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Ojos y pantallas

No es saludable que a los niños menores de cinco años se les enseñe a usar en forma temprana teléfonos celulares o computadoras. Además de restar horas de descanso y de actividad física, la exposición durante muchas horas a una pantalla puede afectar la salud visual de los más pequeños. Según la OMS, los niños no deben tener ningún acceso a las pantallas hasta los dos años de edad y, en todo caso, pueden pasar una hora como máximo frente a ellas entre los tres y cuatro años.

Según el Consejo Argentino de Oftalmología, en general, pasar más tiempo frente a las pantallas (de celulares, computadores o tablets) y sobre todo a una distancia menor a 30 cm, genera predisposición a presentar cambios en el ojo, como por ejemplo miopía (dificultad para la visión cercana) y astigmatismo (dificultad para enfocar la imagen con nitidez). Es que en los primeros años de vida el ojo humano se encuentra en pleno proceso de desarrollo y necesita ejercitar tanto la visión próxima como la visión remota.

Algunas investigaciones que se realizaron para indagar sobre la exposición a pantallas en niños de tres a diez años encontraron una serie de síntomas que los especialistas denominan "Síndrome de la visión por los videojuegos", como cansancio visual, visión borrosa, visión doble, parpadeo frecuente, insomnio, falta de energía, irritabilidad y déficit de atención.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recopiló una serie de estudios que alertan sobre las consecuencias que tienen los nuevos hábitos relacionados con el uso de pantallas, que es cada vez más frecuente en la vida cotidiana de niños y, por supuesto, también en la vida de los adultos. El organismo internacional preparó un documento que contiene recomendaciones sobre el tiempo que, por día, los más pequeños deben dedicar a la actividad física y al sueño; y ofrece consejos que alertan sobre el denominado "tiempo sedentario de pantallas", que hace referencia al tiempo que los niños dedican a mirar televisión y videos, o a los juegos de computadora y las consolas de entretenimiento.

Se explica en ese documento que la etapa de la infancia temprana, que se caracteriza por un rápido crecimiento y desarrollo cognitivo, es el periodo en el que se forman los hábitos de los niños y las rutinas familiares están más abiertas a los cambios y son más adaptables. En ese sentido, la guía sostiene que los niños de menos de un año no deben ser expuestos a ningún tipo de pantalla electrónica, y que los de dos a cuatro años tampoco deberían tener más de una hora por día de "tiempo de pantalla sedentario", incluyendo juegos de computadora o televisión.

Un aspecto a tener en cuenta es que, en esa etapa, los niños necesitan tener una mínima actividad física y dormir las horas suficientes para garantizar un descanso adecuado. Según los especialistas, estos hábitos ayudan a prevenir la obesidad y otras enfermedades que pueden desarrollarse más adelante en la vida. Es necesario que la población tome conciencia de la importancia que tiene la actividad física para poder llevar una vida más saludable. Los actuales estilos de vida, lamentablemente, predisponen a las personas a mantenerse mucho tiempo inmóvil frente a una pantalla, de televisor, computadora o teléfono móvil. Es importante que se preste atención a los hábitos de los más pequeños y que los adultos los ayuden a incorporar los más saludables, evitando la tendencia hacia el sedentarismo. El hogar familiar es un espacio clave para comenzar a cambiar hacia hábitos más relacionados con las actividades físicas que ayuden a cuidar la salud. También es importante que los padres dediquen un tiempo a compartir con los más chicos la lectura de cuentos, o relatos orales que incentivan la creatividad de los niños y que son, en esa etapa, más beneficiosos que una exposición temprana a los dispositivos electrónicos.

El sedentarismo, según la OMS, está directamente relacionado con más de 5 millones de muertes evitables que se producen cada año en todo el mundo, en todos los grupos etarios. Se estima que, a nivel global, en casi una cuarta parte de los adultos y el 80 por ciento de los adolescentes se mantienen los hábitos sedentarios que se aprenden a muy temprana edad.

Es importante que los adultos tomen conciencia de estos problemas y adopten las precauciones necesarias para que los más pequeños no estén mucho tiempo expuestos a las distintas pantallas.