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La pérdida de biodiversidad

El hallazgo de centenares de aves muertas en un basural abierto de Presidencia de la Plaza encendió las alarmas entre ambientalistas de la región. Aunque todavía no está claro si fueron víctimas de agroquímicos o del comercio ilegal, las organizaciones que promueven la protección de los ambientes naturales advierten sobre la necesidad de fortalecer los controles para evitar acciones ilegales que contribuyan a la pérdida de biodiversidad en nuestra región.

La mayoría de las aves que se encontraron sin vida en el basural de Presidencia de la Plaza eran cardenales, una de las principales especies que en nuestro país son víctimas de tráfico ilegal. Según un informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, los loros habladores, junto con los tucanes y los cardenales, figuran entre las aves más afectadas por el comercio ilegal. La misma fuente oficial estima que estas actividades al margen de la ley, es decir, el tráfico ilegal de fauna (que incluye también el comercio no autorizado de tortugas, monos, felinos y ciervos), forman parte del cuarto comercio ilegal mundial, que se ubica después de delitos relacionados con la venta de drogas, la falsificación y el tráfico de personas. En nuestro país este grave problema afecta a más de cien especies de aves, veinte de reptiles y quince de mamíferos. De todas ellas, según el Ministerio de Ambiente, unas veinte entran en una categoría de amenaza, siendo las ecorregiones que poseen mayor biodiversidad y son más ricas en fauna autóctona y endémica las más afectadas por este flagelo.

Las autoridades explican que, en rigor, el comercio de fauna no está prohibido, sino regulado a nivel nacional e internacional. En ese sentido, se señala que no todas las especies pueden ser comercializadas, ya que algunas poseen estrictas prohibiciones de comercio y de tránsito. Las organizaciones ambientalistas, en tanto, resaltan que el tráfico ilegal junto con el cambio climático constituyen las causas principales de la pérdida de biodiversidad en distintas regiones del mundo. Recuerdan también que la naturaleza actúa muchas veces como un escudo entre los humanos y las enfermedades, y que está sobradamente demostrado que algunas prácticas como la deforestación en algunas zonas de África y en los bosques tropicales del Amazonas, por ejemplo, aumentaron los casos de malaria y ébola en los asentamientos humanos que viven cerca de las zonas afectadas por los desmontes. Incluso, hay quienes advierten que la próxima pandemia podría surgir de las zonas vírgenes que son invadidas por el ser humano.

Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, dijo en la última Cumbre sobre Biodiversidad que celebró el organismo que la degradación de la naturaleza no es un problema puramente ambiental, sino que abarca también la economía, la salud, la justicia social y los derechos humanos. En esa oportunidad, además, recordó que más de un millón de especies animales y vegetales están amenazadas en el planeta, lo que revela la existencia de una "relación disfuncional" de los humanos con la naturaleza, un vínculo que, según los expertos, quedó en evidencia con la irrupción de la pandemia de Covid-19. Según la ONU, las poblaciones de vida silvestre están disminuyendo en forma peligrosa por el consumo excesivo y la agricultura intensiva; mientras que la tasa de extinción se está acelerando y hay un millón de especies amenazadas o en peligro de desaparecer.

"Somos parte de esa frágil red y necesitamos que sea saludable para que nosotros y las generaciones futuras podamos prosperar. Una consecuencia de nuestro desequilibrio con la naturaleza es la aparición de enfermedades mortales como el VIH-Sida, el ébola y ahora el nuevo coronavirus Covid-19, contra las cuales tenemos poca o ninguna defensa", enfatizó Guterres, al mismo tiempo que señaló que 60 por ciento de las enfermedades conocidas y 75 por ciento de las nuevas enfermedades infecciosas son zoonóticas, es decir que pasan de los animales a los humanos, lo que demuestra la íntima interconexión entre la salud del planeta y la salud humana. "La biodiversidad y los ecosistemas son esenciales para el progreso y la prosperidad humanos. Sin embargo, a pesar de los reiterados compromisos, nuestros esfuerzos no han sido suficientes para cumplir con ninguno de los objetivos mundiales de biodiversidad establecidos para 2020", advirtió.

Es de esperar que se escuchen estas advertencias de la ONU y que se tome conciencia de la necesidad de proteger la biodiversidad.