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Mariano Quirós: "En la biblioteca veo una parte de mi vida"

En el marco del Día Internacional del Libro el escritor cuenta su experiencia en torno al libro.

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“El primer libro que leí con fanatismo y devoción me lo regaló mi tía Cali y fue El monte era una fiesta, de Gustavo Roldán, de la colección El equilibrista”, contó Mariano Quirós.

Es escritor y hace talleres, "los talleres de escritura son talleres de lectura camuflados en una actividad —la escritura— que aparenta cierta productividad", desliza en ese tono amable y cándido, casi de susurro, en el que habla por momentos Mariano Quirós.

Publicó las novelas Robles (2009, Premio Bienal del Consejo Federal de Inversiones), Torrente (2011), Río Negro (2014, Premio Laura Palmer no ha muerto), Tanto correr (2013, Premio Francisco Casavella), No llores, hombre duro (2013, Premio Azabache, Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón) y Una casa junto al Tragadero, que obtuvo el XIII Premio Tusquets Editores de Novela en 2017. Es autor de los libros de cuentos La luz mala dentro de mí (2016, Premio del Fondo Nacional de las Artes) y Campo del cielo (2019). Junto con Germán Parmetler y Pablo Black, publicó el libro de cuentos Cuatro perras noches, ilustrado por Luciano Acosta.

En esta charla virtual, una hoja en blanco se cubrió de tinta negra con frenesí para enviar las preguntas. Saltando una revisión y abriendo a posibles nuevos significantes. A más de mil kilómetros de distancia, Mariano hace una pausa en sus quehaceres para comentar que muy a su pesar lee hoy libros en formato digital. Aquí, parte del intercambio:

—¿Recordás cuál fue el primer libro que leíste?

—El primer libro que leí con fanatismo y devoción me lo regaló mi tía Cali y fue El monte era una fiesta, de Gustavo Roldán, de la colección El equilibrista, dirigida por Graciela Montes. Cuentos maravillosos, plagados de ocurrencias, de juego, de misterio y de una alegría que sólo la infancia bien llevada y la buena literatura saben ofrecer.

—Estás volcado a los talleres de escritura, ¿cuánto juega para un escritor tener contacto con los libros, leer?

—Los talleres de escritura son talleres de lectura camuflados en una actividad —la escritura— que aparenta cierta productividad. Escribimos nada más que por el afán y la suerte de seguir leyendo.

—¿Cuál fue tu sensación, los sentimientos o los impulsos que te despertaron la publicación de tu primer libro? ¿Qué ocurre hoy cuando sale un nuevo libro?

— Raymond Carver decía, y Augusto Monterroso confirmaba, que el día que tuvo su primer libro entre las manos le costó soltarlo, le costó borrarse la sonrisa. A Monterroso le pasaba que, ya de noche y en la cama, ese primer libro deslizándose de entre sus manos era lo único que se interponía entre él y su mujer. Yo puedo decir lo mismo. Aunque también es cierto que en los últimos tiempos mi hijo se interpone mucho más.

— ¿Podés contarnos por qué es fundamental tu biblioteca?

— A veces, cuando es temporada de mudanza, representan el mayor escollo en la vida de una persona. Pero otras veces, en medio del trabajo cotidiano, cuando levanto la vista del monitor y me encuentro de lleno con la biblioteca, veo también una parte de mi vida —la parte inventada, la parte soñada, la parte recordada— que me sonríe hermosa desde arriba.

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