Alejandro Schmid: "Es importante aprender a leer con una mirada crítica, entre líneas"
En el Día Internacional del Libro también es una oportunidad para hablar de quien vio nacer eventos como la Feria del Libro en el Chaco, de esto y otros temas charlamos con Alejandro Schmid.
Estuvo en la génesis de lo que ha sido el movimiento de las ferias de libros en la provincia del Chaco. Escritor, gestor cultural, poeta, charla y recuerda también aquí sus comienzos. Durante la pandemia cuenta que leyó mucho y escribió otro tanto.

"Más allá de las dificultades económicas, la pasé muy bien en otros aspectos; me volví a enamorar, por ejemplo. Descubrí un mundo de sensaciones. Me reencontré. Lo difícil fueron las muertes, en particular la de Juan Chico (escritor qom), con quien trabajamos durante doce años hasta el día en que se fue. Y la de Tony Zalazar también, gran poeta", cuenta y se abre una estela de silencio. Una pausa.
—¿Recordás cuál fue el primer libro que leíste?
—Empecé a leer antes de saber hacerlo. Me daba mucha curiosidad cuando salíamos a "dar una vuelta por el centro", que era una vuelta realmente corta, pero podía terminar en una cena familiar en el centro del lisiado". Al cruzar por los carteles de neón, preguntaba a mamá: ¿Qué dice ahí? Así con todo lo que estaba escrito. Me daba mucha curiosidad. Primer libro de literatura, no recuerdo.
Vengo de una familia de mujeres docentes. Siempre había libros en casa. Tenía una tía que trabajaba en una librería, El Aleph, y todos los meses me regalaba el libro que yo quisiera. Así tuve mis primeras colecciones de Robin Hood o Elige tu propia aventura.
Por otro lado mi abuelo materno, también a los diez u once años, me llenó de libros, libros clásicos que venían con el diario Página 12, con pequeñas historias y a veces novelas por tomos; también me hizo conocer editoriales, como Centro Editor de América Latina, y otras, que después serían fundamentales para mí. Tuve el privilegio de poder saciar esa voracidad interminable.
—Hoy es el Día internacional del libro, ¿significa algo para vos?
—No mucho. Es como si me preguntaras por el envase; la literatura sí es como el agua, leer forma parte de mi trabajo cotidiano y es una constante en la historia de vida.
—Sos parte de una generación que impulsó y vio crecer la feria del libro, ¿Cuánto significa para vos la difusión del libro?
— Es cierto. Estuvimos ahí, allá por el 1999 y 2000. Vimos nacer la primera, formamos el grupo Paria (Proyecto de Artistas Independientes y Autogestionados). En esa época funcionábamos como taller literario los viernes por la tarde, en el fondo de la librería De la Paz. Con el tiempo llegué a colaborar en la organización de las siguientes, hasta que nos lanzamos a hacer las propias: la Flia (Feria del Libro Independiente Autogestionados); ahí arrancó Cospel Ediciones, que duró más de doce años.
—¿Cómo estás en relación con la escritura, estás escribiendo? ¿Qué escribís?
—Sí, no tanto como en otras épocas, pero estoy con ganas de publicar este año. Mucha poesía, historias, cuentos, alguna que otra crónica. Sigo batallando con terminar una novela. Me cuesta mucho, puedo leer, corregir y editar durante días seguidos, pero escribir en un momento me aburre y abandono.
—¿Es importante leer? ¿Por qué?
—Es importante aprender a leer con una mirada crítica, entre líneas. Es una experiencia humana incomparable. Vos, cuando leés, armás el mundo a tu medida; y si el libro es bueno lo vivís con una intensidad increíble. Es súper inmersiva la lectura, todas las vidas que no podrías vivir de otro modo.
—Estás al frente de 1000macetas, ¿qué es y cómo surge este proyecto cultural?
—Sí, 1000macetas es la continuidad del primer sueño que era Paria, pero veinte años después. No estoy al frente porque este es un proyecto colectivo, las y los que vienen son el frente, es una generación con otra cabeza, lo van a hacer mejor que nosotros. Buscamos integración artística, producir acontecimientos culturales, instalar fábricas de cultura y atender la formación de los artistas en general. Buscamos hacer fuerza en la pata gremial, que es uno de los puntos más flacos. Estamos muy desprotegidos y trabajamos en condiciones súper precarias la mayor parte del tiempo. Surgimos antes de la pandemia, tuvimos que aguantar ese tiempo, pero nos sirvió para desarrollar la idea.
—¿Por qué es importante leer poesía? ¿Qué tiene la poesía que te seduce a vos como lector?
—Importante para mí es poder comer todos los días, tener un techo, acceso a la salud, la educación y la cultura. Como casi siempre falta algo de eso, tan imprescindible, hace tiempísimo publiqué "Comer poesía", un poemario vigente. Los personajes de allí difícilmente lean poesía alguna vez. Para mí es palabra divina, literal. Eso me seduce, creo en la poesía. Me emociona y llega cuando creo escuchar al poeta decir los versos y comprenderlo en profundidad.
—Existe editorial independiente y editorial oficial, ¿dónde estás vos? ¿Qué representa estar en uno u otro lugar para difundir autores?
—No es tan así. Muchas veces se piensa en editoriales como comerciales o independientes. En principio una editorial es una empresa y por tanto tiene que funcionar porque, si no, desaparece. Es larguísimo de contar, pero resumiendo hoy te diría que nuestra editorial es de nicho, artesanal. Su catálogo está más detrás de una idea de lo que hay que editar y dar a conocer, que de ganar dinero con lo que seguro funciona.
Pero una mínima renta tiene que haber, porque si no es imposible sostenerlo en el tiempo.
Después están las editoriales multinacionales, que entre tres dominan 80% del mercado del libro. La comunicación también está concentrada en el libro. Es como en el súper: creés que compras tal o cual leche, por la diferente marca, pero es la misma teta. A eso tenés que sumarle la concentración de la producción en la Capital Federal, tremendo, nosotros ni entramos en la estadística.
De todas maneras, hemos logrado con Cospel más de 600 publicaciones de diferentes autores en quince años, es un montón. 1000macetas hereda parte de ese catálogo, con las colecciones principales, Insumisas (que vamos a presentar en la feria internacional del libro en Buenos Aires); y siguiendo el rastro que hicimos con Juan Chico, en formato bilingüe: qom y español.











