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Honrar la memoria del Libertador de América

El 17 de agosto de 1850, a las tres de la tarde, fallecía en su casa de Boulogne Sur Mer, Francia, el general José de San Martín. Al conmemorarse un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad, y en este momento tan especial que vive el país, hoy más que nunca es importante trabajar unidos por un proyecto de Nación que incluya a todos.

Honrar la memoria del Gran Libertador implica también sumar esfuerzos para fortalecer la unión nacional, recordando el contenido de la carta que dirigió al brigadier general Estanislao López, en la que reitera su prédica en favor de la unión de los patriotas. "Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro de que los batiremos. Hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor", escribió en aquellos años el general San Martín.

En mayo de 1810 se encontraba en España cuando se entera de que en el río de la Plata un grupo de patriotas había logrado derrocar al virrey con la firme intención de formar un nuevo gobierno. Sin dudar, resuelve emprender el regreso para sumarse al incipiente proceso de emancipación. Tres años después crea el Regimiento de Granaderos y derrota a las tropas realistas que desembarcan en San Lorenzo y en 1814 se pone al frente del Ejército del Norte. El 19 de enero de 1817 emprende el cruce de la cordillera de los Andes con el objetivo de liberar primero a Chile en alianza con Bernardo O’Higgins, para luego continuar con la gesta libertadora en Perú, donde los realistas tenían una fuerte presencia militar. Sabía que con la restauración de Fernando VII en el trono, España podía recuperar Perú y eso significaría el fracaso del movimiento independentista americano. Fue entonces que desde Buenos Aires se le ordena regresar para reprimir a las tropas de Artigas que, en la zona del Litoral, están decididas a recorrer su propio camino hacia la independencia. San Martín tiene claro que no se sumará a ninguna lucha fratricida. En septiembre de 1820, el ejército del Libertador llega a Perú y diez meses después, San Martín proclama su independencia. Entre las primeras medidas que adopta está la abolición de la esclavitud, siguiendo al pie de la letra una de sus máximas: "Seamos libres, lo demás no importa nada".

El investigador Alejandro Rabinovich, autor del ensayo "Una Independencia, Dos Caminos", plantea que analizar la trayectoria de "los grandes protagonistas de la Independencia como actores políticos corrientes, tomando distancia de los mitos fundacionales, no implica restarles mérito alguno, sino que, por el contrario, al humanizarlos y reinsertarlos dentro de la trama de intereses políticos, discursos e ideas de su tiempo se contribuye a mantener viva su memoria frente a la demanda de la sociedad actual que, aunque sigue atenta a las efemérides y a los grandes personajes, ya no muestra interés por las figuras de bronce".

El historiador Felipe Pigna señala en su libro "La voz del gran jefe. Vida y pensamiento de José de San Martín": "A los que siguen queriendo ver un San Martín exclusivamente militar, hay que recomendarles que analicen al San Martín político, a aquel que durante poco más de dos años gobernó con gran eficiencia, equidad y honestidad las provincias cuyanas". "Su política integral iba desde medidas impositivas, para que pagaran más los que más tenían, el desarrollo de la industria, la educación, la salud pública, hasta el sistema carcelario", agrega el historiador.

Así como el general San Martín supo ver más allá del horizonte inmediato que imponía el tiempo que le tocó vivir, en nuestro mundo contemporáneo también es imprescindible actuar con una gran inteligencia y hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para evitar enfrentamientos que generan divisiones en la sociedad argentina. En este nuevo aniversario del fallecimiento del Libertador de América, su figura debe ser un espejo en el cual debe contemplarse el conjunto de la comunidad. Hay que recordar sus proezas militares, mantener vivas sus ideas y, al mismo tiempo, evocar también sus palabras, especialmente aquellas con las que formuló un llamado constante a la unión fraternal. Son esas palabras las que permanecen hoy más vigentes que nunca.

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