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La posibilidad de una guerra nuclear

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó de "totalmente inaceptable" que los países que poseen armas atómicas consideren la posibilidad de iniciar una guerra nuclear. Así lo señaló el viernes en una ceremonia que se llevó a cabo en Japón para recordar a las víctimas de la bomba que Estados Unidos arrojó sobre Hiroshima en agosto de 1945, causando más de 100.000 muertes.

El titular de la ONU dijo que "las armas nucleares no tienen ningún sentido" y que, a más de tres cuartos de siglo de aquella barbarie, la comunidad internacional debe preguntarse qué enseñanzas obtuvo "de la nube en forma de hongo" que se elevó sobre la ciudad japonesa en 1945. El mensaje de Guterres, pronunciado en la ceremonia del 77º aniversario del bombardeo norteamericano sobre la ciudad de Hiroshima, adquiere por estas horas una especial significación debido a la multiplicación de conflictos en distintas regiones del planeta y a la creciente tensión entre Estados Unidos y China, que alcanzó un punto crítico con la polémica visita a Taiwán que realizó la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, y que desató una serie de ejercicios militares del gigante asiático con fuego real en los alrededores de la isla, en lo que es considerado el mayor despliegue de fuerza bélica de China contra Taiwán de las últimas décadas.

El secretario general de la ONU hizo un llamado a retomar las conversaciones para avanzar con el desarme nuclear, tras advertir que se están extendiendo rápidamente las crisis que amenazan la estabilidad y la paz mundial, desde Oriente Medio hasta la península de Corea, pasando por la invasión rusa de Ucrania. "La humanidad está jugando con una pistola cargada", alertó Guterres para señalar luego la necesidad de retomar el diálogo en este momento de delicada inestabilidad geopolítica global.

La directora ejecutiva de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN por sus siglas en inglés), la abogada sueca ganadora del Nobel de la Paz en 2017, Beatrice Fihn, dijo la semana pasada en Nueva York que Estados Unidos, China, Francia y Rusia "están violando sus obligaciones de desarme" y "aumentando el riesgo de una catastrófica guerra nuclear".

En una visita que realizó en 2019 a nuestro país la sobreviviente de Hiroshima, Junko Watanabe, en el marco de una gira mundial para denunciar ya entonces una nueva proliferación de armas nucleares y exigir su desmantelamiento. En esa oportunidad, además, recordó que las armas nucleares son las armas más destructivas, inhumanas e indiscriminadas que haya conocido la humanidad. Watanabe tenía solo dos años cuando EEUU lanzó la bomba atómica sobre su ciudad.

Si bien en el conflicto bélico en el este de Europa hasta ahora no hubo despliegue de armamento nuclear, hay un dato que hace crecer el temor en la comunidad internacional por el posible empleo de armas de destrucción masiva: se trata de la crisis más importante en materia de seguridad europea que se registra desde el fin de la Guerra Fría.

Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia, son los países que poseen el mayor número de armas nucleares. También tienen armas de destrucción masiva, aunque en menor cantidad, Corea del Norte, India, Israel y Pakistán. Según los responsables de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, en el mundo existe un total de 17.300 cabezas nucleares. Una sola arma nuclear utilizada en una ciudad puede matar millones de personas, y el empleo simultáneo de una decena o cientos de ellas, pueden llevar al colapso del planeta. El Instituto de Investigación de Desarme de la Organización de Naciones Unidas, por su parte, observó que todos los países con este tipo de armas tienen programas de modernización nuclear en marcha y que el panorama de control de armas está cambiando, en parte debido a la disputa estratégica entre China y Estados Unidos. Es de esperar que los líderes de las potencias mundiales pongan un freno a la carrera armamentista y retomen las conversaciones para avanzar con los programas de desarme, ya que el poder destructivo de estas armas representa no solo una grave amenaza para sus países, sino también para la supervivencia humana.

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