La importancia de la prevención del riesgo
Los incendios que afectan a distintas localidades del centro del país que registran condiciones meteorológicas y fuertes vientos que dificultan la extinción de algunos focos, confirman la necesidad de trabajar a nivel local con políticas de prevención del riesgo, especialmente en zonas de grandes extensiones de tierra con masa forestal y vegetación seca.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los incendios forestales serán cada vez más intensos y frecuentes en distintas zonas del planeta, debido a una combinación de factores, entre los que se cuentan el calentamiento global, las sequías y los cambios de uso de la tierra.
La intendenta de Despeñaderos, una de las localidades de la provincia de Córdoba afectadas por los incendios, dijo ayer que no tenían registro en la historia reciente del pueblo de un fenómeno similar con las llamas llegando muy cerca de zonas pobladas. También se mostró sorprendida por la velocidad con la que se propagó el fuego. Los especialistas en combate del fuego explicaron que los fuertes vientos que soplaron en los últimos días dificultaron la lucha contra las llamas en amplias zonas que ya venían de sufrir períodos prolongados sin lluvias.
Hace pocos días la corresponsalía de este diario en Presidencia Roque Sáenz Peña informó que los bomberos de esa ciudad realizan más de diez salidas diarias para sofocar incendios en zonas del centro chaqueño que tienen abundante vegetación seca. Es que la falta de lluvias y la poca humedad que hay en los suelos son dos factores que hacen que algunos lugares sean más propensos a la propagación del fuego. Hay que decir también que en más de un 90 por ciento de los casos los incendios comienzan con la acción humana, de manera que es necesario insistir con las campañas de concienciación de la población para que no se quemen basuras ni pastizales, no se arrojen colillas de cigarrillos desde los autos y tampoco se realicen asados en zonas prohibidas. La provincia del Chaco, en parte por sus condiciones climáticas y en parte también por las características de su vegetación natural, no es invulnerable a los incendios.
Si en los próximos meses continúa la escasez de lluvias, habrá mayores probabilidades de tener que hacer frente a emergencias provocadas por focos de incendios. En ese sentido, es importante recordar a los pobladores que residen en zonas rodeadas de abundante vegetación seca que cuanto más despejados y limpios se encuentren su casa y el entorno donde viven tendrán menor vulnerabilidad frente a un eventual avance de las llamas.
El Servicio Nacional de Manejo del Fuego, cuando advierte sobre los llamados incendios de interfase, hace referencia a los focos ígneos que se desarrollan en áreas urbanas contiguas a zonas rurales o donde se entremezcla la vegetación con estructuras edilicias tales como viviendas, galpones, establecimientos agrícolas, entre otras. Es un término que se comenzó a emplear con mayor frecuencia en los últimos años por los fenómenos ya señalados (prolongadas sequías, falta de humedad en los suelos, abundante vegetación seca) que aumentan el riesgo de sufrir un incendio. Por eso se habla de la necesidad de gestionar el territorio con suficiente antelación para evitar escenarios que se vuelvan imposibles de manejar. Según los especialistas, a veces no es cuestión de contar con más o menos agua para hacer frente a un incendio, sino de pararse frente a este grave problema desde otro lugar. En otras palabras, hay que hacer un trabajo muy serio de prevención. Se trata de una tarea que debe estar convenientemente coordinada entre los municipios, la provincia y la nación.
Acaso sea necesario decirlo una vez más: se debe trabajar en forma mancomunada con políticas públicas enfocadas en la prevención del riesgo, lo que significa prepararse para enfrentar situaciones complejas y difíciles. Si no ocurren esas situaciones, mucho mejor. Pero, como bien señala la expresión popular, siempre es mejor prevenir que curar.










