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Luces y aromas

Diana Alfici y Tamara Ozomek son dos amigas de la provincia de Misiones, pero además descubrieron, casi como un hobby, el desafío de hacer velas de soja perfumadas premium "JuliCami". Ellas nos cuentan sus motivaciones, secretos y desafíos de este emprendimiento que, en estos tiempos, está de moda.

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Diana y Tamara con sus hijos.

-¿Por qué usar velas de soja? ¿Cuál es la diferencia con otro tipo de velas?

-La diferencia fundamental radica en que la combustión de la cera de soja no implica ningún riesgo, ya que son 100% naturales a diferencia de las velas de parafina que su combustión desprende vapores y gases que hacen daño a la salud, además de otros agentes cancerígenos y tóxicos. Las velas de parafina largan un hollín negro, como el de los autos o motores, este residuo es tóxico y se recomienda no respirarlo. Las velas de cera de soja no sueltan residuos ni hollín. Son ecológicas y por eso las recomendamos. Además, producen una mayor luminosidad, alumbrando con una llama viva y fuerte, pero sin peligros.

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-¿Me cuentan un poco acerca de la sustentabilidad del producto?

-Justamente debido a las características que las diferencian de las velas de parafina es que las velas de cera de soja minimizan la generación de materiales tóxicos y residuos, e involucra la adopción de tendencias y estilo de vida con menor impacto ambiental. A ello sumamos el hecho de que los envases son reutilizables, puesto que, al comprar una vela de cera de soja, la utilizás (por cierto, tienen una larga duración) y después nosotras la recargamos con otro aroma. Es lo que llamamos refill. Esto convierte el producto en algo amigable con el medio ambiente y también económico.

-En un principio se comenzaron a utilizar velas de sojas sin aroma, hoy eso ya cambió. ¿Qué las lleva a buscar esencias que las distingan del resto?

-Nosotras arrancamos haciendo velas de soja aromáticas, así aprendimos, ya que a ambas nos gusta aromatizar nuestros ambientes. Creemos que no hay nada más lindo que entrar a una casa o a un negocio y sentir un aroma que caracterice al lugar, considerando que los olores no solo te transportan a un espacio, a un momento, a una persona, sino que despiertan todos los sentidos, se identifican con algo que puede ser o pudo haber sido placentero para uno. Las esencias para nosotras son una búsqueda constante y divertida, elegimos las que mejor se adaptan al material (cera de soja), ya que no todas quedan bien. Es decir, la vela de cera de soja va a despedir un aroma sutil y constante pero no invasivo. Ahí entran los gustos olfativos de cada uno. Por ejemplo, mientras que a Tamara le gustan más las esencias florales, a mí me gustan más invasivas, más fuertes. Vamos probando, preguntando, descubriendo y descartando. Es un lindo viaje de descubrimiento de aromas.

-En la Argentina de hoy, ¿es complicado conseguir todos los elementos para hacer una vela de calidad?

-Sí y no, digamos que en el camino vas encontrando todo lo necesario para hacerlas y los elementos se consiguen. Ahora bien, lo que nos resulta complicado a nosotras es que todo lo tenemos que comprar en Buenos Aires, con lo que ello implica: transporte, costos de logística, etc.

-Cuando veo sus productos, veo que los envases son especiales: diferentes formas, diferentes materiales, tamaños distintos. ¿Qué las inspira?

-A nosotras nos gusta mucho la decoración de interiores y nos atrae más o menos el mismo estilo. Por lo tanto, pensamos en envases que pondríamos en nuestras casas, primero nos gusta a nosotras. A veces eso nos juega en contra, ya que todas las personas somos diferentes, y algunos envases que elegimos no gustaron. También es un camino de descubrimiento en el que aún estamos y es lindo transitarlo, ya que con cada cosa que vamos haciendo estamos expectantes sobre qué resultado tendrá. Recordemos que es un trabajo puramente artesanal.

-¿Cuáles son los consejos para el cuidado de este producto? Ya sabemos que no se apagan soplándolas.

- Es cierto. Hay que sacar el oxígeno con su tapa; si no la tiene, hay que hacerlo con un plato o algo de acero. Además, la primera vez que se usa se recomienda que esté encendida solo una hora, en realidad son centímetros que se deja que queme, que quede líquida. Luego, al quedar sólida nuevamente se puede prender entre 3 y 4 horas. Después, cuando se apaga y se vuelve a encender por lo general el pabilo queda como una roseta que hay que cortar, para que no se ensucie. Y cuando alrededor de un envase, generalmente de vidrio cristal, queda negro, eso se puede limpiar con alcohol a 70% y queda perfecto.

-No solo elaboran velas sino también difusores. ¿Qué consejos nos darían para llegar a casa y que esté siempre aromatizada?

-Lo ideal son los difusores en varios ambientes, también las velas, pero las velas no pueden están encendidas más de tres horas. Lo que recomendamos siempre es que los difusores estén lejos del calor excesivo y del sol para que duren más.

-Si les pidiera el aroma favorito de JuliCami, ¿cuál sería?

-Para nosotras el aroma que nos identifica es el de ‘Café en Venecia’, que no es solo aroma a café, es un blend de aroma dulces e intenso, acaramelado. Lo hacemos en velas y difusores. Igualmente, cada esencia la vamos probando, preguntando y vamos eligiendo paso a paso, de todas nos enamoramos y nos encantan.

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