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Patricio Nicolás Sabadini

Columnista

Violencia social y efecto mariposa

Hace varias décadas Edward Norton Lorenz acuñó el concepto "efecto mariposa" para explicar de modo sistémico la imposibilidad de predecir las consecuencias en determinados campos condicionados por distintas variables, debido a su complejidad.  

Sintéticamente, habla de cómo ciertas variaciones en el mundo pueden implicar determinados patrones de conducta en el futuro dificultando las predicciones a corto plazo, pero también cómo la variación voluntaria e involuntaria sin sentido, sin entidad, en varios sucesos, luego puede determinarse en consecuencias de gran magnitud. Cómo el simple aleteo de una mariposa en el Chaco puede tener consecuencias relevantes en Beijing. Nada está determinado, no existen factores lineales predecibles, y ello en contra de leyes físicas indiscutibles para la época, muy relacionada con su "hermana intelectual" la teoría del caos.

DE CUANDO EL ALETEO SE TRANSFORMÓ EN DISPARO (FRUSTRADO)
Estos días fuimos testigos de un suceso que no puede despojarnos de lo contrafáctico, es decir, "que hubiese pasado si…". Un sujeto, en principio, despojado de toda participación política partidaria, aunque, con la poca información disponible, apegado a discursos de odio, lo cual ya está siendo objeto de estudio y diagnóstico psiquiátrico, pudo atravesar el cordón (endeble) de seguridad de la vicepresidenta Fernández, apuntar con arma de fuego al rostro de la misma y apretar el gatillo dos veces, no efectuando el disparo ya sea por razones técnicas del arma, desconocimiento sobre la operatividad o aptitud de la misma, siendo el atacante capturado por militantes del espacio político de Fernández a metros del hecho. Las especulaciones y canalladas, a la carte. Desde la posibilidad de la elaboración de un autoatentado y uso político del hecho, hasta responsabilidad del mismo en comunicadores sociales, parte del poder judicial y el círculo rojo del empresariado. Lo cierto es que, independientemente de los intereses de cualquiera sea el sector, un sujeto estuvo a punto de consumar otra mancha en la historia política del país, atentando contra la vida de la vicepresidenta. Esto nos lleva a preguntarnos cuando fue el momento en que podría situarse el primer acto directo determinante que elevó la escalada de confrontación, si esa escalada solo obedece a razones políticas, y en este momento de profunda crisis, también económica. La respuesta debe buscarse, paradójicamente, en el futuro, y allí radica el mayor problema, en lo impredecible que es este país. Por el momento contamos con una persona con evidentes déficits emocionales, con relación directa, en modo constelación, con situaciones problemáticas ya familiares (padre y abuelo violento y con antecedentes criminales en Brasil) esto fue irremediablemente llevado a la arena política. Bajo distintos lemas como apoyo a la vicepresidenta, y rechazo a la violencia se convocó a una masiva marcha, y a un consenso o diálogo, por ahora fallido, entre distintos sectores. En la marcha se llegó a responsabilizar del ataque a medios de prensa de corte crítico con la gestión actual de gobierno, parte del poder judicial federal, con algunos nombres propios; y el sector del círculo rojo del empresariado. Todo ello abonando respuestas a la pregunta ¿Quién es el culpable del atentado? Todo aquello que fomenta el odio.   
 
¿ES ODIO O CONFRONTACIÓN POLÍTICA EXTREMA?
En Europa (Recomendación nº 15 de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) del Consejo de Europa (2015)) se definió al discurso de odio como "…fomento, promoción o instigación (…) del odio, la humillación o el menosprecio de una persona o grupo de personas, así como el acoso, descrédito, difusión de estereotipos negativos, estigmatización o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificación de esas manifestaciones por razones de "raza" , color, ascendencia, origen nacional o étnico, edad, discapacidad, lengua, religión o creencias, sexo, género, identidad de género, orientación sexual y otras características o condición personales." En base a este concepto debe dividirse el escenario en varias partes. Visto así, desde el punto de vista del agresor pareciera ser un discurso netamente de odio, por razones ideológicas, pero también atendiendo sus propios déficits emocionales, alguien que era nadie, pero quería ser alguien sin importar el costo, en una sociedad que provoca necesidad de identidad, de reconocimiento, sin límite al ridículo o, como en este caso, a la tragedia. Desde la perspectiva política repercute en la ya herida de grieta social existente. Aquí es donde se precisa parar la pelota. Que esta tragedia nos sirva para un cónclave de todos los sectores de poder, aunque sea discursivo, ocultando los egoísmos e intereses políticos y económicos según el sector. La tragedia ha influido en la confrontación política extrema, en donde el tiempo nos va demostrando como se van corriendo los límites de la discusión y cuasidebate político. Mientras tanto, a la par que necesitamos calmar nuestras mayores pasiones intolerantes, deleguemos en antropólogos sociales y sociólogos la causalidad de la violencia, por el momento, una verdadera utopía. Ellos deberán verificar si el nivel de confrontación por sí solo puede activar  actitudes de personas con privaciones emocionales, o fanáticos, que deriven en la comisión de hechos aberrantes, o bien, si el condimento de grave crisis económica que padece el país provee su cuota de incidencia. Mas allá de todo, debemos ser conscientes que no es un problema de nuestro barrio, no es un hecho aislado.  

LA VIOLENCIA/ODIO NO ES REGIONAL, ES GLOBAL  
El ataque a Fernández debe ser visto en clave global. La violencia, especialmente la política, se ha radicalizado en todo el planeta. En EEUU, va desde la grieta por las dudas de fraude en las últimas elecciones (antes el ataque al Capitolio por grupos radicalizados) hasta medios confrontados (CNN-FOX), En Brasil luego del atentado a Jair Bolsonaro hace unos años, la campaña de Lula Da Silva de cara a las próximas elecciones presidenciales con temor a cualquier atentado a su integridad lo demuestra el uso que hace el mismo de chalecos antibalas; en Japón el atentado al ex ministro Shinzo Abe, en Paraguay la muerte del fiscal Marcelo Pecci, que investigaba vínculos narco con la política; y el preludio a una tercera guerra mundial nos demuestra que enfocar lo sucedido con la Vicepresidenta Fernández como una cuestión autóctona sería un error. Una de las grandes deudas de la democracia 2.0 y de la política es como adentrarse en el mundo de las redes y neutralizar discursos de odio e intolerancia. Como aquellas generaciones defraudadas pueden confiar en que el camino a un mundo pacífico debe ser en el marco de la tolerancia y el respeto, y siempre dentro del mundo de las instituciones.     

LA DEMOCRACIA EN COMA (POR AHORA, FARMACOLÓGICO)
Detener la escala de violencia requiere dejar el cinismo. Un proceso de pacificación requiere un gran cambio cultural. Dicho cambio lo debe ser a través de un plan y un proceso de actividad no menor de 10 años, y en algunos casos, estar dispuestos a no ver los frutos. La sociedad de la información nos ha creado una falsa idea de que los cambios deben ser instantáneos, y en esa falsa concepción surge un gran estado de enfermiza ansiedad. Ansiedad no solo en los gobernantes sino en los ciudadanos. Esto culmina en falsos profetas y en ciudadanos presos de ilusiones. Pierde el sistema político, perdemos todos, pues la gestión de las necesidades de la sociedad implosiona. Que el promedio de imagen positiva de las principales figuras políticas no supere el umbral del 30%, cuando la imagen negativa supera el 55% habla a las claras de una sociedad que nuevamente descree del sistema político. 

El cambio cultural también exige una mirada prospectiva, a futuro. Ese futuro viene guiado por un plan, un objetivo. No necesariamente debe significar una revolución de 180º. Se puede continuar lo bueno y botar lo malo. Lo que parecía sacro, intocable debe ser diseccionado con bisturí reflexivo. Por ejemplo, a la lógica amigo-enemigo en el debate político le debe seguir más que confrontación un diálogo entre diferentes. Ese diálogo entre diferentes hoy debe estar avocado en cómo sacar de la pobreza a la mitad del país. Esto debe rediseñar nuestra propia moralidad en sendos puntos clave. 
No aceptar nada como definitivo, y esto tiene relación con nuestro propio ámbito de libertad, tenemos que hacer que todo lo que sea intocable sea palpable, movilicemos lo sacro. Ningún aspecto de nuestras vidas debe concebirse como algo definitivo o antihumano para nosotros. Nuestra actitud, por ejemplo, participar en discusiones públicas, exigir que los jueces y Fiscales cumplan la Constitución, como efecto mariposa, por más insignificantes que sean, serán determinantes para lograr consecuencias relevantes. A mayor suma de pequeñas actitudes lo individual deja de ser, para pasar a lo colectivo, a ser una institución del grupo. Debemos negar a aceptar como evidente las cosas que los demás nos proponen, requiriendo entender el cambio, y para entender el mismo debemos reflexionar, y ello requiere análisis, todo lo que hemos hecho y continuado después de recuperada la democracia nos siguió llevando al fracaso. Para esto necesitamos ser curiosos, y la curiosidad es una cualidad que hoy los jóvenes carecen. Curiosidad es el motor de las generaciones venideras para sentar las bases de una sociedad que no solo gestione y disipe los focos de violencia sino que se comprometa con posteriores generaciones en dejarles un mundo mejor, por ejemplo con el medio ambiente. En definitiva, negar, curiosear, modificar el mundo. Si bien, el cambio cultural requiere una necesaria mirada prospectiva, no podemos desentendernos de la historia. Es la historia y sus desbarrancos la que nos empuja a los mayores cambios pues es la que nos crea necesidad de innovación.  
    
NO CEDER = ENSANCHAR LA GRIETA = MAYOR RADICALIZACIÓN

Luego del atentado a la Vicepresidenta se llamó a la firma de un documento de repudio al ataque, así como sesión especial en la Cámara de Diputados de la Nación donde los jefes de los diferentes bloques manifestaron su rechazo a lo ocurrido, excepto el sector mas opositor al gobierno, quien tildó los diferentes comunicados como partidarios. Lo que se precisa, además de que el hecho sea investigado y reprimido hasta las últimas consecuencias, es utilizar todos los mecanismos institucionales para acercar a la sociedad al debate y concientización sobre discursos intolerantes, y así llevar a un camino a la pacificación. Dicho proceso también requiere de transparentar y explicar en que redundaría en un futuro, a medio o largo plazo las medidas de ajuste tomadas en los últimos ocho años. No todo es violencia de carácter político. Tarea para los profesionales citados mas arriba es verificar si discursos de odio, o intolerancia social a la clase política, (y también a los que conformamos el sistema judicial) tienen directa relación con la crisis económica. En la medida que los sectores políticos determinantes en el rumbo de nuestro país no cedan en agresiones cruzadas, atomicen sus pretensiones en deslindar responsabilidades ante los ojos de una sociedad crispada, mayor será no solo el ensanchamiento de la grieta, sino la migración de parte de su electorado a otros partidos, que canalicen mejor sus pretensiones y pasiones. La necesidad e imperiosa aparición de alguien que nos salve nos lleva a los seres humanos a los mayores errores. En esa distancia de ensanchamiento pueden decantar los mayores grupos o ejes con discursos autoritarios, ya sea de extrema derecha y ¿por qué no? extrema izquierda. Grupos antidemocráticos, populacheros, que generan empatía con personas, como el tirador frustrado. Aun tenemos tiempo de evitar la masacre, en un mundo que juega con el botón rojo, un mundo en el que se ha achicado y nosotros hemos aumentado, y no alcanza para todos, y los dueños de la solución son unos pocos y pareciera no querer dejar de serlo. 

Cualquiera que sea la conclusión, debemos pensar que simples actos pueden desencadenar, como efecto mariposa, grandes consecuencias. Un acto discursivo de odio de un niño de 8 años contra una estrella de David, un hombre de otra nacionalidad, o quien fuese de determinada ideología política, efectuados en un aula, puede desencadenar la masacre de 8 millones de personas en Europa, o tortura y desaparición de miles de individuos en América latina. Pero también, un simple acto voluntario e insignificante de trabajar por el bien común, pensando en que a alguien puede mejorar como ciudadano, aunque sea de modo momentáneo, puede lograr milagros inesperados. Si tomamos como punto de partida tal situación, el necesario paso que debe darse es la reflexión. 

(*El autor es docente Universidad de la Cuenca del Plata)