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Literatura y patrimonio cultural

El castillo de If y el Conde de Montecristo

El 24 de julio de 1802 nació Alejandro Dumas, uno de los escritores más prolíficos de la historia. Su obra cumbre, "El Conde de Montecristo", fue situada en el castillo de If, en Marsella, Francia.

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Esta fortaleza constituye un patrimonio cultural tangible en sí mismo, pero sustenta su trascendencia universal en el valor intangible que le brinda la literatura.  

Fue construido entre 1527 y 1531 por orden del rey Francisco I de Francia con el fin de proteger a Marsella de posibles ataques enemigos, al mismo tiempo que su ubicación en una isla de la bahía permitía el control de todo barco que anclara o zarpara del puerto. La isla tiene poco más de tres hectáreas, un ancho máximo de 180 m y 300 m de largo. Forma parte del archipiélago de Frioul, sitio protegido que contiene unas 400 especies vegetales y 100 de aves propias de la zona.

Poco tiempo después de su erección, la fortificación se convirtió en prisión -a mediados del siglo XVI-, siendo el primer prisionero un caballero llamado Anselmo. 

Recluiría a cientos de convictos –ladrones, asesinos, desterrados, etc.- durante toda su historia, como luego de la revolución de 1848, cuando encerraron a 120 personas -que perpetuaron la inscripción "Hotel del pueblo soberano" sobre la antigua puerta de acceso al patio- y 304 detenidos durante el golpe de estado del 2 de diciembre de 1852, antes de ser deportados a Argel y Guayana.

Los espacios más importantes del interior del castillo son las torres Saint-Christophe, San Jaime y Maugouvert y la celda del conde de Montecristo, pero también se visitan otras celdas, antiguas oficinas, cuarteles, catacumbas, etc.  

Es un museo al que se accede a través de ferrys y lanchas desde el puerto de la ciudad. Posee espacios de exposición que ilustran sobre la historia de la fortaleza y la obra "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas, ambientada en el lugar y que universalizara al castillo. La cartelería se presenta en francés e inglés, es clarificadora, posee buena iluminación y correcta estética.   

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El prolífico Alejandro Dumas publicó cerca de 300 obras.

Alejandro Dumas 

Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie, conocido simplemente como Alejandro Dumas, nació el 24 de julio de 1802 en la localidad francesa de Villers-Cotteréts, a unos 100 km al noroeste de París. Su padre –Thomas Alexandre– fue un mulato, hijo de un aristócrata francés y una esclava haitiana, que se convirtió en general luego de la Revolución Francesa. Estuvo preso dos años en Italia, por lo cual el escritor estadounidense Tom Reiss sostiene que fue su historia la que inspiró a su hijo el personaje de Edmundo Dantés, el Conde de Montecristo.

De niño, Alejandro pasó penurias económicas, por lo cual su educación fue deficiente y debió trabajar para sobrevivir. Recién cuando tenía veinte años conoció París, y se instaló definitivamente en la capital francesa en 1823, trabajando como escribiente para el Duque de Orleáns. Dos años más tarde se estrenó su primer vodevil y al año siguiente editó su novela "Blanca de Bealieu". El éxito le llegó con la obra teatral "Enrique III y su corte", en 1831, a partir de la cual siguieron otros éxitos en novela histórica y dramática y teatro francés. Sus obras cumbres fueron sin dudas "Los tres mosqueteros" y "El Conde de Montecristo", editadas en 1844. 

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Carátula de la primera edición de “El Conde de Montecristo”, obra a la que se dedica un gran espacio en el castillo de If.

Viajó por distintos países de Europa y escribió diarios de viajes, como también a Argelia y Túnez, publicando luego "De París a Cádiz" y "La Veloce". A través de la literatura obtuvo una importante fortuna, pero la gastó en fiestas, amantes y construcciones suntuosas como el castillo Monte-Cristo. Vivió endeudado y cayó en bancarrota. Viajó a Rusia y otros países del este europeo, Tierra Santa e Italia, donde se involucró con Giuseppe Garibaldi y colaboró con la provisión de armas, de tal forma que al finalizar el proceso de unificación italiana fue nombrado Jefe de Excavaciones y Museos de Nápoles, donde vivió algunos años. En esta etapa el Vaticano incluyó muchas de sus novelas en el Index de Libros Prohibidos. 

En 1870, ya con 68 años, fue a vivir con su hijo a una casa de campo en Puys, dónde murió de un infarto el 5 de diciembre de ese año. Fue sepultado en su pueblo natal, pero en 2002 sus restos fueron trasladados al Panteón de París. Fue nombrado Caballero de la Orden Real de la Legión de Honor de Francia, Caballero de primera clase del Ducado de Lucca y Comendador de la Orden Española y Americana de Isabel la Católica de España.

Su producción literaria fue asombrosa: publicó cerca de 300 obras, entre ellas 18 novelas cortas, 13 novelas infantiles, 40 novelas, 13 novelas de horror, 19 novelas históricas, 15 diarios de viajes, 11 obras de teatro, etc.  

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La celda del Conde en el castillo de If.

El Conde de Montecristo

"El Conde de Montecristo" es para muchos críticos la obra más importante de Alejandro Dumas, superando incluso a la reconocida "Los tres mosqueteros". Fue escrita en 1844 y presentada como folleto en dieciocho entregas. Es una novela de aventuras cuyos escenarios son Francia, Italia e islas del Mediterráneo, y transcurre a principios del siglo XIX. Podría estar basada en las memorias de Jaques Peuchet, un convicto que al quedar en libertad encontró un gran tesoro; o bien en los relatos que al autor le hiciera su padre, quien estuvo preso durante dos años.

La historia refiere que un navegante, Edmundo Dantés, fue acusado con pruebas falsas de ser agente bonapartista, pues había parado con su barco en la Isla de Elba, donde se encontraba preso Napoleón Bonaparte y de la cual posteriormente escaparía. Dantés fue arrestado y confinado al Castillo de If. Luego de intentos de suicidio y fuga, lo encerraron en una celda de máxima seguridad, y conoció a otro prisionero, el abate Faria –que intentando escapar excavó en la roca hacia su calabozo- con quien entabló una gran amistad. Con él aprendió distintas disciplinas e idiomas, y planificaron una evasión a través de un túnel. Faria enfermó, y antes de morir reveló a Dantés la existencia de un gran tesoro en la isla de Montecristo. Los guardias envolvieron al muerto en una manta, Dantés ocupó su lugar, y el supuesto cadáver fue arrojado al mar. Despojado de sus ataduras logró llegar a una isla desierta dónde fue recogido por un barco que lo creyó náufrago. Luego de un tiempo llegó a la isla de Montecristo y encontró el tesoro que le mencionara su amigo.  

Ya poseedor de una gran fortuna, volvió a Marsella para vengarse de quienes lo habían acusado. Pudo mezclarse con la alta sociedad local gracias a su dinero y se hizo llamar Conde de Montecristo. Demostrando gran inteligencia logró la venganza esperada con cada uno de sus enemigos, revelando finalmente a los sobrevivientes su verdadera identidad. 

La historia fue llevada al cine y a la tv en unas treinta versiones, al igual que al teatro. Se hicieron cientos de ediciones y se tradujo a varios idiomas. Como dato anecdótico podemos mencionar que en 2010 los 18 tomos de una de las primeras ediciones se subastaron en más de 250.000 euros. 

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Interiores del castillo.

Patrimonio tangible e intangible

De la misma manera que el castillo de Kronborg fue inmortalizado por William Shakespeare en "La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca", y el de Bran en Transilvania por Bram Stoker en "Drácula", el castillo de If es reconocido en todo el mundo por haber sido la fortaleza que sirvió de cárcel a Edmundo Dantés, el personaje ficticio de "El Conde de Montecristo". El edificio tiene valor en sí mismo, tanto por su arquitectura como por la nefasta historia de haber sido una de las prisiones más crueles de Francia, y constituye un atractivo más para la ciudad de Marsella. 

Francesca Uccella, en su libro "Manual de patrimonio literario. Espacios, casas-museo y rutas", afirma que "Podemos definir el patrimonio literario como el conjunto de elementos, tanto materiales como inmateriales, relativos a la escritura y a la literatura (…) el concepto de patrimonio literario se deriva del concepto más amplio de patrimonio cultural, pero conlleva problemas diferentes en lo teórico y en lo práctico (…) la consolidación y conservación del patrimonio literario comprende, aunque también trasciende, la edición de libros, la formación de colecciones, archivos o acervos y el aprovechamiento turístico de ciertos espacios (casas natales, museos, calles, plazas o paisajes) en razón de sus connotaciones biográficas, poéticas o narrativas".

Es así que un patrimonio cultural intangible como la literatura –en este caso, una novela- es lo que le da un sustento mayor al patrimonio tangible que constituye el castillo de If. En un continente en el que se levantan miles de castillos y fortalezas, casi todos con una historia particular que los caracteriza y distingue, es en definitiva la literatura lo que permite que trasciendan y sean conocidos y reconocidos en todo el mundo. Como el Castillo de If, al que el mundo refiere mayoritariamente como "el castillo del Conde de Montecristo".

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