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Ricardo Ambrosig

Columnista

Redi, creador de la primera "fake new"

En esta época de guerra, las "fake news" o noticias falsas están en uno de los mejores momentos de la historia. Desde simples versiones imposibles de verificar, a videos logrados mediante técnicas de "deep fake" tan convincentes que ocupan el horario central de muchos noticieros en todo el mundo.

Mientras occidente bloquea todo lo que tenga que ver con noticieros rusos, y los rusos hacen lo propio con las redes sociales occidentales, un reguero de mentiras se esparce por el planeta. Aumentan las fake news, y también los "debunkers", o desmanteladores de mitos. Así como las falsas noticias no son un fenómeno exclusivamente actual, tampoco lo es el oficio de desmentirlas. Los "debunkers" tuvieron un precedente ilustre en el siglo XVII: el médico italiano Francesco Redi, cuya historia tiene también un final sorpresa.

La generación espontánea

Francesco Redi (18 de febrero de 1626 – 1 de marzo de 1697) fue médico jefe de la corte de los Medici, y es considerado el padre de la biología experimental, la parasitología, la toxicología y la helmintología —el estudio de los gusanos helmintos. Estudió y describió más de un centenar de parásitos, y en este campo hizo uno de sus hallazgos clave: los gusanos no nacen espontáneamente, lo hacen de huevos.

En 1668 Redi publicó experimentos en los que demostraba que los gusanos de la carne no eran producto de la putrefacción, sino las crías de las moscas que depositaban sus huevos en ella. La introducción de una condición de control en sus experimentos lo convirtió en un ejemplo pionero de la metodología que hoy se aplica en los laboratorios.

Francesco Redi es conocido como cazador de mitos, pero ahora se lo reconoce como el creador de una fake new que perdura hasta nuestros días.

¿Y esto que tiene que ver con las fake news?

Pues bien, por aquella época nadie dudaba de que la vida era una cosa que simplemente sucedía. Redi demostró que "omne vivum ex vivo", o que "toda vida proviene de la vida", y deshizo un mito cuyos orígenes se remontaban al menos hasta Aristóteles. Pero la ambición racionalista del toscano no cesó con esto: se dedicó también a derribar otras fake news populares, y algunas hoy sorprenden por su ingenuidad.

Uno de estos mitos era que las víboras bebían vino. También se creía que su veneno procedía de la vesícula biliar, y que era tóxico si se tragaba. Redi observó que el veneno extraído de los colmillos de las víboras venenosas solo era dañino si entraba en el torrente sanguíneo, no si se ingería, y que aplicando un torniquete próximo a la mordedura podía reducirse el flujo del veneno hacia el corazón, consejo que hasta hoy figura en los manuales de primeros auxilios.

Hasta 1923 este busto de Herodoto era identificado como el del florentino Armati, personaje ficticio creador de las gafas según la primera fake new documentada.

Pero también Redi, ya devenido en cazador de mitos, cayó en la trampa cuando no pudo encontrar otra explicación a los insectos que surgían de las plantas, y concluyó que eran estas las que los producían. 

Así como muchos periodistas bien intencionados se dejan influir por las falsedades más sofisticadas, Redi estaba convencido de que un organismo vivo, una planta, podía crear otro diferente, un insecto. Este giro inesperado en la historia de Redi lo pone en la vereda de enfrente de su propia trayectoria, consagrándolo como un hábil creador de fake news. Tan hábil, de hecho, que ni siquiera la era de internet, con su facilidad para exponer engaños, consigue borrar las huellas de una noticia falsa de su autoría que perdura hasta nuestros días.

El inventor de las gafas

Pero la gran "fake new" de Redi fue otra. Deseoso de glorificar su tierra, Redi quiso atribuir a un toscano la invención de las gafas para leer y ver de lejos, ya que si bien se conocían las propiedades de los lentes cóncavos o convexos, hacía falta alguien que los montase en un práctico armazón.

Para ello urdió la patraña de encontrarse en posesión de la referencia escrita más antigua sobre este objeto, redactada en 1299 por el florentino Sandro di Pippozzo que, obviamente, nunca existió. Redi señalaba además a un toscano, el monje Alessandro di Spina, como el reinventor de las gafas a partir de una idea anterior. El florentino Ferdinando Leopoldo del Migliore completó la farsa, proponiendo el nombre del autor de esa supuesta idea anterior: Salvino degli Armati, naturalmente, también florentino… y tan ficticio como Pippozzo.

La placa que identificaba la tumba del inexistente inventor de las gafas.

Tal como sucede hoy con los "mejoradores" de fake news que aportan más datos para darle credibilidad a una mentira, Migliore fue más lejos: sumó a la historia de Redi la información de que en la iglesia de Santa María la Mayor de Florencia estaba la tumba olvidada de Armati, con una inscripción que lo identificaba como el inventor de las gafas. 

En 1841 se realizó una reparación histórica a Armati, restaurando la inscripción, bajo un busto que en realidad es del historiador Herodoto. Más tarde, en 1909, Alessandro Volpi, académico de la Crusca, demostró que el tratado de Sandro di Pippozzo era apócrifo, y en 1923 la Iglesia de Santa María ordenó quitar el falso busto de Armati.

Hoy, el falso monumento de su tumba persiste, como también las numerosas referencias que atribuyen la invención de las gafas a Spina o Armati; fake news que han sobrevivido al paso de los siglos.