Un solo pedido: Reglas claras para producir, nada más
El campo no se puede estar constantemente atento para ver de dónde viene el cachetazo. Ya tiene demasiado con el clima, que amenaza constantemente, y con los mercados, que van y vienen.
Tiene que producir, y eso implica una inversión y un proceso a mediano y largo plazo para ver sus frutos. Y espera que el Estado le provea las condiciones necesarias para hacerlo. Pero, sin embargo, vivimos en la Argentina, cosa seria y desafiante, donde hoy se promete una cosa, y mañana se hace otra distinta.

El gobierno, en el tranquilo domingo del 13 de marzo, resolvió cerrar el registro de operaciones al exterior de harina de soja y aceite.
Si bien la medida está orientada al sector de la industria que produce este valor agregado, el campo sabe a dónde la apunta la política económica que comanda Martín Guzmán-cada vez más mimetizado con los deseos del kirchnerismo y adecuando hasta su discurso--, y que tiene un ala del cristinismo en la Secretaría de Comercio, que es Roberto Feletti.
El secretario de Comercio viene diciendo hasta el cansancio que la suba de retenciones es la herramienta para bajar los precios internos de los alimentos. Ya vino de fracaso en fracaso con las intervenciones, pero pone en una posición indeseable al ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez, de quien dicen que quiere ser candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires y que, en el marco de ExpoAgro2022, dijo a viva voz que no habría aumento de retenciones.
De este modo, desde las provincias del norte, se mira por televisión esta pelea entre Domínguez y Feletti, pero el referí, que no es Alberto sino Cristina, se desvive para que apliquen su manual que ya lo hizo enfrentar con el campo en reiteradas oportunidades.
"LA CULPA" ES DE LA GUERRA EN UCRANIA
Ayer, precisamente, se daba a conocer el índice de inflación en el país. Aumentó en esta semana el combustible, también viene en aumento las tarifas, y en este marco, todos acusan a la guerra de Ucrania.
Ucrania duplicó la cotización del trigo, aumentó 40% la del maíz y llevó la de la soja al rango de US$ 630 la tonelada.
Alberto Fernández negociaba desde el lunes a la tarde un acuerdo con el campo para evitar la suba de las retenciones. Siempre poniendo que el efecto Ucrania no impacte en los precios internos de los productos de la tantas veces mencionada "mesa de los argentinos".
MUCHA ATENCIÓN
Mientras tanto, ayer los rumores eran de lo más variado. Este periodista consultó a legisladores nacionales del oficialismo que confirmaban que había avances en las negociaciones, y también lo señalaban –aunque con reserva—legisladores de Juntos por el Cambio.
Pero consultamos a prestigiosos analistas de mercados, como Pablo Adreani, que ayer marcó reservas ante una consulta de este periodista: "Dicen que no van a subir las retenciones de trigo, maiz y soja, pero si van a subir las retenciones de aceite y de harina", señaló, agregando que "el gobierno dice que no tienen ningún impacto para el productor porque le están subiendo a los aceiteros".
Pero –aclaró Adreani, y coincidentemente con lo que piensan los productores del norte argentino que en esta misma edición compartimos--- eso tiene un sobrecosto, de 16 dólares por tonelada que la industria aceitera le descuenta al productor.
Es decir, la industria le hace pagar ese costo al productor y en definitiva se estaría hablando de entre 500 y 600 millones de dólares por año para el gobierno, por haber aumentado estas retenciones.
MISION A MEDIO ORIENTE
Chaco integró una delegación de gobernadores del Norte Grande Argentino que hizo una gira por países del medio oriente.
"La agencia de inversiones y comercio exterior del Norte Grande la vamos a integrar con cada una de las diez provincias que componen el Consejo Regional. Esto será analizado y debatido el próximo 8 de abril en la cumbre que tenemos en la provincia de Salta", aseguró el gobernador Jorge Capitanich al hacer un extenso balance de las actividades desarrolladas por la comitiva regional en los Emiratos Árabes Unidos.
Vale indicar que, en conjunto, los países del Golfo cuentan con una población de 57 millones de habitantes; un PBI de u$s 1.300 millones y un PBI per cápita cercano a los u$s 24.000 anuales. En este marco, los Emiratos Árabes Unidos poseen una población de 9,3 millones; un PBI de u$s 359.000 millones y un PBI per cápita en el orden de los u$s 38.000, dice un informe publicado por El Cronista.
La economía de Oriente Medio demanda anualmente alrededor de u$s 430.000 millones en importaciones, de los cuales los alimentos constituyen cerca del 20% del total.










