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Wally da vida a sus emociones

El artista nos hace descubrir formas y colores al observar su obra, Wally Sandrez nos permite cada vez que coincidimos con su pintura, interpretar las sensaciones que nos despierta y disfrutar de su belleza. Un ejemplo claro, percibido por muchos, es el cuadro entregado a Santi Maratea en agradecimiento por haber ayudado a Corrientes durante el fuego que azotó a la provincia.

Su nombre es Walter Sandrez, pero todos lo conocen como ‘Wally’, apodo que recibió en la Capital de Corrientes por parte de amigos y seres queridos. Nació en Goya, un 25 de diciembre de 1984.

Desde muy chico siempre le gustó dibujar y pintar, "cosa que a mi familia no le gustaba mucho, ya que pensaban que esa orientación artística no podía llegar a tomarse como una perspectiva de sustento económico sino más bien como un pasatiempo".

A pesar de ese pensamiento primigenio de su familia, cuando cumplió 11 años sus padres decidieron que podría continuar su formación en la Escuela Municipal de Artes Plásticas ‘Dr. Justo Gutiérrez’ de la ciudad de Goya.

"Asistí solo un par de años, a cargo de la profesora Yolanda Cáceres y Susana Manzanares. Más adelante, durante la adolescencia, me cautivó la técnica hiperrealista de algunos artistas locales y buscaba perfeccionarme aún más, sobre todo en la figura humana". Durante su adolescencia, comenzó a realizar obras en óleo y acrílico, y así fue que participó de varios concursos de murales para estudiantes de la secundaria.

"Terminé mi formación media en la Escuela Técnica N° 1 de Goya, hasta que decidí, con muchísima dificultad, estudiar el profesorado de Artes Visuales en el Instituto Superior ‘Josefina Contte’, en la Capital de Corrientes en el año 2004". Durante el proceso de esta carrera terciaria fue encarando otras actividades como la realización de telones para obras de teatro, para ballets, tanto de Corrientes como de Resistencia (Chaco).

"También, conocí a Elisa Martínez, quién me invitó a colaborar en la restauración de murales en la casa antigua, hoy Hostel Bienvenida Golondrina por calle La Rioja 455 en la Capital correntina". Sus incursiones fueron cada vez más desafiantes, y fue así que en el 2012 tuvo la oportunidad de restaurar los murales de la Iglesia de la Santísima Cruz de los Milagros, "me tocó atravesar el miedo a las alturas pero fue una experiencia única, poder plasmar lo aprendido y la experiencia acumulada en una obra inigualable como la de esta iglesia".

Participó en varios concursos de pintura, expuso de manera colectiva e individual, en la medida en que iba disponiendo de tiempo para hacerlo. Además, desde el año 2010 es profesor de Artes en el Colegio Yapeyú de Corrientes, en los niveles primario y secundario.

"Me dedico a pintar en acuarela y acrílico durante mis tiempos libres y por el momento no realizo obras por encargo, ya que no dispongo de tiempo para asumir ese compromiso. Además, tomé la decisión de comercializar lo que me gusta hacer como manera de respetar mi propio criterio artístico. Aproximadamente, desde el año 2017, a partir de una crisis personal, fui explorando un aspecto más espiritual en mí y en las personas, cosa que añade un tinte particular a mis obras más actuales".

Sus padres Raúl y Gladys, también su hermana Marina, viven en la ciudad de Goya, "apoyan incondicionalmente cada iniciativa que tengo con respecto a mi vida artística". Y en lo cotidiano, "me dedico a intentar seguir siendo fiel a ese niño que decía ‘cuándo sea grande voy a hacer tal cosa’. Además, disfruto mucho de la compañía de mis perros Frida y Vinilo; y hace unos 5 años, también me visitan unos colibríes, que ya son parte de mi día a día".

Wally dice que se inclina por el realismo mágico; y nosotros al estar frente a una de sus pinturas, nos sumergimos en un viaje a través de los sentidos, que enriquece nuestro mundo y a su vez hacemos que la obra renazca, se multiplique y adquiera su verdadero sentido al ser incorporado a nuestro bagaje cultural, sensibilidad, recuerdos y emociones.

"Aunque no me enmarco en un estilo definido; lo que vaya surgiendo en la inspiración va a la pintura. He pintado sobre muchas superficies, papel, pared, madera, tela, cartón, piel. Las posibilidades son muy variadas así que hay que aprovecharlas". En la Capital correntina cuenta con el acompañamiento incondicional de sus afectos. "Mi grupo de amigos son mi segunda familia, somos amigos desde hace varios años y me acompañan en todo siempre".

Cuando toda la provincia estuvo en una situación extrema a causa de los focos ígneos, Wally se vio conmovido y quiso hacer su aporte. "Cuando ocurrió el tema de los incendios, me generó muchísima angustia e impotencia por no saber qué hacer. Fue cuando Santi Maratea decidió hacer la colecta para ayudar a todos los correntinos, allí me surgió la idea de hacer un regalo que identifique todas esas emociones que tenía adentro y que era compartida por muchos. Comencé a pintar sin hacer boceto, tenía el cuadro listo en la mente. Y así, mediante las redes sociales se fue extendiendo esta idea mía por las diferentes ciudades, provincias y portales de noticias. Me generaba muchísima ansiedad el no saber cómo hacer para que le llegue el cuadro; hasta que finalmente una amiga me dice que su tío es jefe de Defensa Civil de Corrientes y se ofrecía a llevar el cuadro hasta Virasoro, ya que debía ir con una delegación. Su tío le dio a alguien para que se lo entregue; y fue así, ese sábado 2 de abril me llegaron las fotos de la entrega del cuadro a Santi, mientras yo estaba pintando un mural. Fue una alegría inmensa, no lo podía creer, me caían las lágrimas, después de tanta incertidumbre al fin llegó a sus manos".