Brasil deberá ir a una segunda vuelta entre Lula y Bolsonaro
Las elecciones presidenciales se definirán en balotaje el 30 de octubre, ya que el muy buen resultado inicial del actual presidente acabó con las esperanzas de Luiz Inácio da Silva de ganar en primera ronda.
Con poco más del 97% de las máquinas de votación electrónica escrutadas, Lula estaba delante con 47,88% de los votos frente al 43,68% de Bolsonaro, dijo la autoridad electoral nacional en su página web, al tiempo que daba la elección por "matemáticamente definida" y anunciaba la segunda vuelta entre ambos candidatos.

Una votación en segunda vuelta aumentará la feroz polarización y la violencia política latente en el mayor país de América Latina. Este voto ajustado en primera ronda dará un gran impulso a Bolsonaro, que en todas las encuestas previas aparecía con 10 a 15 puntos porcentuales por detrás de Lula.
Bolsonaro cuestionó todas las encuestas que lo mostraban derrotado frente a Lula en primera vuelta, y aseguró que eran parte del supuesto "fraude" que tramaban contra él. Ahora, ese discurso del excapitán de Ejército, que puso en duda repetidamente el sistema de voto electrónico del país sin ninguna evidencia, sin dudas se reafirmará con vistas a la segunda vuelta. Dentro y fuera del país se teme que desencadene una crisis institucional si Lula vuelve a imponerse en el balotaje por un margen parecido.
Derrota de las encuestadoras
La mayoría de los sondeos apuntaban a que Lula obtendría más del 50% de los votos válidos, lo que le permitiría evitar la segunda vuelta contra su acérrimo rival, pero a medida que los resultados se iban conociendo se transformaron en desilusión.

Fuera de la casa de la familia de Bolsonaro en el barrio de Barra da Tijuca de Río de Janeiro, escenario de jubilosas celebraciones cuando Bolsonaro fue elegido en 2018, el ambiente era cada vez más optimista.
Maria Lourdes de Noronha, de 63 años, dijo que "sólo el fraude" podría impedir una victoria de Bolsonaro, y añadió que "no lo aceptaremos" si pierde. "Las encuestas en nuestro país, los medios de comunicación y los periodistas, son mentirosos, sinvergüenzas", dijo.

Aunque terminó su gobierno de 2003 a 2010 con una popularidad récord, Lula es ahora odiado por muchos brasileños después de haber sido condenado por aceptar sobornos y encarcelado durante las últimas elecciones. Sin embargo, su condena fue posteriormente anulada por el Tribunal Supremo por irregularidades en la investigación y en la presentación de pruebas, lo que le permitió enfrentarse a su rival Bolsonaro este año.
Al votar en Sao Bernardo do Campo, Lula reconoció el dramático giro de su suerte tras un proceso que califica de "político". "Es un día importante para mí", dijo. "Hace cuatro años no podía votar porque era víctima de una mentira (...). Quiero intentar ayudar a mi país a volver a la normalidad".
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