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¿Los SUV-B son verdaderos todo-terreno?

En América Latina se comercializan unos 370 modelos distintos de vehículos y de ellos cada vez más son pick ups, crossovers o SUVs y en el caso argentino son las primeras las líderes en ventas porque no pagan impuestos internos al igual que la maquinaria agrícola.

El desconcierto se plantea dentro del segmento de los SUVs debido a que a veces es difícil establecer que auto pertenece a qué lugar. Actualmente este problema acecha a los B-SUV, el segmento más grande y que más popularidad está teniendo.

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Bautizado “Outsider” el modesto Kwid con algunos accesorios de plástico y llantas de diferente medida es promocionado como un A-SUV aunque de todo terreno tenga poco.

Un SUV, Sport Utility Vehicle o Vehículo Utilitario Deportivo en español son las famosas camionetas, (con chasis) que en su verdadero inicio, nacieron como pick-ups con carrocerías cerradas y que en lugar de tener una gran caja de carga, añadían una o dos filas de asientos extra para poder llevar a la familia y pertenencias en un espacio más cómodo, amplio y "seguro".

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Aunque nunca dejo de ser un Ford Fiesta por debajo la Ecosport marcó el inicio del suceso del segmento SUV en nuestra región. Muchos aún lamentan su desaparición, pero ese origen automovilístico la había vuelto obsoleta.

Al comienzo su construcción era similar a la de una pick-up, es decir, con una plataforma donde la carrocería se acoplaba al chasis y no se construía con un monocasco como base. Sus suspensiones eran de ejes rígidos y tenían cierta capacidad off-road pura. Esta construcción y definición se mantuvo durante varios años, hasta que las marcas notaron que estos productos eran más usados en las ciudades como vehículo familiar que de trabajo y la arquitectura de "chata" limitaba sus capacidades de confort, espacio y costos de producción.

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Renault fue evolucionando la Duster en la medida que el mercado fue mostrándole preferencia y ahora con tracción total y suspensiones más altas ingresó al mundo del todo terreno.

¿Autos o utilitarios?

Debido a que los primeros SUV cayeron en su mayoría en mano de amas de casa para llevar chicos a la escuela y oficinistas en pos de status, las marcas decidieron no usar más la técnica de armar una SUV sobre un chasis de pick up y apelaron a algo que ya tenían, las plataformas de monocasco de sus sedanes y hatchbacks adaptándolas para poder llevar trenes motrices algo más grandes, suspensiones más altas y sistemas de tracción más sencillos.

Es decir, dar todo lo que gustaba de esas camionetas en imagen, espacio y altura, pero sin los elementos que les restaban el comportamiento más dócil de los autos.

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La proliferación del estilo SUV en Europa y la participación en el mercado de cada segmento. En el viejo continente los Hatch no son considerados SUV aunque luzcan similares.

Se desató el frenesí a partir de esta situación y en el 95% de los casos actuales las únicas verdaderas capacidades "off-road" son solo las de tener más altura libre al piso ya que casi todos se venden solo con tracción delantera y solo un puñado tienen versiones 4WD, y menos de ellos cuentan ventajas como bloqueo de diferencial, por ejemplo.

Esta categoría de autos disfrazados de todo-terreno es la que se conoce como crossover. Por el contrario, los que se construyen aún con carrocería sobre chasis, son los verdaderos SUV.

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Otro vehículo considerado un SUV que no es otra cosa que una evolución del sedán Cronos de Fiat

Sin embargo, por temas de mercadotecnia y costumbre, es más fácil recordar el término "SUV" que el de "crossover" y por ello a nivel global se usa para describir a ambos tipos de vehículo.

Así como en los sedanes están los segmentos A, B, C, D, E; en los SUV sucede lo mismo. En alguna agencia se ofrece al modesto Kwid como un coche de segmento A-SUV pero está muy lejos de serlo y solo se les dice así por razones de marketing.

¿Auto o todo terreno?

En nuestra región el segmento B-SUV es el que domina el mercado. Son los vehículos que van de entre los 4.0 metros de largo a los 4.35 metros, con motores entre 1.0 litros y los 2.0 litros, de 3 o 4 cilindros con posibilidad de estar asistidos por un turbo. Los B-SUV son generalmente de tracción delantera, con posibilidad de llevar tracción 4WD (los menos) cuyas plataformas están pensadas directamente como automóviles subcompactos a partir de una plataforma común como el caso de los Volkswagen Nivus y T-Cross, cuya plataforma MQB A0 es la misma del VW Polo y el Virtus.

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El Corolla es el auto más vendido de la historia y no podía quedar fuera de la moda de los SUV así que Toyota levanto la altura del sedán y le dio el aspecto que busca el mercado.

Otro ejemplo es el nuevo Fiat Pulse cuya plataforma es la misma que la del Argo y Cronos.

Los que se salen de escala

Un caso llamativo es el del Honda HR-V que cuando salió al mercado lo hizo como un B-SUV, cumpliendo a la perfección con todo para ser clasificado así.

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Construido sobre la plataforma del Polo y el Virtus el SUV Nivus de Volkswagen comparte mucho de los hatch en estilo y autopartes.

Ahora con su cambio de generación y tras haber casi duplicado su precio llamarlo B-SUV ya no tiene caso pues no solo creció hasta los 4.5 metros, sino que su plataforma ya no es de subcompacto, ahora es una derivación de la de Civic y CR-V, tiene motores más potentes y elementos de suspensión más parecidos a los de un C-SUV que a los de un B-SUV. Un caso similar al del Corrolla Cross.

En conclusión, el segmento de más crecimiento de los B-SUV está compuesto por autos que evolucionaron en supuestos todo-terreno cuyas versiones más económicas apenas tienen unos centímetros más de altura y de off road, nada.

En nuestro país en 2013 el gobierno estableció una diferenciación impositiva para lo que eran vehículos de trabajo y maquinaria agrícola. Llamado "impuesto a los automóviles de lujo", impactó sobre los importados y arrastró a los 0km nacionales, aunque pertenezcan al segmento medio por lo que para muchas familias una Amarok, una Hilux o una Frontier son una alternativa viable ya que las camionetas, Van, furgones chicos y medianos, se consideran como vehículos comerciales, o como Bien de uso, y por lo tanto no entran en el impuesto por ser considerados herramientas de trabajo. Por la misma razón, estos son vehículos que no pagan el 21% de IVA, sino el 10,5 por ciento.

Y esto explica -en el caso argentino- el fenómeno de la invasión de pick ups ya que si sumamos el 10,5% de IVA, y el 20% que no deben pagar de impuesto interno -ya que todas ellas superan el monto mínimo y deberían pagarlo- el comprador obtiene un 35% menos en el precio final respecto a autos de un equipamiento y prestaciones de potencia, confort y seguridad similares.

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