Casandra

Casandra era una princesa troyana, hija del rey Priamo y de la reina Hécuba. El mito cuenta que Apolo se enamoró de ella y le prometió el don de la profecía si se entregaba a él. Ella aceptó, pero una vez iniciada en las artes de la adivinación, se negó a cumplir su parte del trato. En represalia, Apolo la escupió en la boca y le retiró el don de la persuasión por lo que, en adelante, aunque Casandra dijera la verdad, nadie le creería.
Cuando Paris llegó con Helena, Casandra dijo que él traerá la ruina a Troya, pero nadie la escuchó. Además se opuso a que los troyanos entraran en la ciudad el famoso caballo de madera, porque sabía que era una trampa de Ulises. Una vez más, nadie le creyó. Tras el saqueo de Troya, cuando los Aqueos se repartieron el botín, Casandra fue entregada a Agamenón, quien se enamoró de ella y la llevó a Micenas como concubina. Ambos fueron asesinados por Clitemnestra, esposa de Agamenón, y su amante Egisto.
Sé que no nos cuidarán
Dirán que harán lo que no harán
Lo que dijeron que no harían
Eso harán
Lo que temíamos que hicieran
Lo que dijeron de no hacer
Lo que negaron que sería
Eso harán
Nos dirán que hay que crecer
Y que hay que hacer lo que hay que hacer
La memoria es el olvido
Eso harán
Que hay que pensar en el futuro
Lo que dijeron al revés
Y así negar lo prometido
Eso harán
Yo lo vi en un giro de la luna
En un poso de café
En el polvo de los astros
Yo lo he visto y yo lo sé
Pero soy Casandra
Y nadie me cree
Porque soy Casandra
Y es que soy Casandra
Y nadie me cree
Porque soy Casandra
Y yo sé que mentirán
Y también sé que desharán
Lo que ya hicieron, lo que hicieron
Eso harán
Dirán que piensan en nosotros
Dirán que están con quién no están
Será al revés que no dijeron
Lo que harán
Yo lo vi en un giro de la luna
En un poso de café
En el polvo de los astros
Yo lo he visto y yo lo sé
Pero soy Casandra
Y nadie me cree
Porque soy Casandra
("Casandra", Pedro Guerra Mansito)










