Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/218603

Un acto altruista y desinteresado

La donación de órganos se basa en una decisión solidaria, altruista y desinteresada,
por lo que no puede existir ninguna contraprestación económica a cambio. En esos
términos se expresó ayer el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación
e Implante (Incucai) para fijar su posición frente a declaraciones realizadas sobre la
posibilidad de dejar en manos de las fuerzas del mercado la obtención de órganos y
tejidos para trasplante.

La idea de permitir que todas las acciones relacionadas con la obtención y el trasplante de órganos y tejidos se lleven a cabo con las reglas del mercado fue planteada por el diputado nacional de La Libertad Avanza, Javier Milei. Según el legislador, para la sociedad en su conjunto sería mejor que cualquier persona, si lo desea, pueda vender un órgano humano como si fuera un producto más en el juego de la oferta y la demanda, es decir, como si se tratara de un par de zapatos, una cartera o un kilo de papas. No es la primera vez que lanza propuestas insólitas. Ya probó llamar la atención -y lo logró- al insistir con su iniciativa para "dinamitar" el Banco Central (pese a que el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano recordó que el modelo tipo Banca Simons que propone el legislador ya fue descartado por "equivocado"), o cuando se mostró a favor de la libre portación de armas, incluso después de la conmoción que generó la masacre de niños en una escuela de Texas.

Lo que ocurre con Milei y sus polémicos enunciados se explica en la frase del dramaturgo inglés, John Galsworthy: "El idealismo se incrementa en proporción directa a la distancia de uno del problema". O, mejor aún, con el llamado "Teorema de Baglini", que fue planteado en los primeros años del regreso de la democracia en la Argentina por el entonces diputado de la Unión Cívica Radical. Decía el legislador radical en 1986: "Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven". Dicho de otro modo, el hombre de La Libertad Avanza todavía tiene margen para decir tonterías. En ese sentido, no es muy original. Otros políticos en campaña prometieron salarios extraordinarios y aseguraron que derrotar la inflación era algo así como un juego de niños.

La idea de equiparar un órgano humano a un producto de supermercado se enmarca en esa estrategia de llamar la atención y estar en boca de todos. Como bien recuerda el IncucaiI, en la Argentina la ley solo permite la donación de órganos en vida para los mayores de 18 años en caso de parientes consanguíneos o por adopción hasta el cuarto grado, cónyuges, o personas que mantengan una unión convivencial. De esta forma, se garantiza que no exista comercio ni ningún tipo de contraprestación por la donación de órganos.

"La legislación argentina, como en todos los países del mundo en que se desarrollan trasplantes, regula minuciosamente toda la actividad de donación y trasplante, de tal manera de ofrecer una garantía de transparencia y trazabilidad de todos los procesos, generando la confianza de la sociedad", agrega el comunicado que difundió el organismo que coordina y fiscaliza las actividades de donación y trasplante de órganos, tejidos y células en nuestro país.

Cada año los trasplantes de tejidos y órganos permiten salvar y mejorar la vida de muchos argentinos. Actualmente existen medicamentos que evitan que el sistema inmune dañe el órgano o tejido trasplantado. Esa posibilidad junto a los avances en las técnicas de ablación, conservación y trasplante han hecho posible lo que en otros tiempos parecía un milagro: prolongar la vida de una persona que necesitaba un trasplante.

No fue hasta mediados del siglo XX que la medicina logró los primeros trasplantes exitosos entre humanos y eso abrió las puertas a una serie de dilemas éticos que la sociedad tuvo que afrontar y responder, para llegar a un sistema que garantizara que asignación de los órganos para trasplante sea transparente y equitativa. Si se analiza la historia de los trasplantes se puede observar que fueron necesarias varias décadas de investigación y mucho debate para aprobar los principios rectores del trasplante que hoy están vigentes y que garantizan la confianza en los sistemas de donación y trasplante. En ese sentido, hay que decir que la propuesta del legislador libertario no solo atrasa, sino que además atenta contra el espíritu solidario que debe mantener cualquier sociedad que aspire a ser más justa, armónica y equilibrada.