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Justicia para Napalpí

Comienza hoy en la ciudad de Resistencia el juicio para conocer la verdad sobre los fusilamientos de miembros de las comunidades qom y moqoit ocurridos el 19 julio de 1924 en la Reducción de Napalpí. Es la primera vez en el país que crímenes masivos cometidos contra pueblos indígenas llegan a esta instancia judicial. En las audiencias se escucharán testimonios y registros audiovisuales de entrevistas realizadas a los sobrevivientes de uno de los hechos más trágicos de la historia provincial.

La masacre de Napalpí, como se conoce a la matanza de pobladores indígenas de las etnias qom y moqoit ocurrida en Reducción de Napalpí permaneció invisibilizada durante mucho tiempo. Conocer cómo ocurrieron los hechos, en este caso en el marco de un proceso judicial, es un paso fundamental para la memoria colectiva de nuestra comunidad. Llegar a esta instancia sólo fue posible gracias al esfuerzo de muchas personas que dedicaron tiempo y esfuerzo para rescatar del olvido un capítulo trágico de la historia provincial que está emparentado con otros hechos relacionados con el despojo de tierras y con campañas de sujeción de la población indígena en esta región.

El inicio de los debates en al ámbito de la Justicia coincide con la celebración del Día del Indígena Americano, una fecha instituida para promover los derechos de las comunidades originarias de todo el continente, tarea que a pesar de los avances logrados en los últimos años todavía enfrenta enormes desafíos.

Según la documentación que obra en el expediente iniciado para este juicio, la denominada Masacre de Nalpalpí fue perpetrada por policías, gendarmes y civiles que salieron desde la localidad de Quitilipi y se dirigieron hasta la Reducción de Napalpí con la orden expresa del gobernador del entonces Territorio Nacional del Chaco, Fernando Centeno, de poner fin al reclamo de integrantes de pueblos originarios y de criollos que exigían condiciones dignas de trabajo y una retribución más justa por las tareas realizadas en los campos de explotación forestal y producción algodonera. Los testimonios de los que sobrevivieron a la matanza revelaron que las víctimas cayeron bajo los disparos efectuados por efectivos de la Policía de Territorios, de Gendarmería Nacional y civiles armados.

Un mes después de perpetrada la matanza, quien hasta poco antes de la tragedia se había desempeñado como director de la Reducción de Napalpí, Enrique Lynch Arribálzaga, escribió una carta denunciando los hechos. La misiva, que fue leída ante legisladores del Congreso de la Nación, advertía que "la matanza de indígenas por la policía del Chaco continúa en Napalpí y sus alrededores; parece que los criminales se hubieran propuesto eliminar a todos los que se hallaron presente en la carnicería del 19 de julio, para que no puedan servir de testigos si viene la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados".

Como se dijo, Fernando Centeno gobernaba el Territorio Nacional del Chaco cuando ocurrió la matanza. Marcelo Torcuato de Alvear ejercía la presidencia de la Nación. El gobernador Centeno había sido educado en París; la misma ciudad que Alvear (que se desempeñó como embajador argentino en Francia antes de ser presidente) había elegido para pasar buena parte de su vida. La cosmovisión de ambos tenía en común un fuerte componente del etnocentrismo europeo que aún hoy se encuentra vigente en muchos sectores de la comunidad argentina.

Esta brutal forma de proceder contra miembros de comunidades indígenas no fue una excepción, sino que formó parte del proceso de conformación del Estado nacional que se apoyó en campañas hostiles hacia los pueblos originarios que tuvieron lugar en las tierras que eran ocupadas por las distintas etnias, a lo largo y ancho del territorio argentino. En ese sentido, puede citarse también a la Masacre de Rincón Bomba, ocurrida el 10 de octubre de 1947 en un paraje cercano a la localidad de Las Lomitas, en Formosa, donde fueron fusilados niños, mujeres, ancianos y hombres del pueblo pilagá.

De esa manera, la Argentina fue asentando la construcción del Estado nación sobre la base de la invisibilización y negación de sus raíces americanas.

En ese contexto se dio la prohibición que el gobernador Centeno impuso en 1924 a miembros de la comunidad qom y moqoit, para que no salieran del territorio chaqueño en busca de salarios apenas un poco mejores, como prometía la zafra de los ingenios azucareros en otras provincias, pese a que allí el maltrato y la explotación de los trabajadores también estaba presente.