Transición energética
Según estimaciones del Consejo Mundial de Energía, solo quedan 45 años de gas, petróleo y carbón para cubrir la creciente demanda de combustibles fósiles en el mundo. La tensión generada en los mercados energéticos por la guerra en Europa del Este acelerará la transición energética, pero mientras tanto los combustibles fósiles siguen siendo la principal fuerza motriz de las sociedades industrializadas.
El repentino acercamiento de Estados Unidos a Venezuela por el petróleo es apenas una muestra del movimiento de placas que experimenta el tablero geopolítico mundial. Las fuertes sanciones aplicadas por Washington a Caracas en los últimos años y el duro discurso contra la figura de Nicolás Maduro y su gobierno parecen condenadas, al menos temporalmente, a quedar en el olvido a raíz del nuevo escenario que plantea la invasión de tropas rusas a Ucrania y que obligó a la Casa Blanca a anunciar una prohibición total de las importaciones de petróleo, gas natural y carbón de Rusia.
En la cumbre mundial sobre energía que se celebra estos días en Houston, la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, pidió a ejecutivos de la industria petrolera que el sector aumente la producción del oro negro a fin de evitar una mayor escasez de este insumo clave para todos los países. "Necesitamos más oferta", remarcó la funcionaria, tras recordar que, en el marco de la tensión global generada por el conflicto en Ucrania, en los últimos días los precios del petróleo, del gas y del carbón se han disparado en todo el mundo.
Pero al mismo tiempo, Granholm instó a acelerar el proceso de transición hacia energías más limpias y adelantó que la administración Biden tiene previsto asociarse con el sector privado y aportar 62 mil millones de dólares para financiar la transformación energética.
Nuestro país, en tanto, tiene por delante el desafío de aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen los combustibles fósiles antes que las renovables los desplacen a un segundo plano, en un mundo que cada vez más padece los efectos nocivos de la quema de fósiles, que es la causa del 56 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y para que Argentina aproveche los últimos años que le quedan al petróleo y al gas es necesario que lleguen más inversiones al país. Eso fue lo que hizo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, decidiera estar personalmente en la cumbre de energía de Houston, CERA Week2022, donde mantuvo reuniones con altos ejecutivos de empresas energéticas que poseen inversiones en el país. Según se informó, Guzmán dialogó sobre carteras de inversión y también abordó los cambios fundamentales que se observan a escala global en materia de seguridad energética, especialmente a partir de las sanciones que aplican Estados Unidos y Europa a Rusia por la invasión a Ucrania.
Las noticias que llegan desde el exterior confirman que grandes empresas como BP (antes conocida como British Petróleum), Exxon, Shell y otros jugadores de peso del mercado petrolero mundial decidieron retirarse de las operaciones rusas, sumando así un nuevo condimento al actual escenario global que tendrá enormes consecuencias para el futuro de la energía.
La propia secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, admitió que la invasión de Rusia a Ucrania impactó con dureza en el mercado del petróleo. "Estamos en una transición, pero sabemos que el cambio (de los combustibles fósiles a una energía limpia) no sucederá de la noche a la mañana", sostuvo la funcionaria estadounidense en el discurso que ofreció en Houston, en el marco de la cumbre mundial -una especie de Davos de la energía- que se lleva a cabo en el marco de un fuerte aumento de los precios globales de petróleo y gas.
En la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebró en Glasgow, se llegó a la conclusión que las principales economías del mundo deberán avanzar más rápido en sus agendas de transición energética si es que realmente están dispuestas a cumplir con los compromisos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Es probable que el conflicto en Europa del Este termine actuando como un acelerador de la transición hacia energías limpias. El mes pasado, la Comisión Europea reconoció como energía verde al gas y a las producidas en plantas nucleares. Habrá que estar atentos a lo que sucede en los mercados de energía a la luz del conflicto en Ucrania y, a la vez, promover inversiones en sectores que garanticen bajas emisiones.










