Un buen líder prepara a otros
Cuando hablamos de líder, estamos pensando en una persona que encabeza y dirige un grupo o movimiento social, político, religioso o cualquier otra agrupación. Incluso, salvando las distancias, existen líderes entre los animales salvajes. Ahora bien, ser líder no significa al mismo tiempo ser una buena persona, sino alguien con capacidad natural para dirigir a otros.
COMO LO HICIERON OTROS EN LA ANTIGÜEDAD
Como siempre lo hacemos, nuestra mirada se enfoca en el cristianismo. En este caso, en la necesidad que tienen los buenos líderes de ir formando a otros que lo acompañaran y luego lo sucederán.
Uno de ellos fue Moisés, quien como indiscutido líder, se tomó el trabajo de formar a Josué, a quien el relato bíblico lo define como su servidor, quien fue tomando experiencia viéndolo actuar a su líder. Incluso, en la primera batalla librada por el pueblo de Dios, contra el ejército de Amalec, ya fue Josué quien la lideró. Finalmente, cuando pasaron los años, sucedió en el mando a Moisés.
Algo parecido ocurrió con Eliseo, en este caso como ayudante aprendiz del profeta
Elías, quien es definido como uno de los más grandes profetas de Dios. Eliseo lo seguía a todas partes y por nada del mundo lo dejaba de hacer. Existe una particularidad sobre Elías, porque en medio de su ministerio fue ascendido vivo al cielo, y en dicha circunstancia, le cede su manto a Eliseo y le encomienda la tarea de llevar a cabo el resto de su misión.
NO CUALQUIERA ES LÍDER
En ambos ejemplos vemos cómo Moisés, y luego Elías se tomaron el trabajo de formar a quienes los sucederían en su función. Por supuesto que cualquiera no puede ser líder, porque es un don de Dios para determinadas personas, lo que no las hace mejores que otras, sino que solo las diferencia en los roles a cumplir en el servicio. Para el caso de la iglesia, existen diferentes dones que equipan a sus miembros para servir.
Existen distintos tipos de liderazgos, tantos como actividades haya. Pero dentro de cada actividad, siempre hay alguien que se distingue del resto, ese es el futuro líder. Los ojos espirituales de cada líder en función, tienen la gran responsabilidad de descubrir y adiestrar al futuro líder.
AÚN LOS BUENOS LÍDERES COMENTEN ERRORES
No es una tarea fácil, porque muchas veces el líder en función no tiene la capacidad de derivar tareas. Sería algo similar que el gobernador de una provincia quisiera gobernar solo, es imposible. Tiene que escoger a otros que lo ayuden en la tarea.
Ese error cometió Moisés, pero cuando su suegro Jetro lo vio tratando de resolver querellas de poca importancia, que le ocupaban el día desde que amanecía y hasta que atardecía; le llamó la atención y le dijo: "Desfallecerás del todo, tu, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo".
Es probable que existan líderes en funciones que les cueste más que a otros designar nuevos líderes que lo ayuden en la tarea. Muchas veces la falta de confianza en sí mismos, hace que eviten hacerlo por temor a perder el lugar que ocupan; o también, les gusta trabajar solos y no son capaces de derivar tareas aduciendo la falta de compromiso del resto.
Pero, como decíamos al principio, un buen líder es quien tiene la capacidad de encontrar y capacitar a quienes serán sus ayudantes, y futuros líderes en un tiempo no lejano.

















