Un hecho grave para la democracia
Una pistola cargada que apunta al rostro de una vicepresidenta es un hecho de extrema gravedad incompatible con la democracia. Hoy más que nunca es imprescindible, por el bien de toda la sociedad, evitar los discursos que exacerban las pasiones y perturban la razón. Nada bueno se puede esperar de quienes, desde posiciones de poder, insisten con acentuar la división de los argentinos.
intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, merece el repudio unánime de la comunidad. La mayoría de la dirigencia de los distintos sectores comprendió la gravedad de la situación: desde las Bolsas de Comercio de Córdoba y Buenos Aires, pasando por el Foro de Convergencia Empresarial, la Confederación General Empresaria de la República Argentina, Industriales Pymes Argentinos, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa y hasta empresarios de IDEA expresaron su repudio al hecho, al que se sumaron dirigentes de distintos partidos políticos, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, la CGT y otras organizaciones sindicales, integrantes del Congreso Nacional y ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Hace pocos días en esta misma columna, tras los incidentes que ocurrieron frente al domicilio particular de la vicepresidenta de la Nación en el barrio porteño de Recoleta, se planteó la necesidad de no continuar alimentando los enfrentamientos entre argentinos y evitar que la situación llegue a un punto crítico. Es probable que el jueves se haya llegado a ese límite. Por eso es necesario retomar el diálogo civilizado y dejar de lado las expresiones violentas en el discurso político. El intento de asesinato de una de las principales figuras políticas del país debe servir para tomar conciencia que no se puede construir sobre el odio y los enfrentamientos. Se está frente a un hecho grave que debe ser repudiado y que está por encima de cualquier tipo de diferencia.
Desde el regreso de la democracia, en el año 1983, solo se registra un antecedente de similares características. Fue el intento de asesinato que sufrió el entonces expresidente de la Nación, Raúl Alfonsín, el 23 de febrero de 1991 en la localidad bonaerense de San Nicolás, cuando en un acto de campaña un hombre apuntó hacia el líder radical y accionó el gatillo de un viejo revólver. El proyectil, según las pericias balísticas que se hicieron del arma tras el incidente, quedó atascado en el tambor y de esa manera se evitó una tragedia para el país y un duro golpe para el sistema democrático.
Volviendo a nuestro presente hay que señalar que, en estas difíciles horas, es necesario que la dirigencia de todo el país se exprese y actúe con la mayor prudencia y deje trabajar a la Justicia federal en el esclarecimiento del hecho ocurrido frente al domicilio particular de Cristina Fernández de Kirchner. Lo que se sabe hasta ahora es que el arma que el hombre llegó a colocar a escasos centímetros del rostro de la titular del Senado estaba cargada y, por lo tanto, lo que se vivió fue una situación de extrema gravedad que puso en riesgo la vida de la vicepresidenta. El incidente debe servir para tomar conciencia de la necesidad de no seguir exacerbando los ánimos por medio de un discurso político virulento que no habilita el debate de ideas sino que, por el contrario, lo anula. Hay que decir, también, que en los últimos tiempos ese tipo de discursos ha ganado terreno no solo en espacios de la oposición, como cuando se plantea alternativas como "somos nosotros o ellos", sino también en figuras cercanas al oficialismo.
En su libro titulado "Política", el profesor de la Universidad de Cambridge, David Runciman, observa que, en realidad, la política no crea las pasiones y los odios humanos. En esa obra también recuerda que la política tampoco tiene la culpa de las catástrofes naturales o de las recesiones económicas, pero puede agudizarlas o mitigarlas. "Ahí sí que la política cambia las cosas", sostiene el académico en esa obra, que debería ser de lectura obligatoria para quienes suelen olvidar que, ante todo, el ejercicio de la política tiene como objetivo buscar consensos y evitar el agravamiento de los conflictos.










