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UN GRUPO QUE TODOS LOS VIERNES RECORRE PLAZAS Y AVENIDAS

Cinco Panes trata de multiplicar la comida para contener a indigentes

En la parroquia San Francisco Javier cocinan y preparan las viandas, que luego son repartidas en la capital cha­queña a personas que viven o trabajan en la calle.

En la zona de los hospitales hay un grupo de asistidos que todos los viernes espera que llegue la ayuda, pero también la contención.

En los últimos años la ayuda solidaria para alimentar o dar ropa a la gente en situación de calle, o que debe ganarse su sustento en la vía pública, se incrementó notablemente, sin embargo, el esfuerzo podría no ser suficiente, tomando en cuenta el panorama económico actual.

Entre los grupos que trabajan en forma solidaria está Cinco Panes, cerca de 30 personas que todos los viernes -desde que surgió la pandemia- buscan ser partícipes de un milagro: con lo que lograron juntar durante la semana alimentar a la mayor cantidad de personas posibles.
Y su nombre surge del Nuevo Testamento.

Más concretamente cuando los discípulos le indicaron a Jesús: "Estamos en un lugar despoblado, y ya ha pasado la hora. Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer". Él contestó: "No tienen por qué irse; denles ustedes de comer". Ellos respondieron: "Aquí sólo tenemos cinco panes y dos pescados".

Uno de los integrantes de este grupo sostuvo: "Con nuestra nada podemos hacer mucho cuando damos de corazón, ofrecemos nuestros cinco panes; el milagro se da ahí, el resto lo hace Dios".

Y esta multiplicación de los panes ocurre todos los viernes. La merma de la tarea solidaria por parte de otros grupos, que procuran lo mismo, los motivó a conformar esta comunidad, que también vive la espiritualidad ignaciana.

La tarea de ellos comienza con la búsqueda de los alimentos durante la semana, procurando siempre ofrecer una porción de carne. Y los viernes por la tarde, desde las 18, cocinan todo y cerca de las 20 comienzan a repartir las porciones.

Cinco Panes nació durante la pandemia, para asistir, pero también pensando en que el indigente tiene un nombre y una historia.

"Funciona cada viernes ofreciendo un plato de comida y pan a la gente en situación de calle. Existe gracias y exclusivamente a la solidaridad de muchas personas. Algunas dando su tiempo, otras su aporte material", detalló.
Por lo general recorren entre cuatro y cinco zonas, incluso más, tanto para ayudar como para mantener un contacto cercano con el necesitado, principalmente escuchando los problemas que atraviesan.

Algunos de ellos no recibe ningún tipo de asistencia, por lo que el rol va más allá de ayudar, porque también ofrecen contención, algo muy necesario en estas fechas muy duras.
Desde la pandemia el número de personas que no tienen hogar creció, al igual que aquellos que se ganan el pan en la calle, como los trapitos, que suelen ser estigmatizados y reciben un mal trato por parte de la sociedad.

Las zonas donde trabajan los integrantes de Cinco Panes son los hospitales, las plazas 9 de julio y España, la avenida Sarmiento y el centro. En este último sector hay indigentes que antes se refugiaban en la plaza central, que hoy está en refacción.

Y lo importante del trabajo de ellos es que no hacen solidaridad a desconocidos, sino a personas con nombre, con rostro y que tienen una historia atrás, que en su mayoría padecieron un duro derrotero.

Por ejemplo, uno de ellos desde los 14 años está en la calle. Otro es un ex combatiente de Malvinas y hoy debe refugiarse en una modesta garita ubicada cerca de la vía.
La mayoría de las mujeres que son contactadas semanalmente, acompañan a sus maridos y no tienen registro de algunas que estén solas.

Desde las 18 comienzan a preparar las viandas, que luego son repartidas entre cuatro o cinco zonas.

AMOR MÁS EN OBRAS

Otra necesidad que tratan de satisfacer es la falta de vestimenta, abrigo o calzado, por lo que cada tanto deben lanzar alguna campaña especial para dar una respuesta a personas que no pueden tener una muda de ropa.

"Nos sentimos instrumentos, dónde ponemos el amor más en obras que en palabras, es donde nos abrimos a la sorpresa que nos trae el otro, dónde nos entregamos a la vida compartida. Es dejarse invadir e incidir por la realidad, la realidad que nos interpela y nos transforma, el dar nos transforma, esperamos que nadie que ingrese a cinco panes salga igual a cuando ingresó", indicó un vocero del grupo.

"Es un lugar donde podemos sentir paz en el dar, es ofrecer más que un plato de comida, porque nos ofrecemos nosotros mismos, es conocer y hacer vínculo con la gente que está sufriendo, es sentir que estamos dónde tenemos que estar al dar nombre, visibilizar a estas personas las hacemos existir. Ya no son el que vive en Juan B Justo y José María Paz, sino es Miguel con sus miles de historias, no es el de la vía, sino Juan Ramón, el ex combatiente", relató.

Hoy hay decenas de personas que buscan ayudar usando diferentes herramientas, como los comedores barriales o repartiendo bandejas con alimentos. Y como la economía no mejoró, el número de necesitados se multiplicó.