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Algodón: hay semilla disponible, pero no sobra

SAENZ PEÑA (Agencia). El presidente de Genética Sustentable-Gensus-, el único semillero de algodón del país, habló de la actual campaña, de la disponibilidad de la semilla para la campaña que se viene, de la inversión en investigación y el importantísimo aporte que hace el INTA.

Es un año atípico, y en general el productor cuando está culminando la cosecha comienza a plantearse qué calidad de semilla tendrá y si puede esa semilla servir o no para la próxima campaña, apuntó.

Se piensa en un nuevo planteo productivo que es la siembra más tardía con un ciclo más corto, que seguramente se repetirá este año y posiblemente se llegue al 40 o 50% de variedad de INTA sembrada.

Este año en particular, hemos detectado que la calidad de semillas en muchas zonas es muy pobre, producto del clima. El clima no fue el óptimo, pese a que acompaña el precio de las fibras y los márgenes brutos en general, que serán positivos, la realidad es que se perdió una oportunidad grande, porque todos esperábamos mejores rendimientos promedio, indicó Vaquero.

LA SIMIENTE

El tema semilla se plantea ahora hacia adelante, pensando que el precio de la fibra será bueno, según el panorama que vemos; también vemos el aumento del área a sembrar. Y la pregunta es, si como en el caso del girasol donde muchos productores no consiguieron semillas, surge la pregunta sobre el algodón.

Y en ese sentido, desde Gensus vemos que muchos productores adelantan la compra de semillas de algodón este año, pensando en el incremento de las variedades de INTA, que ya superaron el 30% de ventas de semillas fiscalizadas el último año.

HAY SEMILLA DISPONIBLE, PERO NO SOBRA

Se piensa en un nuevo planteo productivo que es la siembra más tardía con un ciclo más corto, que seguramente se repetirá este año y posiblemente se llegue al 40 o 50% de variedad de INTA sembrada, con lo cual la pregunta es ¿hay semillas para los productores para poder sembrar? Y la respuesta es que si, hay. Nosotros estamos fiscalizando la planta que comienza a trabajar para producir las bolsas, que este año    serán de 240 mil bolsas de semillas, dado que estamos cambiando el formato para darle más tecnificación al cultivo del algodón.

Pero también hay que apurarse, porque no queremos un cuello de botella cercano a la siembra, donde el productor salga desesperado a buscar semillas y no la consiga.

En las conversaciones que tienen los comerciales con nuestros productores, esta es la charla. Las semillas de las nuevas variedades que quieran tener en cantidad y calidad hay que probárselas ahora, para asegurar el poder sembrarlas.

EL CLIMA, LA NIÑA

Otro tema que se habla es el clima. Y con este tema estamos viendo una Niña hasta el mes de diciembre que están pronosticando, con lo cual alienta a la siembra de algodón un poco más tarde. Y esto también encaja con las variables de INTA, apuntó Pablo Vaquero.

Están dadas las condiciones para que tengamos una muy buena campaña de algodón, pero insumo básico de la semilla hay que provisionarse cuanto antes.

AÑO ATIPICO

Es un año atípico, porque en otros años siempre había productores que tenían, por la cantidad de hectáreas que sembraban, una cierta cantidad para hacer uso propio de semilla y tenían algún lote bueno de esa semilla.

En el caso de las variedades de INTA, como son variedades que están entrando al mercado, no hay mucho abastecimiento propio de semilla con lo cual el productor recurre a las semillas fiscalizadas. Y en ese sentido, tenemos cantidad, están disponibles, pero hay que apurarse a tener las semillas porque también se acaban.

PLANTEOS DESDE 2016

Acá atravesamos problemáticas desde el 2016, que las fuimos superando gracias al trabajo en conjunto con INTA para tener las variedades nuevas, y después con los productores para que entendieran que el camino de trabajo conjunto significa que el productor compre semillas fiscalizadas, que haga uso propio, y abone los montos correspondientes para que siga habiendo investigaciones en las nuevas variedades.

Y hay que crear un círculo virtuoso. Tenemos que lograr, como proveedores y multiplicadores de semillas, que cada dos o tres años haya nuevas variedades en el mercado, que le permitan al productor aumentar su productividad y rentabilidad.

Para poder hacer eso hay que establecer un circuito donde el productor compre semillas fiscalizadas, haga uso propio si tiene buena calidad, pague la realidad por ese uso propio. De hecho, para concientizar sobre ese uso propio hicimos un acuerdo con los productores para que vean cómo es el proceso, transparente y claro, y los productores aceptaron porque entendieron que ese es el camino.

Pablo Vaquero, titular del semillero Gensus confirmó que no habrá faltante de semilla de algodón fiscalizada para la campaña que se viene.

El 50% de la superficie, se sembró con semilla fiscalizada

SAENZ PEÑA (Agencia). Vaquero hablo de un tema que reviste marcada importancia en la cadena textil. Dijo que una realidad que es la que no queremos ver, y es en el SISA (Sistema Integrado de Simplificación Agrícola) donde los productores todos los años deben anotar o inscribir cuántas hectáreas siembran y qué variedad siembran, de las 450 mil o 500 mil hectáreas que se siembran solo aparece registrado el 50% en el sistema.

Ese 50% está dentro de un programa transparente donde compra semillas fiscalizadas, hacen uso propio, y usan las variedades nuevas.

Pero hay otro 50% que lamentablemente la informalidad hace que estén fuera del sistema. Y no pueden acceder legalmente a las nuevas variedades, y si lo hacen lo hacen mal sin saber qué están comprando.

UN PROBLEMA DE LA CADENA, LA INFORMALIDAD

Es una especie de lotería, y es allí donde debemos trabajar para consolidar la cadena algodonera. Y no es ni un problema del INTA ni de Gensus ni de nadie en particular. Es un problema de toda la cadena, desde la investigación que hace el INTA, la multiplicación que hace Gensus, la desmotadora, la hilandería, y hasta la ropa que aparece sin marca en los mercados.

Si queremos pensar en una cadena algodonera fuerte, virtuosa y que crezca, hay muchas cosas que debemos corregir.

La industria demanda nuevas variedades

SAENZ PEÑA (Agencia). Algo que vemos como positivo es que la industria textil ya comienza a pensar en pedir tal o cual variedad para tener una cierta calidad. Y es un cambio estratégico mental de la cadena productiva.

Cuando el último eslabón de la cadena, en este caso la industria textil, le pide al primer eslabón que es la investigación una semilla para una cierta calidad de fibra, es allí donde comenzamos a entender cómo funciona la cadena algodonera. Y es allí donde debemos fortalecer todos los eslabones intermedios para que esa cadena sea fuerte.