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Se acelera la carrera armamentista global

La guerra en Ucrania entró en una nueva etapa y aceleró la compra de armamento en distintas regiones del mundo. Si bien el gasto militar global ya venía creciendo antes del conflicto, la guerra en Ucrania se tradujo también en un incremento de los presupuestos de defensa para modernizar a las fuerzas armadas de distintos países, especialmente a los de la Unión Europea.

Si bien, hasta ahora, los países socios de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) evitaron participar con tropas propias en el conflicto en Europa del Este, la Unión Europea (UE) reiteró su compromiso para financiar la compra y entrega de nuevas armas a Ucrania. Según fuentes oficiales, la UE ya autorizó el empleo de más de 450 millones de euros para la compra de armas, que incluyen sistemas de defensa antiaérea, armas antitanques, munición y otros equipos militares para las fuerzas armadas de Ucrania.

A su vez, Alemania resolvió romper con su larga tradición de no vender armas a países en guerra y anunció que habilitará el suministro de misiles antitanques, misiles antiaéreos Stinger, vehículos blindados y combustible a Ucrania. La noticia llega en momentos en que la guerra parece escalar a otro nivel, profundizando aún más la ruptura de las relaciones entre Rusia y Occidente.

En rigor, la carrera por el rearme militar a nivel global ya había comenzado mucho antes de que en febrero pasado tropas rusas invadieran Ucrania. Si se observa con detenimiento los datos estadísticos de presupuestos militares de los países de Asia Pacífico, por ejemplo, se puede advertir que es la región del mundo donde más aumentaron los presupuestos militares en las últimas décadas. El fenómeno de modernización del equipamiento militar de esos países confirma un nuevo escenario con lo que los expertos denominan un proceso de acomodamiento del eje de las relaciones de poder que ahora se desplaza hacia la región Asia Pacífico.

En marzo pasado, en declaraciones a la BBC, el politólogo Paul Poast, de la Universidad de Chicago, dijo que suministrar armas o financiar a uno de los bandos de una guerra significa también participar activamente en el conflicto y por eso consideró que tanto Estados Unidos como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en los hechos son activos participantes del conflicto bélico. El experto recordó, por otra parte, que EEUU y la alianza atlántica enviaron miles de millones de dólares a Ucrania para que sus fuerzas armadas pudieran contar con armamento más sofisticado.

Como se dijo, la carrera por armamentos comenzó mucho antes de que las tropas rusas invadieran suelo ucraniano. En 2021, por ejemplo, la exportación de armas de Alemania alcanzó un récord de 9.040 millones de euros. Ese mismo año, la agencia de noticias AFP advertía que la carrera armamentística aumentaba en forma notable en la región del Pacífico, ya que, en septiembre de ese año, Corea del Norte disparó dos misiles desde un tren y días después Corea del Sur concretó su primer lanzamiento de un misil desde un submarino. Al mismo tiempo, Australia anunciaba la compra de submarinos de propulsión nuclear y misiles de crucero a Estados Unidos. Frente a este escenario, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo expresó su preocupación ante lo que consideró una peligrosa carrera armamentística en la región. Es que, según esa fuente, solo en el último año la región de Asia y Oceanía destinó más de medio millón dólares a la compra de armas.

China, por su parte, representa casi la mitad del gasto militar de Asia. La partida presupuestaria que el gigante asiático destina a sus fuerzas armadas viene aumentando todos los años desde 1996. El gasto militar de Pekín está estimado en 252 mil millones de dólares anuales, esto es un aumento de más de 70% respecto a 2011. Según los expertos, esta inversión le permite al gigante asiático proyectar su poder en la región y desafiar el dominio estadounidense.

Al mismo tiempo, los presupuestos de defensa de Australia, India, Japón, Corea del Sur y otros países asiáticos también van en aumento. Gran parte de ese gasto militar responde a compras, fundamentalmente de buques y armas disuasorias de largo alcance. La invasión rusa a Ucrania tendrá repercusiones en Europa y en todo el mundo. Un mundo donde las regiones jugarán cada vez más un papel decisivo en materia de seguridad.