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CARTAS DE LECTORES

LA VEREDA PEATONAL MENOS PENSADA

Señor director de NORTE:

Vialidad Provincial hizo hermosas veredas amplias a la vera de la colectora. Pero a partir de la calle Tres Carabelas y colectora del Barrio España, se volvió caótica. Cruzo la Calle Tres Carabelas rumbo al supermercado Chango Más y la vereda ya no está a la vera de la colectora, sube hacia las viviendas y talleres mecánicos. Hoy, a las 9.30, sobre la vereda un colectivo me impide el paso. Termino la cuadra, la zanja interrumpe el paso, voy hacia la colectora. 

Crucé la calle, subí a la vereda, los vehículos de los talleres mecánicos interrumpen el paso. Y así hasta llegar a la avenida Marconi. Por favor, vengan y vean. 

Hagan la vereda recta junto a la colectora; las personas mayores, mamás con cochecitos de bebé y demás se lo agradecerán. 

NORA DELIA DEL MÁRMOL

DNI 6.238.441     

RESISTENCIA

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RECUERDO A VÍCTOR RICARDONE 

Señor director de NORTE:

Víctor, para nosotros, simplemente era "el Gringo", tenía el "sí" fácil, sea un encuentro de escultores o un trabajo de mejora en nuestra sede o un asado entre colegas, él siempre dispuesto, apoyando. Siempre "sí".

Víctor era ese tipo bonachón, querible, al lugar que iba siempre se llenaba de amigos, fue muy responsable en su trabajo, muy buen escultor, pionero de la escultura en nuestra ciudad junto con Fabriciano y Humberto, de niños vivían en el mismo barrio, Villa Seitor. 

De chicos jugaban con la arcilla de Julio A. Roca y calle 9, allí nació esa pasión por la escultura y, con ella, los sueños por explorar y recorrer el camino del arte. Así, recorrió nuestro país y el exterior, en los cuales participó en concursos, encuentros y simposios logrando importantes reconocimientos dada la originalidad y potencia de sus creaciones. 

Fue también punta de lanza para la expansión de los concursos de escultura al aire libre en todo el país. 

Además, participó como jurado en múltiples concursos de escultura, tanto en el ámbito local y regional, como también nacional.

Víctor era un maestro en lo suyo, conocedor de herramientas, de formas de trabajar la madera, del oficio de escultor que generosamente lo compartía con los aprendices, con los otros escultores o con quien se lo solicitara.  

En la Asociación fue nuestro consultor, tenía siempre aquella mirada precisa y acertada de quien ha logrado dominar un oficio y lo lleva con la humildad de los grandes. 

Víctor se vinculaba con mucha naturalidad con la gente, así es que en  más de una Bienal asumió la tarea de coordinar los trabajos de pueblos originarios como así también acompañó a niños y adolescentes, justamente por ese carisma particular, bondadoso, generoso y siempre respetuoso de los saberes de cada cual, que lo caracterizaba.

Víctor era el asador de la Asociación de Escultores Chaqueños, siempre dispuesto y con buen humor nos sorprendía con insólitas anécdotas, como aquella que nos contó una noche: nos dijo que hacía unos días, cuando iba entrando a su barrio Villa Chica en su Renault 6, manejando con una mano y con la otra apoyada en la ventanilla de la puerta, un perro lo corrió a la par del auto y le mordió el brazo izquierdo. Pero a pesar de la cantidad de puntos que le pusieron en la herida, lo contaba con naturalidad y en medio de risas, sin dramatizaciones ni enojo.

Víctor dejó su huella profunda en este camino del arte, ayudó a que nuestra ciudad sea denominada "Resistencia, ciudad de las esculturas". Muchas gracias, Gringo, te vamos a extrañar.

TUS AMIGOS DE LA ASOCIACIÓN 

DE ESCULTORES CHAQUEÑOS

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MAÑANA ES HOY 

Señor director de NORTE:

"No tengo ganas, lo hago mañana", esta expresión corresponde a una conducta normal y corriente en las personas. Felipe era uno de ellos, manso, tranquilo, "a su tiempo" como decía él. Solía decir: "Total, nadie se va a morir". Debía hacer un trámite en el banco, lo dejó para después, mañana, al día siguiente el banco había cerrado —lo grave— con su dinero. Con el tiempo se resolvió.
Otra vez dejó para mañana. Y, al ir a trabajar, se encontró con que no podía pagar sus cuentas, había ocurrido un golpe de Estado, algo impensado para él. "Cosas del destino", pensó.
Llegó la fecha de inscripción de la facultad, pensó que había tiempo, cuando fue se había cerrado. No se arrepintió, solo dijo: "Me dormí, no sentí el despertador".
Una y otra vez siguió haciendo lo mismo, perdió un turno, llegó tarde a una cita. De lo que nunca tomó conciencia es de que hay cosas que pueden esperar, pero otras tienen fecha y hora.
Nunca se lo vio como un defecto, sino como una característica en su carácter. Y sin quererlo Felipe siempre perdía, no alcanzaba. No se dio cuenta de que mañana es hoy. Y una pérdida no mata, pero define el futuro.
Siempre hay un margen de tiempo, y cada momento tiene valor, malgastar la vida o aprovecharla.
Es viejo el refrán: "No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy". 

MÓNICA PERSOGLIA

RESISTENCIA