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Citroën Barbot, el rompe records

Si hay un auto con el que no se concibe marcar algún tipo de récord es el Citroën 2CV.

El 2CV nunca ocultó su destino modesto de vehículo barato para el trabajo rural. Este automóvil financiado por Michelin que compró la marca fue diseñado en el año 1935 para motorizar la campiña francesa fue presentado finalmente en 1948 y no era para nada un pura sangre, con su motor 2 cilindros de 375cm3 y apenas 9 CV de potencia. La velocidad máxima llegaba a 65 km/h cuando las condiciones eran favorables.

El Citroën Barbot, poca altura y el peso al mínimo fueron la clave para marcar records mundiales en su categoría en 1953.

Su nombre viene de su prestación mecánica, en francés: deux chevaux vapeur, literalmente "dos caballos vapor".

El pequeño 350cc del 2CV tenía dos carburadores y sendas salidas directas de escapes. Eso le permitió subir la potencia de 9 a 14 CV.

Durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra, los alemanes, que sabían del proyecto, pidieron a Pierra Boulanger director de Citroën bajo la órbita de la empresa Muchelin los planos y ofrecieron a cambio los del Kdf-Wagen, el embrión del VW Escarabajo.

De acuerdo al reglamento de los records del Bol d’Or los autos deben ser biplaza. Pero puede ser conducido en solitario por lo que se le agregó una cobertura de lona para mejorar la aerodinámica.

Boulanger no quiso saber nada y a partir de 1941 se reanudó en secreto el desarrollo del pequeño auto rural. 

En la postguerra era tan escaso el metal que el auto fue construido en chapa plegada que a menor espesor presentaba la misma rigidez, un truco aprendido de los alemanes que producían de esa manera sus aviones Junkers/Ford.

Hay muchas réplicas del original 2CV Barbot y se utilizan en eventos como los “track days”.

El inicio de la larga carrera comercial del 2 CV fue complicado. Como las existencias de acero eran escasas, el Estado francés las administró favoreciendo a Renault, una empresa nacional que producía el 4 CV, rival directo del 2 CV.  

Pese a todo en 1949 se inició la producción destinada a los primeros clientes seleccionados. Los demás tuvieron que armarse de paciencia, pues debido a la alta demanda los plazos de espera aumentaron; entre tres y cinco años (excepto para los clérigos, los médicos). 

Jean Vinatier se detiene a cargar nafta y ceder el volante a Barbot durante el intento de récord de 1953. Nada menos que 85Kph de promedio en 24 horas.

El sueño de Barbot

En 1950 el ingeniero francés Pierre Barbot, especialista en física y química y director de una empresa de mecánica de precisión, miró el 2CV y lo imaginó con una versión deportiva. 

En 1951, Barbot trazó las líneas principales del automóvil, ahora como un roadster cuyo peso se reducía al máximo (aunque parezca imposible) y puso manos a la obra en septiembre de ese año. 

Yacco, empresa que financió el intento de record, utilizó el logro para fines publicitarios. Esta empresa francesa está fuertemente identificada con el deporte motor aún hasta nuestros días.

Las modificaciones fueron drásticas, se acortó el chasis en 25 cm, se quitó el techo debajo del parabrisas, la línea de la cintura también se bajó cortando las puertas. 

Los guardabarros delanteros siguieron siendo originales para no perder la identidad del modelo, pero el capó se bajó y alargó unos treinta centímetros. Las  puertas traseras se quitaron y una lona sirvió para cubrir el esto atento a la aerodinámica. Donde más se trabajó fue en la suspensión para evitar el conocido rolido del 2CV.

Los éxitos

A nivel del motor para calificar para los récords mundiales en la Clase J, la cilindrada se redujo de 375 cm3 a 350 cm3 y se modificó el árbol de levas con un perfil más agresivo. Se le colocaron dos carburadores Solex 32 PBIC y dos escapes de salida directa. Pese a la disminución de cilindrada, la potencia subió de 9 a 14 CV.

El diseño del roadster de Barbot para batir récords superpuesto a un gráfico del 2CV original.

El primer intento de Pierre Barbot para ganar el trofeo "Bol d’Or" de 1952 no tuvo éxito. Pero en junio de 1953 al mando del profesional Jean Vinatier batió el récord de 1649,309 Kilómetros a un promedio de 68,721 km/h. 

Con este éxito, el 2CV Barbot llamó la atención de Huiles Yacco fundador de la empresa que hasta hoy produce aceites, líquidos hidráulicos y refrigerantes para todo tipo de vehículos que decidió apoyar la aventura con dinero. 

El intento sumó al diseñador Barbot en dupla con Vinatier y conduciendo durante 24 horas el 27 de septiembre de 1953, batieron nueve récords internacionales en su categoría, incluyendo una media de 90,960 km/h en 12 horas y 85,02 km/h durante 24 horas.

Nada mal para el autito rural.