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La vocación de servicio de una mujer que permitió crear una escuela

Enseñaba a leer y a escribir en la plaza, con revistas y hojas sueltas a los hijos de cosecheros de su barrio

CHARATA (Agencia) María Isabel Farías es profesora, tiene 84 años entre 1958 y 1960 fue la primera directora de la Escuela José Ignacio Thames, que cuando se creó se llamaba Escuela para los hijos de brazeros. María Isabel, no solo fue la directora, sino quien dio el puntapié inicial para la creación de la misma. 

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María Isabel, comenzó enseñando en una plaza, luego pasó a un salón hasta que se creó la Escuela Thames

El 14 de julio, la Escuela Thames cumplió 64 años, y María Isabel volvió para celebrar y para ver en qué se convirtió la semilla que plantó en su paso por Charata. "Esta escuela me enseñó el camino, lo que es trabajar en la docencia. Después fui docente en jardines de infantes, y me jubilé como supervisora, pero las raíces están aquí", reconoció.

Vino de Santiago del Estero con su familia, cuando su padre llegó para trabajar en Charata, junto a sus nueve hermanos. María Isabel terminó la primaria en Quimilí, y el secundario en el colegio Nacional de Charata. "Esta vocación me la regaló Dios, porque en mi familia no había docentes. Cuando recién me recibí vendía verduras, no ejercía", contó.

"En mi barrio, en Charata, veía que los chicos se juntaban y jugaban. Empecé a traer unas hojitas, revistas, le preguntaba si sabían leer, escribir. Eran chicos que no conseguían entrar en la escuela, porque había pocas, y ellos venían del campo", describió sobre los inicios.

"Entonces, nos juntábamos en la plaza; pero un día me prestaron un salón en el Sagrado Corazón y empecé a juntarlos, a los más chicos les daba un horario, a los más grandes otros. Mañana y tarde. Grupos de cinco o diez chicos", continúo.

La cosecha

María Isabel prensaba en los chicos, hijos de brazeros que trabajaban en las épocas de cosecha y no llegaban a obtener un espacio en las tres escuelas que había en Charata. Y la siembra, tuvo su cosecha. "Un día un señor llegó al salón, yo pensaba me habrán denunciado. Me preguntó si daba clases. Le expliqué que era del barrio y que enseñaba a los chicos de las cosechas. Que les enseñaba a leer y escribir. Me dice: ‘la felicito señorita’. Le pregunto quién es, y me dijo ‘soy el intendente, José María Dellacasa’", relató 

Entonces, María Isabel le pidió que intervenga ante las autoridades para que creen una escuela para estos chicos. "Días después, volvió me dijo vengo con buenas noticas, nos van a crear una escuela para los hijos de braseros". 

"Me pidieron el listado de los chicos y tres docentes. Empezamos en la Escuela Alemana. El decreto llegó con las designaciones y con el nombre de la escuela José Ignacio Thames, después me fui a Santiago, me casé y nunca más volví", siguió 

En su mensaje final, en la puerta de su escuela, María Isabel reflexiona: "no pensé que este iba a ser el sello de mi vida. Ser maestra es más que ser madre, porque se contiene a tantos chicos que vienen de tantos hogares, y hasta los padres contemos. Porque compartí siempre con los padres, porque el amor del maestro debe empezar por los padres. El maestro debe ser el pilar de la escuela. Les pido que nunca se aparten de la educación".

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