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Hipólito Ruiz

Columnista

Increíble, pero real

Los números de la calculadora, el cuadro en Excel, los reportes agrícolas de las últimas dos semanas en la mesa, van mostrando cifras que demuestran que el agro sostiene a la economía del país.

Lo dicen los números. El Chaco, solo de sus lotes de soja en esta campaña, le trasferirá sin protesta ni reclamos, 48.125 millones de pesos solo en concepto de retenciones a la exportación, lo que va mostrando a las claras el impacto que tiene la actividad productiva en las arcas del Estado.

En la provincia, donde la soja manda en cantidad de superficie sembrada, dice el informe hecho por la mesa técnica del Grupo Agroperfiles que la trilla será de 1.471 millones de toneladas, estimándose que se cosechen 550.000 hectáreas a un rinde promedio de 2.600 kilos por hectárea.

Lo anecdótico de todo esto, es que el sector primario, además de ser ignorado por la sociedad, que muchas veces lo critica y lanza calificativos tomados al azar de sectores del gobierno que son "anticampo", está trabajando para el Estado, administrado en estas circunstancias por quienes no instrumentan medidas a favor del sector. ¿Se entiende?

Es increíble. Parece un cuento de la insensatez, pero es real. Ni siquiera combustible para levantar las cosechas había, aunque ahora apareció, pero con precios exorbitantes en algunos casos y lugares. En tanto, el gobierno aprovecha cada oportunidad para lanzar un mensaje adverso, de amenaza constante, con aplicar más impuestos para el sector productivo.

Y todo esto se da en circunstancias en que el mundo está ofreciendo oportunidades históricas. Sin embargo, acá se profundiza la pelea interna, se propicia la pesca en la pecera mientras países vecinos ven un mar de oportunidades y miran más allá de las circunstancias, y se lanza a la búsqueda de nuevos mercados.

¿Qué nos pasa a los argentinos?; ¿Cuál es la razón de tanta contradicción y de tanto intento de engaño?. ¿Hasta cuándo la paciencia de los que solo quieren seguir produciendo para que sus hijos y nietos puedan estudiar, invertir y quedarse en el país?

Mientras todo esto sucede y mientras estas líneas se terminan de escribir, hay una clase política que intensiva acuerdos, roscas y estrategias para captar votos, y poder salvarse a sí mismos. ¿Hasta cuándo?