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Mujeres en la ciencia

Si se observa en detalle la comunidad científica internacional, se puede ver que las mujeres todavía están excluidas de hacer una contribución equitativa para abordar los desafíos sociales, ambientales y económicos del mundo.

Así lo señala un informe de la Unesco, donde se advierte que del total de personas que hacen investigaciones científicas en todo el mundo solo 33 % son mujeres.

"Para ser inteligente, la revolución digital deberá ser inclusiva", se titula el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que distinguió ayer en París, junto con la firma L’Óreal, con el premio internacional "Por las mujeres en la ciencia", a quince científicas de distintos países, entre ellas a dos argentinas: la biotecnóloga María Florencia Cayrol y la doctora en Ciencias Matemáticas Alicia Dickenstein, dos investigadoras que desarrollan su labor en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Según la Unesco, solo 33 % de los investigadores científicos del mundo son mujeres y menos de 4 % de los Premios Nobel de Ciencias fueron otorgados alguna vez a mujeres. El programa de la Fundación L’Óreal, en tanto, sostiene que la lucha por el empoderamiento de la mujer en la ciencia es más que una cuestión de igualdad. Es también, afirma, una cuestión de calidad de la investigación, y plantea además que los obstáculos que impiden que las mujeres alcancen el reconocimiento científico deben superarse en todos los niveles.

La Unesco insiste en la necesidad de alentar a las niñas a estudiar ciencias en la escuela, para lo cual se deben promover trayectorias profesionales inclusivas, mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal de las mujeres científicas y eliminar el acoso del lugar de trabajo científico. Cabe destacar que Argentina es el país de América Latina con mayor cantidad de científicas que recibieron el premio internacional "Por las mujeres en la ciencia": siete mujeres lo recibieron en la categoría "Laureadas" y tres en la categoría "Rising Talent".

En esta oportunidad, la biotecnóloga María Florencia Cayrol fue premiada por sus investigaciones sobre terapias oncológicas. Cayrol se graduó en la Universidad Nacional de Quilmes en 2008 y obtuvo un doctorado por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires en 2015.

Actualmente se desempeña como investigadora en el Conicet y en el Instituto de Investigaciones Biomédicas. Por su parte, la doctora en Ciencias Matemáticas Alicia Dickenstein recibió el galardón por su trayectoria en geometría algebraica. Es doctora en Ciencias Matemáticas por la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora superior del Conicet en el Instituto de Investigaciones Matemáticas. Fue vicepresidenta del comité ejecutivo de la International Mathematical Union por el período 2015-2018 y desde 2019 se incorporó como Académica Titular de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Recibió en 2017 el "Premio Consagración en Matemática de la Academia" y en 2021 el premio "L’Oreal-Unesco" por su trayectoria en geometría algebraica, cuya entrega se postergó por la pandemia de Covid-19.

Ese mismo año, fue reconocida como "Personalidad destacada de la UBA", en el marco de los festejos del bicentenario de la universidad. La Unesco sostiene que ante los desafíos planteados a escala mundial por la aceleración de las nuevas tecnologías, el envejecimiento de la población y las amenazas que se ciernen sobre la diversidad biológica, la labor de estas mujeres investigadoras dejará una huella profunda y constituirá una base sólida para el desarrollo científico futuro.

Por su parte, la ONU asegura que reconocer el papel de las mujeres y las niñas en la ciencia, no solo como beneficiarias, sino también como agentes de cambio, tendrá un impacto positivo en todos los países. Observa, además, que las mujeres siguen siendo minoría en la informática, la tecnología de la información digital, la física, las matemáticas y la ingeniería. Y remarca que estos son los campos que están impulsando la revolución digital y, por lo tanto, muchos de los empleos del futuro.

Es de esperar que en nuestro país se reconozca la enorme contribución de las mujeres al sistema científico nacional. Es importante, además, que se incentive a las niñas y jóvenes de todo el país a estudiar física, matemática, computación, química e ingenierías y se apuntale con más y mejores recursos la labor de los equipos de investigadoras que trabajan en ciencia básica.

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