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Revalorizar las escuelas técnicas

En los últimos años se registró un importante incremento en la cantidad de alumnos que reciben formación en escuelas técnicas de todo el país, excepto en la Ciudad de Buenos Aires, donde disminuyó la matrícula.

De esta manera se revierte en casi todas las jurisdicciones del país la escasez de competencias técnicas en la población económicamente activa que amenazaba con afectar, principalmente, la productividad de las micros, pequeñas y medianas empresas.

Un nuevo informe elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación en base a datos que arrojó el último relevamiento estadístico anual de escuelas técnicas del Ministerio de Educación de la Nación, confirma que en la última década creció el número de alumnos y alumnas en escuelas secundarias que imparten formación técnica. En efecto, mientras que en el año 2011 había 591.918 estudiantes en escuelas técnicas de todo el país, en 2020 la cifra se incrementó a 710.081.

A ese dato se agrega otro, que revela que en el mismo período se crearon más establecimientos educativos de nivel medio con formación técnica pasando de 1.454 a 1.675. La novedad fue celebrada por sectores de la producción que apuestan a la capacidad emprendedora nacional y que remarcan la necesidad de promover una mayor vinculación entre las escuelas secundarias técnicas y las micro, pequeñas y medianas empresas de las distintas regiones del país.

Vale recordar que la última dictadura cívico militar que gobernó el país entre 1976 y 1983 puso en marcha un proceso que debilitó la industria nacional con políticas económicas que promovieron la apertura indiscriminada de importaciones y la especulación financiera por sobre el esfuerzo productivo, un fenómeno que estuvo directamente relacionado con la fuga de capitales al exterior y que, en períodos posteriores, siguió afectando a la economía del país.

La coordinación entre el sector público y la actividad privada es clave para favorecer una articulación más inteligente entre las empresas y las escuelas técnicas. Revalorizar la educación técnica implica también articular la teoría con la práctica para facilitar de esa manera la incorporación de los alumnos al mundo del trabajo, en un momento de la historia en el que los vertiginosos cambios que la ciencia y la tecnología generan en el sistema productivo obligan a implementar una estrategia de crecimiento que tenga entre sus ejes el desarrollo en la población económicamente activa de capacidades, conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes relacionadas con desempeños y criterios de profesionalidad propios del contexto social y productivo de un país como la Argentina que hoy vuelve a enfrentar el enorme desafío de resolver los problemas de desempleo, pobreza y marginalidad.

Las denominadas prácticas profesionalizantes son una aproximación gradual al mundo del trabajo hacia el cual deben orientarse todos los esfuerzos para mejorar la formación técnico profesional de los estudiantes. Un informe de la Fundación Observatorio Pyme señala que antes de la irrupción de la pandemia las pequeñas y medianas industrias argentinas necesitaban aproximadamente 10.000 técnicos para sus departamentos de producción, mantenimiento y reparación de máquinas, control de calidad, logística y sistemas informáticos, entre otras áreas.

Es importante destacar que, según el documento del Observatorio Pyme, la dificultad de reclutamiento no se explica por la insuficiencia del salario ofrecido por las pymes (sólo el 30 por ciento de los casos), sino por la falta de experiencia de los postulantes (66 por ciento de los casos) y la insuficiencia de las capacidades técnicas de los mismos (64 por ciento de los casos).

Es importante, entonces, alentar y promover la formación en escuelas técnicas en función de las necesidades productivas de las diferentes regiones del país. A modo de ejemplo de la articulación entre estos establecimientos educativos y las pymes se puede citar el caso del primer pequeño satélite de comunicaciones argentino, un proyecto que nació en la Escuela Técnica Nº 5 de Mar del Plata, y que, con financiación del Estado nacional, fue lanzado con éxito en enero pasado desde el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, por la empresa marplatense Innova Space.

Se trata de un dispositivo que pesa menos de medio kilo y que forma parte de una nueva generación de satélites que, de la mano de la tecnología de bajo costo, promete revolucionar la industria aeroespacial para ofrecer servicios más accesibles a la agricultura y otros sectores productivos.

Este logro confirma, como se dijo, la importancia de la formación técnico profesional y la necesidad de vincular las escuelas técnicas con las micro, pequeñas y medianas empresas nacionales.

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