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Hipólito Ruiz

Columnista

El Hotel

En la televisión argentina, hay un reality donde hay dieciséis participantes que permanecen aislados en un hotel especialmente diseñado y con todas las comodidades durante dieciséis semanas de convivencia, competencia, eliminaciones y donde solo un ganador se llevará el gran premio. Ahí se ven los valores que cada uno cultivó, pero también sus miserias.

Adentro, el micro clima alienta el "pisar cabezas" cueste lo que cueste. Hacen alianza hasta con el enemigo, porque el fin es llevarse el gran premio.

Haciendo salvedades honrosas, el poder político parece haberse convertido en un hotel, como el del reality, donde se aíslan y no miran –ni les interesa mucho- lo que sucede afuera.

La Argentina es un país increíble: necesita dólares para importar insumos para que las pymes industriales puedan seguir trabajando y generando empleo, pero el gobierno traza una línea y no solo que pone trabas a las importaciones, sino que va poniendo cercos para que la exportación sea cada vez más engorrosa, complicada.

No hay gasoil, se escuchan distintas explicaciones, algunas tan increíbles, pero la realidad –fuera del hotel- muestra otra cosa, como dice la Bolsa de Comercio de Rosario que frente a un aumento de la demanda de gasoil del 27%, la oferta aumenta un 22%.

El costo de importación de gasoil supera al precio en surtidor, poniendo un límite al crecimiento de las importaciones. Afirma el informe que la producción de gasoil en Argentina se mantiene prácticamente sin cambios respecto a 2021.

Es decir, un mar de situaciones de diversa índole, que afecta mucho a la sociedad, sobre todo a las comunidades de más bajo recursos.

El desempleo, la inflación, el no llegar a fin de mes, que se va tornando una constante en las clases sociales medias, alientan fantasmas por nadie queridos.

La Argentina que es un potencial en lo productivo, parece estar en una gran expresión de deseos: el mundo está demando alimentos, y aquí estamos en discusiones estériles, rencillas en busca del poder, pero, ¿para qué?

Todo lo que nosotros no hagamos, lo harán otros países de la región, como Brasil, o Paraguay y Uruguay. Veamos incluso Bolivia y Perú que van avanzando en el cambio de su matriz productiva porque advierten que se viene el tren de las posibilidades de vender no solo producción sino productos con agregado de valor. ¿Qué harán los argentinos? ¿El gobierno seguirá pescando en la pecera? La oposición, ¿seguirá jugando a mostrarse sonrisas o dientes entre ellos?, Y el campo, ¿no será hora de levantar bandera y mostrar que en sus cuadros hay gente muy capacitada? Es hora de mostrar que desde el privado se viene aportando mucho por la producción y tiene propuestas e ideas que no son nuevas, porque ya todo está inventado, pero si es necesario moverse de acuerdo a las nuevas tendencias que tiene el mercado mundial.

La realidad argentina, pasa fuera del hotel de los famosos de la política.