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Expectativas tras los cambios de gabinete

Una conjunción planetaria ocurre cuando dos o más planetas aparecen, ante el ojo humano, alineados en el cielo. Para algunos, es una especie de milagro; pero para otros se trata simplemente de un efecto óptico.

Los recientes cambios en el gabinete nacional también tienen diversas interpretaciones: para algunos observadores la designación de Sergio Massa como nuevo ministro de Economía, Producción y Agricultura, hizo que baje el dólar en el mercado informal y suban los bonos argentinos y, por lo tanto, anticipa buenos resultados para la gestión. Los más realistas, en cambio, advierten que en economía los milagros no existen y que hay que ser más cautelosos para no percibir la realidad de forma distorsionada.

Poner fin a la inestabilidad del tipo de cambio, frenar la inercia inflacionaria y lograr que el Banco Central logre recomponer sus reservas son algunos de los desafíos más complejos que enfrenta el gobierno nacional de la mano del nuevo ministro, que presentará mañana al equipo que lo acompañará en la gestión; se espera que el miércoles anuncie una batería de medidas para ordenar las principales variables de la macroeconomía. La tarea no es para nada sencilla. La Argentina ingresó hace tiempo en una zona de riesgo de la que debe salir en forma ordenada para evitar males aún mayores.

¿Es posible lograrlo? Sí. Pero para eso será necesario que la coalición gobernante primero se ponga de acuerdo respecto de la hoja de ruta que deberá guiar a la economía; y en segundo lugar, que habilite una mesa de diálogo y acuerdos para resolver en forma razonable las tensiones que se irán presentando a lo largo del trayecto que falta recorrer de ahora en adelante. Argentina debe lograr, además, que las exportaciones de software, carne vacuna, soja, autos, acero, aluminio, gas y petróleo alcancen el máximo de su capacidad.

En 2019, antes de la pandemia, un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento advertía que el país necesitaba exportar para crecer. Y recordaba que la Argentina lleva varias décadas en una trampa de crecimiento interrumpido. Lo que la Argentina necesita en forma urgente es, por un lado, estabilidad macroeconómica a largo plazo, reglas de juego claras que ofrezcan un amplio margen de previsibilidad a los distintos actores del quehacer económico.

Hasta ahora, el país venía registrando un aumento desmedido de las importaciones por encima de las ventas externas, lo que significó una fuerte presión sobre las reservas en divisas, lo que trajo aparejado una depreciación de la moneda nacional. Es necesario salir de ese círculo vicioso y promover el perfil exportador de los sectores más dinámicos y que mostraron que, a pesar de las crisis, son capaces de lograr un buen desempeño.

Es de esperar que las medidas que se anuncien en los próximos días generen un fuerte cambio de expectativas en la economía. Es que el conjunto de opiniones que se formen los distintos agentes económicos acerca de cuáles serán las reglas que ordenarán la economía nacional es clave para poder retomar una senda de crecimiento. Acaso sea necesario recordar, una vez más, que toda decisión económica que se toma está basada en una expectativa. Por eso es necesario que el gobierno nacional adopte medidas que permitan revertir el rápido deterioro que han venido sufriendo las expectativas, especialmente tras la renuncia del ministro Martín Guzmán.

Hay que decir también que es cierto que el país tiene problemas económicos, pero lo que es más preocupante es que detrás de toda la incertidumbre que se ha generado en los últimos meses hay un problema político, provocado en gran medida por la falta de acuerdos básicos en las propias filas del oficialismo.

Otro asunto urgente que debe ser atendido es cómo evitar un mayor debilitamiento de la moneda, es decir, el peso, descartando las propuestas de dolarización que no harán otra cosa que ampliar la brecha de la desigualdad entre quienes más recursos tienen y quienes cada vez están más desprotegidos. Desde mediados de la década de 1940 la economía argentina solo logró crecer por más de cinco años consecutivos en dos períodos: entre 1964 y 1974, y entre 2003 y 2008.

¿Se podrá esta vez poner en marcha un ciclo productivo que beneficie a todos y se sostenga a largo plazo? ¿Se alinearán los planetas? Por el bien de todos, es de esperar que así sea.