Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

La inflación, una historia repetida

Para algunos economistas, la inflación forma parte de las tensiones del desarrollo y se explica a partir de los conflictos distributivos que existen en la sociedad argentina. Para otros, el problema radica en el nivel de emisión monetaria y en el exceso del gasto público. Más allá de la perspectiva que se elija para abordar la cuestión, el país se encuentra una vez más frente a una suba sostenida de precios que despierta todo tipo de temores.

Según los últimos datos del Indec difundidos esta semana, la inflación de febrero fue de 4,7 por ciento. Pero eso no es todo: la suba acumulada en el primer bimestre suma 8,8 por ciento y los alimentos aumentaron 7,5 por ciento solo el mes pasado (cuando todavía no se sentían los efectos del conflicto en Europa del Este), mostrando de esa manera un valor que no se registraba desde hace varios años. La situación es muy preocupante, y es de esperar que el equipo económico del gobierno nacional esté a la altura de las circunstancias. El desafío que tiene por delante no es menor y, para colmo, el escenario internacional es desalentador ya que la invasión de Rusia a Ucrania desató una fuerte suba en los precios internacionales de los combustibles (petróleo y gas) y los alimentos, en un mundo que ya venía de sufrir la crisis que desató la pandemia. Además, el miércoles arrancó la suba de tasas que anunció la Reserva Federal de Estados Unidos, en lo que se considera que será solo el primer incremento de una serie de aumentos que tienen como objetivo corregir, justamente, la inflación en el país del norte luego de varios meses de una política monetaria expansiva aplicada por la administración Biden. Esto tendrá impacto en todo el mundo, especialmente en los países emergentes que dependen del precio internacional de los commodities y de un mayor flujo de capitales hacia sus arcas para poder robustecer sus economías.

En la Argentina, desde el regreso de la democracia en muy pocas veces se logró mantener los aumentos de los precios en un solo dígito por un período razonable de tiempo. Vivir sin inflación en nuestro país no es la regla, sino la excepción. Y una vez más, el Ministerio de Economía de la Nación parece no hallar la fórmula para detener una dinámica inflacionaria que, a esta altura de los acontecimientos, ofrece claras señales de haber ingresado en una peligrosa etapa de aceleración.

"El viernes empieza la guerra contra la inflación en la Argentina, vamos a terminar con los especuladores", dijo el presidente de la Nación, Alberto Fernández, unas pocas horas antes de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos confirmara que el incremento de los precios en febrero fue de 4,7 por ciento, la más alta del último año, y que el rubro de alimentos y bebidas mostrara posiblemente el mayor incremento desde el fin de la convertibilidad, con 7,5 por ciento.

La experiencia enseña que siempre que hubo una suba sostenida de precios, este problema de la economía actuó como un impuesto que terminó, invariablemente, golpeando con mayor dureza el bolsillo de los sectores más vulnerables de la población, que desde el minuto cero sienten en carne propia la pérdida del poder de compra.

Si hoy los datos muestran que la inflación interanual es de 52,3 por ciento; no caben dudas de que se está frente a una cifra preocupante, a una alarma que obliga al gobierno nacional adoptar medidas urgentes para salir del círculo vicioso y detener la dinámica inflacionaria. En 1983, el economista Marcelo Diamand decía que las políticas económicas del país siempre mostraron una oscilación pendular entre dos corrientes antagónicas: la corriente expansionista o popular y la ortodoxia o el liberalismo económico. En los últimos años ha ocurrido más de lo mismo, se pasó de una receta a otra sin lograr que el índice de inflación se mantuviera en un solo dígito.

El actual titular de la cartera económica, Martín Guzmán, reconoció ya el año pasado que la inflación es un problema que distorsiona todo el funcionamiento de una economía y afecta más a los que están más abajo de la escala de ingresos. Bajarla, dijo, es un proceso que el gobierno conduce, pero que conlleva una responsabilidad colectiva. ¿Se podrá, esta vez, frenar la escalada de precios y vencer la inflación, esa enfermedad endémica que marcó a fuego a varias generaciones de argentinos?

Te puede interesar