Pensar la Independencia
La manifiesta voluntad de emancipación expresada el 9 de Julio de 1816 por los congresistas que firmaron el acta de la Independencia en Tucumán tuvo lugar en un contexto internacional desfavorable.
Hoy, a dos siglos de aquella jornada histórica, el mundo vuelve a experimentar reacomodamientos geopolíticos que obligan a reflexionar sobre el difícil presente y, al mismo tiempo, pensar estrategias de emancipación para responder a los retos que plantea el orden global.
La amenaza que dos siglos atrás representaba el avance de las tropas españolas en el continente no impidió que, en aquel contexto con conflictos internos y escasos recursos, se avance con la firme decisión de declarar la Independencia. Cuando Juan José Paso preguntó en aquel 9 de Julio a los presentes en la Casa de Tucumán si creían que las provincias de la Unión debían conformar una nación libre e independiente de los reyes de España, los congresistas no dudaron en que ese era el camino a seguir.
Honrar el mandato histórico del 9 de Julio de 1816 implica pensar qué significa ser independientes hoy, qué papel desempeña la integración regional en la defensa de la autonomía y qué alcances tiene el concepto de soberanía en un mundo dominado por la tecnología y los avances científicos.
El país atraviesa, una vez más, una coyuntura difícil. Por eso es necesario sumar voluntades detrás de un mismo objetivo: consolidar los lazos de unión de todos los argentinos para construir una Patria que contenga a todos. La pandemia de Covid-19 primero y la guerra en Europa del Este después provocaron un duro golpe a la economía mundial.
Un nuevo orden global comenzó a gestarse y de ahí la necesidad de no perder el tiempo en enfrentamientos estériles para orientar todos los esfuerzos hacia ideas y acciones que permitan enfrentar con éxito los desafíos de la economía, definir con claridad las políticas energéticas, mejorar el sistema educativo, optimizar el aprovechamiento de los recursos naturales y brindar oportunidades a los extraordinarios recursos humanos que tiene el país en materia de ciencia y tecnología.
Sobre este último aspecto puede citarse el caso de la industria espacial argentina que, gracias a políticas públicas de largo plazo, hoy ofrece una amplia gama de servicios para el agro, la prevención de catástrofes naturales, la planificación territorial y la mitigación del cambio climático, entre otras prestaciones que brindan los satélites Saocom que integran el Sistema de Satélites para la Gestión de Emergencias creado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) en cooperación con la Agencia Espacial Italiana (ASI).
Solo Canadá, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Japonesa disponen de equipos similares. Un dato a tener en cuenta es que toda la inversión que se volcó en el desarrollo de estos satélites para la gestión de emergencias y la producción se recupera solo con el aumento de la producción.
En el siglo XXI pensar la independencia de nuestra nación implica también pensar en la aplicación de la ciencia y la tecnología más avanzada para que se traduzca en beneficios sociales y económicos para todos los sectores de la sociedad argentina. La celebración de esta fecha patria constituye una oportunidad para reflexionar sobre el legado de los patriotas de 1816, que comprendieron que era necesario dejar de lado sus diferencias para declarar la Independencia.
Es importante también que en la Argentina de hoy se asuma el firme compromiso de defender las instituciones democráticas, garantizar el respeto por las reglas de sucesión pacífica del poder y velar para que el derecho siga siendo el ordenador de la vida social. De la crisis actual se saldrá más rápido en la medida que exista voluntad para lograr una mejor calidad en la discusión de los asuntos públicos. Hoy, más que nunca, se debe promover la cultura del respeto por las diferencias.
Los patriotas de Tucumán dejaron muchas enseñanzas. Sabían que se enfrentaban a enormes peligros, que eran protagonistas de un momento crucial en el que casi todas las revoluciones independentistas del continente habían sufrido un duro golpe. Sin embargo, continuaron con la difícil tarea de sumar esfuerzos detrás de un mismo objetivo: asumir el propio destino y comenzar a escribir juntos una historia como Nación independiente y soberana.










