Edificios y viviendas más saludables
La crisis sanitaria provocada por el coronavirus dejó en claro que, así como los sistemas de saneamiento y de suministro de agua potable desempeñan un papel clave en la prevención de múltiples enfermedades, también es importante que los edificios y las viviendas tengan una adecuada ventilación y aprovechen al máximo la luz natural para favorecer un entorno más saludable.
Se estima que, por distintas razones, la mayoría de las personas pasan buena parte de su vida en espacios cerrados donde el nivel de contaminación, por lo general, es mayor que al aire libre.
En el caso de los virus respiratorios, como el Sars Cov 2 entre otros, existe abundante evidencia científica que confirma que este tipo de patógenos se propaga principalmente por aire y no tanto por contacto con superficies. Por esa razón se afirma que la pandemia enseñó que, para mantener un buen estado de salud, respirar aire limpio es tan importante como beber agua potable y consumir alimentos seguros.
Es que la velocidad con la que se extendió la pandemia hizo que expertos de todo el mundo alzaran su voz para alertar sobre la transmisión aérea del Sars Cov 2, algo que la Organización Mundial de la Salud tardó bastante en reconocer. Cabe recordar que, hasta marzo de 2020, el organismo internacional sostenía que el virus que provocó la pandemia no se transmitía por el aire y, por lo tanto, no aconsejaba, hasta ese momento, el uso de barbijos o tapabocas.
En 1854 la ciudad de Londres sufrió un brote epidémico de cólera que mató a casi 700 personas en la primera quincena de septiembre de ese año. Los historiadores atribuyen al médico John Snow el hallazgo que evitó más muertes provocadas por esta enfermedad bacteriana, generalmente transmitida a través de aguas contaminadas, que provoca diarrea y deshidratación severas. Snow descubrió que la mortalidad por cólera era más alta en el sur londinense, donde las aguas estaban más contaminadas que las que se consumían en otras zonas de la ciudad. La solución llegó a través de un sistema de alcantarillado que evitaba un contacto directo de la población con los líquidos de desechos que, hasta ese momento, se arrojaban a la calle o al río Támesis. Esa medida de saneamiento permitió que los casos de cólera disminuyeran a medida que un mayor número de personas tenía acceso a agua apta para consumo humano.
Hoy se sabe con certeza, que el Sars Cov 2, al igual que otros coronavirus, se transmite a través de micropartículas en suspensión o aerosoles, propagándose con mayor facilidad a través del aire en espacios interiores cerrados o mal ventilados. De ahí que es fundamental que los hogares, las fábricas, las oficinas, las escuelas y todo espacio cerrado donde las personas pasan varias horas estén convenientemente ventilados, de manera tal que se pueda respirar un aire más limpio.
La organización no gubernamental Salud Sin Daño, que trabaja para reducir el uso de sustancias químicas tóxicas y la generación de residuos en establecimiento de salud, advierte que mediante un análisis cada vez más profundo de las fuentes contaminantes en interiores, que van desde polvo hasta formaldehído, plastificantes con ftalatos y productos de limpieza, se están obteniendo nuevos datos sobre la necesidad de utilizar materiales de construcción más seguros y saludables. Señala, además, que, durante todo su ciclo de vida, los materiales de construcción pueden liberar sustancias químicas tóxicas, amenazando la salud de quienes habitan las construcciones y de la comunidad en los lugares donde se fabrican los materiales y se disponen. Por eso propone que en la construcción de edificios se utilicen materiales que no dañen la salud de las personas. En ese sentido, explica que un punto importante en el diseño y la construcción de un edificio saludable es la utilización de materiales saludables, incluyendo aquellos materiales libres de PVC o formaldehído y sin o con la menor cantidad posible de compuestos orgánicos volátiles. Según esta organización, los materiales saludables son aquellos que son fáciles y seguros para reutilizar, reciclables o biodegradables.
Esta organización asegura, por otra parte, que la luz natural y una calidad de aire interior saludable pueden mejorar la productividad y hacer más agradable el tiempo que se pasa en esos lugares; mientras que una selección cuidadosa de los materiales para interiores puede reducir la limpieza y los costos de mantenimiento.
Es importante tomar conciencia de la importancia de contar con edificios y viviendas que tengan espacios interiores más saludables, para que de esa manera se pueda contribuir también a mejorar la salud de las personas.










