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La inflación no perdona ni al zapallo

Producción no hay disponible y en las verdulerías se paga más de $300 el kilo.

SÁENZ PEÑA (Agencia) - El zapallo, en sus distintas variantes, no quedó fuera de la remarcación de precios y los que lo tienen como parte de sus dietas, o simplemente lo compran para preparar lo que en algún tiempo fue una comida económica: el puchero, deberán pagar actualmente un promedio de trescientos cincuenta pesos el kilo.

La inflación no da tregua e impacta en la canasta de alimentos que cada vez encuentra menos alternativas económicas para la preparación de las comidas. La carne es un bien de alto costo y también las verduras comienzan a valer cada vez más.

El zapallo es un bien escaso en el centro chaqueño y cotiza a más de trescientos pesos el kilogramo.

La papa que hasta hace un par de años atrás se ofertaba a cien pesos los cinco kilos, proceso inflacionario mediante, se cotiza actualmente entre los ochenta y cien pesos el kilo. La cebolla ‘hace llorar‘, dicen los que la tienen como ingrediente indispensable, ya que tiene un costo de entre trescientos y cuatrocientos pesos el kilo. En la lista se puede mencionar también a la chaucha que se paga ochocientos pesos los mil gramos. Y el zapallo no es la excepción al alza de los precios.

El zapallo texocabuto, brasileño o negro en las verdulerías de Presidencia Roque Sáenz Peña, el consumidor lo está pagando entre trescientos y trescientos cincuenta pesos el kilo, ‘pero mañana podría alcanzar los quinientos pesos‘, advierten los verduleros. Las variedades más blandas, como el tronco o zuchini, no cuesta menos de seiscientos pesos, ‘porque no hay y no se consigue‘.

Las variedades más blandas, como el tronco o zuchini, no cuesta menos de seiscientos pesos, ‘porque no hay y no se consigue‘.

MERCADERÍA ESCASA

El fundamento de la escalada en el precio del zapallo, que hasta un par de meses atrás se pagaba entre cien y ciento veinte pesos el kilogramo, es que ‘no existe mercadería de la zona y lo que se está consiguiendo llega desde Mendoza‘. La versión la confirman los productores locales: no queda nada de la última cosecha y para volver a tener una oferta importante que baje los precios se deberán esperar los nuevos frutos.

‘En otros años se nos llegó a podrir el zapallo en los campos y hoy vale oro, similar a lo que ocurrió el año pasado en Santiago del Estero con la cebolla cuyos campos fueron arados sin cosechar porque la producción no valía nada y ahora el consumidor debe pagar precios increíbles‘, señalaron los productores locales de huerta.

En el mercado municipal y en la feria franca, hasta esta semana, ‘algo todavía se podía conseguir‘. ‘Hasta hoy tuvimos texocabuto pero mañana ya no tenemos más, solamente está quedando algo del criollo para una semana‘, comentó a NORTE el productor hortícola Roberto Ferrera.

La contra que tenía esa mercadería local que todavía se podía encontrar en las ferias, a doscientos pesos el kilo, ‘es que ya eran productos con pulpa fina debido a que cuando pasa la época naturalmente va perdiendo el grosor de esa parte comestible‘.

ZAPALLO RELLENO, UN MENÚ CARO

En las huertas de los productores locales, con plantas que sobrevivieron a las fuertes heladas de agosto, ‘de a poquito está comenzando a estar listo para la cosecha el zapallito tronco‘. A la variante del que se usa para hacerlo relleno o en tartas, también ‘dentro de veinte días podría agregarse el papa‘. Son sembrados de algunos pocos horticultores que tienen la posibilidad de aplicar riego, lo que implica que tampoco será una oferta que saturará el mercado porque la sequía está provocando pérdidas en los que carecen de la posibilidad de aportar agua los cultivos.

La escasez de esa variante de zapallos también elevó los precios y en las verdulerías se está vendiendo, lo que entra de otras provincias, a seiscientos pesos el kilo. ‘Lo que nosotros logremos cosechar, dependiendo de la demanda y la oferta disponible, se estaría vendiendo a cuatrocientos pesos el kilo en la venta directa al público que hacemos en el mercado municipal o la feria franca‘, decía Ferrera. En conclusión, los números del asalariado son muy ajustados, las porciones se achican y la dieta variada, recomendada por nutricionistas y profesionales de la salud, es casi imposible de concretar.