ilícito. Es necesario ejercer un mayor control en los pasos fronterizos para desalentar maniobras de este tipo.

Merece destacarse la oportuna intervención de la Fiscalía de Estado que denunció ante la División Delitos Tecnológicos del Departamento Cibercrimen de la Policía del Chaco, la existencia de un anuncio de venta en la red social Facebook de un meteorito de 10 kilos que habría sido extraído de la zona de Campo del Cielo. También debe reconocerse la rápida intervención de los efectivos policiales que lograron recuperar la pieza sustraída y de funcionarios judiciales de Resistencia y Villa Ángela que actuaron con la celeridad necesaria para recuperar el bien sustraído.

El robo de meteoritos, lamentablemente, es un flagelo que viene desde hace mucho tiempo. Claro que el insólito intento del sustraer "El Chaco" de 37 toneladas, ocurrido en 1990 y protagonizado por el norteamericano ladrón de meteoritos, Robert Haag, marcó un antes y un después en este tipo de delitos, mostrando hasta dónde podían llegar los saqueadores de nuestro patrimonio.

Según la Unesco, el tráfico ilícito de bienes culturales tiene muchas causas, y la ignorancia y la falta de ética están en su raíz. "Los bienes culturales objeto de comercio ilícito suelen transferirse ya sea a través de los mercados ilícitos de todo el mundo o de mercados lícitos como las subastas, incluso a través de Internet. Las personas, los gobiernos, el mercado del arte y las instituciones pueden poner de su parte para luchar contra ello mediante la sensibilización, la información y la ética en la compra y venta de arte y objetos culturales, la promulgación y el respeto de leyes y la protección del patrimonio y los bienes culturales", recuerda la agencia de la ONU.

Mario Vesconi, de la Asociación de Astronomía del Chaco (una de las instituciones que más tiempo lleva creando conciencia sobre la importancia de proteger el patrimonio de Campo del Cielo), recuerda en una noticia publicada en la web del Ministerio de Cultura de la Nación que "en 1985 se registra en el libro de visitas de la Escuela Rural 487 del Paraje Las Víboras la firma de un tal Robert Alan Haag", el traficante de meteoritos que cinco años después intentaría robar el meteorito más grande de Campo del Cielo y el segundo de tamaño en el mundo. Haag fue detenido por un policía cuando estaba por cruzar la frontera provincial junto a un camión que llevaba la enorme pieza robada. El sitio web de Cultura de la Nación observa que "un retrato detallado de su figura y de esta historia se trazan en la película El color que cayó del cielo (2014), con la que el director Sergio Wolf obtuvo el reconocimiento a mejor documental en los Premios SUR. Allí Hagg reconoce que, si le aseguraran que esta vez sale bien, volvería a robarlo".

Por todo lo señalado, se impone la necesidad de seguir generando conciencia sobre el extraordinario patrimonio que atesora Campo del Cielo. La creación del Parque Provincial Pigüén N’Onaxá y la organización de la Fiesta Nacional del Meteorito fueron medidas que contribuyeron a poner en valor a esa zona, pero es necesario volcar más recursos a la protección de los meteoritos y a la lucha contra el tráfico ilícito de esas piezas celestes.

En julio pasado se anunció la presentación en el Congreso Nacional de un proyecto de ley para impulsar la preservación patrimonial de Campo del Cielo. Se dijo en esa oportunidad que la iniciativa busca convertirse "en una herramienta efectiva y de alcance nacional para proteger a los meteoritos del tráfico ilícito", según destacó la secretaria de Patrimonio Cultural, Valeria González, quien ya había adelantado a la agencia de noticias Télam que el objetivo para 2022 "es no solo lograr la declaración de Campo del Cielo como patrimonio nacional, sino también avanzar en conjunto con diversos referentes de las provincias de Chaco, Santiago del Estero, San Juan entre otras provincias, hacia un proyecto de ley nacional que nos brinde herramientas efectivas".

Es necesario resguardar las piezas celestes de ladrones que, tentados por el alto valor que pueden llegar a cobrar por su botín, no dudan en apropiarse de un patrimonio que es de todos.

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