Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/216323

A 40 años de la gesta de Malvinas

Se conmemora hoy el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra del Atlántico Sur, fecha elegida para honrar la memoria de los fallecidos en el conflicto y rendir homenaje a los que regresaron tras combatir con honor reafirmando los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes.

En este día es importante recordar que la Constitución Nacional expresa claramente que nuestro país ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre los territorios reclamados, por tratarse de una parte integrante de la República Argentina. "La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino", señala la Carta Magna.

Tras la caída de la dictadura militar que llevó a los argentinos a un conflicto para el cual el país no estaba preparado, el regreso de la democracia permitió impulsar la cuestión Malvinas como una política de Estado. Desde entonces, los sucesivos documentos presentados por la Cancillería argentina en distintos foros internacionales remarcaron que el 3 de enero de 1833 las Malvinas fueron ocupadas ilegalmente por fuerzas británicas que desalojaron a la población y a las autoridades argentinas allí establecidas en forma legítima; y que nuestro país sostuvo desde entonces y hasta el presente su rechazo a la usurpación el firme reclamo para ejercer su soberanía efectiva sobre los archipiélagos y los espacios marítimos circundantes.

Esta fecha tan especial debe servir también como una oportunidad para tener un conocimiento lo más objetivo posible del conflicto de 1982, enmarcado en su contexto histórico y geopolítico, con el fin de obtener valiosas enseñanzas de aquel acontecimiento que puedan ser de gran utilidad para el presente y el futuro de la defensa nacional. En ese sentido, es necesario que el ámbito académico rescate del olvido el documento final de la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades en el Conflicto del Atlántico Sur, más conocido como Informe Rattenbach —denominado así por quien fuera presidente de esa comisión, el teniente general Benjamín Rattenbach— que fue desclasificado en el año 2012 y que, además de establecer las responsabilidades de quienes condujeron la guerra, dedica un capítulo a los antecedentes del conflicto, y en otro enumera una serie experiencias y enseñanzas que, según entendió la Comisión, dejó la guerra de Malvinas.

Cabe recordar que antes de la guerra, nuestro país había avanzado en las negociaciones con el Reino Unido para que se reconociera la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos que rodean a esos archipiélagos. Además, en los años previos al conflicto había aumentado la cooperación entre el continente y los isleños. El conflicto, que algunos historiadores señalan como la última guerra colonial del siglo XX, volvió a fojas cero todo el esfuerzo diplomático que nuestro país había realizado hasta entonces. La dictadura militar, que al momento del desembarco en Malvinas ya tenía un fuerte desprestigio en el exterior por las graves denuncias de violaciones a los Derechos Humanos, fue incapaz de interpretar el contexto geopolítico mundial de aquellos años signados por la Guerra Fría. El gobierno de facto tampoco fue capaz de anticipar algo que era por demás evidente: el papel decisivo que jugaría la principal potencia militar del mundo, Estados Unidos, con su decidido apoyo político y militar a favor de su histórico aliado, el Reino Unido.

Hoy, a 40 años del desembarco en las islas, honrar la memoria de los argentinos que ofrendaron sus vidas en el conflicto del Atlántico Sur y rendir homenaje a los que regresaron tras combatir con honor y coraje en tierra, mar o aire, implica también conocer la historia y tratar de obtener enseñanzas de aquellos difíciles y dolorosos años. A ellos, a nuestros héroes, a los que nos acompañan en cada nuevo aniversario de la gesta y a los que ya no están físicamente con nosotros, les corresponde todo el reconocimiento de una comunidad que debe trabajar unida detrás de un mismo objetivo: el reclamo irrenunciable de soberanía.