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Los márgenes de maniobra

En el actual contexto son cada vez más las familias que ajustan sus gastos para llegar a fin de mes. La inflación sigue siendo la principal preocupación de la mayoría de la población, por lo que desacelerar la suba de precios y estabilizar la economía son los mayores desafíos que enfrenta el gobierno nacional. Pero no hay recetas mágicas. La pregunta del millón es si hay margen para alcanzar esos objetivos con políticas graduales.

Sobran pesos en la economía y faltan dólares en el Banco Central, observan economistas de distintas consultoras. Coinciden en que urge presentar un rumbo claro y adoptar medidas que estabilicen las variables macroeconómicas para poder salir del círculo vicioso. En ese sentido, la mayoría está de acuerdo. El problema pasa por la elección de la hoja de ruta a seguir para llegar a buen puerto en el menor tiempo posible. ¿Hay margen para estabilizar la economía con políticas graduales? Ésta es la pregunta que estuvo dando vueltas en los últimos días, en coincidencia con las versiones de una supuesta devaluación que se estaría preparando desde la cartera económica nacional, pero que el propio secretario nacional de Programación Económica, Gabriel Rubinstein, se encargó de desmentir. En rigor, la desmentida no fue muy tranquilizadora: en un audio que envió por Whatsapp a un grupo de economistas (y que se filtró a los medios), se escucha a Rubinstein decir: "Les aseguro, ciento por ciento, que no va a haber devaluación. Por lo menos no este jueves".

Lo que sí se sabe es que la cartera económica nacional está decidida a ordenar el frente fiscal para cumplir con la meta de déficit de 2,5% del PBI de este año. Promover el ingreso de dólares al país para recomponer las reservas y de esa manera estabilizar la suba de precios que se generó en julio pasado con la salida de Martín Guzmán, es una de las prioridades que se fijó el ministro Sergio Massa, quien en su próximo viaje a Estados Unidos espera destrabar algunos fondos de organismos multilaterales. Trascendió, además, que en su gira por el país del norte el titular de la cartera económica también visitará la ciudad de Houston, en Texas, para mantener reuniones con ejecutivos de petroleras ante quienes expondrá sobre las posibilidades de invertir en Argentina, más precisamente en el desarrollo de nuevos pozos en Vaca Muerta, el lugar que es considerado la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional a nivel global.

Está claro que el ministro Massa ha girado la economía hacia la ortodoxia, convencido de que el camino del ajuste fiscal y monetario es un trago amargo, pero inevitable para mantenerse dentro de los estrictos lineamientos fijados por el Fondo Monetario Internacional. De esa manera, el movimiento pendular de las políticas económicas del país (como bien describió el economista Marcelo Diamand en un texto que escribió en 1983) vuelve a escribir ahora un nuevo capítulo, esta vez con el regreso de la ortodoxia en oposición a la corriente antagónica expansionista que la precedió. Como ha ocurrido ya en otras oportunidades, ahora se pondrá el acento en el ajuste fiscal y la restricción monetaria. ¿Será suficiente para detener la inercia inflacionaria que, a juzgar por lo que ocurrió en otros períodos con incrementos constantes de precios, puso en jaque a los programas ensayados tanto por economistas ortodoxos como heterodoxos?

Algunos economistas advierten que la clave está en no dejar pasar mucho tiempo y atacar con medidas contundentes la inercia inflacionaria, como se denomina a la situación que se genera por el comportamiento de actores económicos que, ante la incertidumbre que genera la suba constante de precios, proyectan la inflación del pasado hacia el corto y mediano plazo, en un intento por aferrarse a cierta previsibilidad en un escenario de gran inestabilidad. Eso es lo que ha pasado una y otra vez en la Argentina, desde el siglo pasado hasta el presente, con ciclos que demuestran que en nuestro país la inflación es la regla y la estabilidad de precios es la excepción.

Hay que decir que, si bien hay señales de recuperación, la clave está en poder sostener esa recuperación en los próximos meses. Pero todo indica que ahora es el turno de políticas fiscales y monetarias contractivas, y cada vez que eso ocurrió lo que se obtuvo fue un enfriamiento de la economía. El escenario está complicado. Volvemos, entonces, a la pregunta del principio: ¿Cuánto margen queda para ensayar políticas graduales?

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