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Desechos electrónicos

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año en todo el mundo se generan 53 millones de toneladas de residuos electrónicos, pero sólo el 20 por ciento se recicla en forma adecuada. El resto va a parar en basurales a cielo abierto, contaminando el suelo y las aguas subterráneas. En Argentina, en el mismo período, se descartan 500 mil toneladas, de las cuales menos del 10 por ciento es rescatado para su reutilización.

Celulares, computadoras, tabletas, cargadores y monitores, entre otros de una larga lista de dispositivos electrónicos de todo tipo y tamaño se han convertido, según la Organización de Naciones Unidas, en el desecho doméstico de mayor crecimiento en el planeta. Y tienen, al menos, dos elementos en común: padecen de una rápida obsolescencia y contienen componentes potencialmente contaminantes que pueden dañar la salud y el ambiente. Los equipos de telefonía móvil, por ejemplo, están fabricados con componentes que contienen metales pesados y sustancias químicas tóxicas. Si son desarmados, en estos pequeños aparatos se pueden encontrar plomo, mercurio y cadmio, entre otros materiales contaminantes que, además, tardan muchos años en degradarse.

Esta amenaza hizo que, en los últimos años, las organizaciones ambientalistas lanzaran campañas para generar conciencia sobre la necesidad de promover la economía circular para este tipo de productos. Al mismo tiempo, en distintos países surgieron emprendimientos de reciclado ya que se sabe que en la fabricación de aparatos electrónicos se utilizan materiales que son valiosos y pueden recuperarse para nuevos usos, evitando así que vayan a parar a la basura. A nivel regional se puede citar el caso de la planta de residuos eléctricos y electrónicos que funciona en el Parque Industrial de Barranqueras y el acompañamiento de la Universidad Nacional del Nordeste al proyecto de creación de una planta de reciclado de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en Corrientes como alternativa laboral para integrantes de la Cooperativa "Familias de Canillitas Unidas del Taragüí". En uno y otro caso, el objetivo que se persigue es dar una solución sustentable a estos residuos electrónicos, recuperar y reasignar el equipamiento para nuevos usos y generar fuentes de trabajo.

Debe señalarse, por otra parte, que muchas veces los usuarios de dispositivos electrónicos no saben qué destino dar a computadoras o celulares que están en desuso, y por eso es importante que se conozcan las alternativas que existen a nivel local para que esos equipos sean reciclados y luego donados a entidades educativas y organizaciones de bien público que donan los equipos restaurados a niños, niñas y adolescentes de familias que no pueden acceder a la compra de un equipo nuevo.

Un documento titulado "El lado tóxico de la telefonía móvil", de la organización Greenpeace, advierte que en los últimos años se desecharon en nuestro país casi 10 millones de teléfonos celulares por año. Según esa fuente, se está ante un "alarmante nivel de descarte" de equipos electrónicos que, por una cuestión de mercado, se vuelven obsoletos en muy poco tiempo. En el debate sobre este tema, algunas organizaciones proponen hacer valer el principio de Responsabilidad Extendida del Productor, que establece que la responsabilidad del fabricante debe ir desde la producción del equipo hasta el tratamiento de los distintos componentes una vez finalizada la vida útil del producto.

El año pasado las agencias de la ONU se reunieron con el Foro Económico Mundial, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible para solicitar una revisión de la economía electrónica actual. En el documento que presentaron en esos encuentros se observa que los desechos electrónicos producidos anualmente tienen un valor de más de 62 mil millones de dólares, es decir, más que el PIB de la mayoría de los países. "Hay 100 veces más oro en una tonelada de desechos electrónicos que en una tonelada de mineral de oro", aseguran las agencias de la ONU. Es necesario promover una cadena de valor basada en una economía circular que recupere materiales valiosos y piezas que se puedan reutilizar de estos equipos electrónicos. La basura electrónica puede ser reciclada para fabricar nuevos productos y por eso es importante que se promuevan campañas de recolección de estos materiales descartados, especialmente en las áreas más pobladas de la provincia.

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