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Estrategias contra la inflación

¿Qué estrategias utilizan las familias para llegar a fin de mes en un país como la Argentina, en el que vivir sin inflación no es la regla, sino la excepción? Según un reciente sondeo, la mayoría opta por buscar las mejores ofertas en los comercios, además de reducir el consumo de productos y servicios que no son considerados imprescindibles.

¿La inflación forma parte de las tensiones del desarrollo (propias de un país como el nuestro) y se explica a partir de los conflictos distributivos que existen en la sociedad; o el problema radica en el nivel de emisión monetaria y en el exceso del gasto público? Mientras se debaten estos temas en los círculos con mayor poder de decisión (y de compra), en el día a día la gente de a pie imagina algunas estrategias para defender sus ingresos frente a la constante suba de los precios. Como se sabe, el proceso inflacionario no afecta a todos los actores del mercado por igual: no es lo mismo tener ingresos fijos y estar en la escala salarial más baja, que ser, por ejemplo, formador de precios. Sin embargo, en términos generales, se puede decir que otro de los problemas más serios que plantea la inflación es que distorsiona y altera el funcionamiento de la economía.

El fin de semana se conocieron los resultados de una encuesta realizada por la fundación Colsecor, institución que promueve los valores del cooperativismo y el desarrollo de la economía social, para medir la calidad de vida en pueblos y ciudades de la Argentina. Entre los hallazgos principales del sondeo se destaca el relacionado con las estrategias que utilizan los consumidores para hacer frente a la inflación: un 62% de los encuestados dijo que basa su estrategia en la búsqueda de ofertas en supermercados y otros comercios; un 54% se volcó por la reducción del consumo asociado a salidas y compras; un 15% optó por financiar las compras y retrasar o no pagar los impuestos; un 13% decidió comprar bienes para que no se desvalorice la moneda; el 15% buscó refugio en la compra de dólares; el 8% dejó de pagar cuotas o hacer cosas que le gustaban, principalmente relacionadas con actividades recreativas; el 8% se propuso obtener mejores beneficios a partir de la compra colectiva de artículos y el 11% de los consultados aseguró que no le afectó el proceso de aumento de precios.

Según explica la fundación que encargó este sondeo, la medición de calidad de vida en pueblos y ciudades de Argentina es un relevamiento anual que busca indagar sobre un conjunto de indicadores relacionados al bienestar en la vida cotidiana, así como la satisfacción con el lugar donde se habita. Esta investigación, que se realizó por primera vez en 2020, consiste en una serie de preguntas realizadas a través de cuestionarios digitales a habitantes de nuestro país. Los ejes sobre los que se estructura son bienestar personal, satisfacción con la vida en su localidad, el tercero aborda temas como la migración, confianza social, el futuro, Estado y Mercado, mientras que el cuarto indaga en la participación comunitaria.

Además, cada nueva edición del sondeo agrega algún tema de alta preocupación para la sociedad, en este caso, fueron las estrategias utilizadas por la ciudadanía frente al proceso inflacionario que vive el país. El relevamiento se realizó entre el 13 y el 29 de julio de este año. El diseño del sondeo estuvo a cargo del politólogo Mario Riorda.

Desde el regreso de la democracia, en 1983, en muy pocas oportunidades la economía nacional se mantuvo estable por un período razonable de tiempo, con aumentos de precios que no superaron un solo dígito. Cada vez que un ciclo de relativa bonanza quedó atrás, el debate público sobre las posibles causas de la inflación volvió de la mano de la suba de precios, y así se ensayaron políticas económicas que mostraron una oscilación entre dos corrientes antagónicas: la expansionista o popular y la ortodoxia o el liberalismo económico, como bien observó y definió el economista Marcelo Diamand en un escrito que preparó en 1983 para una charla que debía dar en Estados Unidos, y que tituló "El péndulo argentino: ¿hasta cuándo?". El mismo interrogante se plantea hoy la mayoría de la gente que, una vez más, tiene que volver a ensayar distintas estrategias para no perder por nocaut frente a la suba de los precios.

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