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Esteban Rodríguez Alzueta, especialista en violencia institucional

"El problema no es la manzana podrida sino el cajón, la institución"

Durante dos días en Resistencia el investigador de la Universidad de Quilmes dialogó con jóvenes, familiares de víctimas y con policías del Chaco.

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Esteban Rodríguez Alzueta, abogado, docente e investigador.
Crédito: Comité de Prevención de la Tortura

El abogado, docente e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, Esteban Rodríguez Alzueta, acompañó las conmemoraciones locales por el Día contra la Violencia Institucional.

En dos días, habló para una multitud de jóvenes, para personal que se desempeña en fuerzas de seguridad y se reunió con familiares y víctimas de apremios.

La primera jornada fue multitudinaria. El domingo 8 en la plaza España de Resistencia expuso ante más de 700 jóvenes en un conversatorio organizado por la multisectorial de la Marcha de La Gorra - Chaco, el Comité de Prevención de la Tortura y la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia.

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Después se escucharon las voces de familiares de Diego Emanuel Barreto y de Sebastián Ponce de León, dos jóvenes y emblemáticas víctimas de la violencia policial en el Chaco.

Al día siguiente Rodríguez Alzueta expuso ante uniformados provinciales sobre "las detenciones policiales y su carácter productivo‘. En una primera parte de esa exposición aludió a la idea de la manzana podrida, (el mal policía) una suerte de teoría que aún orienta decisiones políticas erróneas. También se refirió a los cambios sociales que representa la prevención del delito en la población general.

No son las manzanas 

El autor del libro "Temor y control. La gestión de la inseguridad como forma de gobierno" (2014) sostuvo que no tiene cabida la teoría de la manzana podrida ni la necesidad de quitar a la que supuestamente pudre al resto.

"Muchos funcionarios suelen usar purgas y cesantías, como en la Bonaerense donde se realizaron muchas y sin embargo sigue siendo la misma ‘maldita policía’ porque se siguen cometiendo los mismos delitos", ejemplificó.

Para él la violencia policial no es una manzana podrida, sino que lo que está en descomposición es el cajón que la contiene, la institución policial.

La ciudadanía es parte 

En cuanto a las transformaciones sociales recientes destaca que en seguridad la prevención haya logrado una centralidad en la vida cotidiana de la población. Al punto de convertirse en uno de los fetiches de esta época.

"Es una palabra mágica, un comodín que todo el mundo entiende. La prevención también ha transformado prácticas sociales y policiales y se convirtió en un imperativo moral, entendiendo que si la ocasión hace al ladrón tenemos que movernos de manera prudente. No hay que ‘regalarse’, hay que involucrarse y responsabilizarse para minimizar probabilidades de pasar un mal momento", describió.

"Ya no podemos recostarnos solo en el Estado, sino que es también una responsabilidad de la ciudadanía. Entonces así como hay que prevenir el cáncer, la caída del cabello o la gripe, la prevención del delito, de la tortura y de la violencia policial se lee como parte de la misma serie".

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